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La espléndida madurez de Navas

El extremo que triunfó en el Sevilla vivirá su noche más especial en el City con el enfrentamiento en Champions ante su exequipo

Jesús Navas escucha a Pellegrini este martes.
Jesús Navas escucha a Pellegrini este martes. AP

“A Jesús le tenemos un enorme cariño. Es uno de los nuestros y tuvo un papel importante en la recuperación económica del Sevilla”, señala José Castro, presidente del club andaluz, cuando se le pregunta por Jesús Navas, extremo del Manchester City, líder de la liga inglesa, criado en la cantera del Sevilla, donde conquistó seis títulos y se ganó formar parte de la mejor selección española de toda la historia, campeona del Mundo en 2010 y de Europa en 2012. En el verano de 2013, el Sevilla había quedado en novena posición por segundo año consecutivo. No tuvo más remedio que vender a Navas, el niño, a un City que pagó 20 millones prácticamente al contado para hacerse con el último jugador que quedaba de la era dorada de la entidad sevillana.

En el club andaluz, al que llegó con 14 años, Navas jugó 10 temporadas siendo un prodigio de regularidad y poderío físico en la banda. “Era incansable”, recuerdan en el Sevilla. Sin embargo, no fue hasta el otoño de 2009 (después de debutar en 2003) cuando pudo dejar atrás unos problemas de ansiedad que le provocaron abandonar una pretemporada con el Sevilla en la costa de Huelva o la concentración de la selección española sub-20 en 2005. “Tuvimos que agarrarlo para que no se fuera corriendo del hotel”, recuerdan en el Sevilla. Ese verano de 2006, a Navas le permitían abandonar la concentración del equipo para que fuera a dormir con sus padres. Navas, apoyado por su entorno y su nueva agencia de representación, comenzó a pegar el salto ese 2009.

Arropado por su amigo Sergio Ramos, fue convocado por Vicente del Bosque para ganar el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012 (Ha sido 35 veces internacional). Había madurado lo suficiente como para estar en condiciones de dejar su Sevilla de toda la vida y su tranquila vida en Los Palacios.

Llegó a Manchester en el verano de 2013. Se instaló con su mujer, de la que es inseparable, en una zona residencial en las afueras de la ciudad inglesa. Desde entonces, su vida se limita a los entrenamientos, los viajes y los partidos, más mucha vida casera junto a su mujer y su hijo. Y, por supuesto, la playstation. Su familia se desplaza de vez en cuando para arroparle, aunque a sus 29 años se desenvuelve ya con cierto desparpajo en Inglaterra. Eso sí, de inglés va más bien cortito. Tiene la ventaja de que su técnico, Manuel Pellegrini, le puede dar alguna indicación particular en español. En realidad, a Jesús solo le gusta el fútbol, la play y estar con su familia.

En vacaciones, regresa a Los Palacios, donde no es raro verle pasear tranquilamente por sus calles, por sus huertas, por los barrios y los campos de albero donde empezó a despuntar hasta que Pablo Blanco lo descubrió en un partido driblando una y otra vez a rivales que le sacaban medio cuerpo.

En el City ha jugado con asiduidad desde su llegada. Ha disputado 106 partidos desde 2013 y ha logrado 7 goles. Ha ganado una Premier y una Copa inglesa. Sí ha dejado de acudir a la selección española desde 2014. En la presente temporada, Jesús ha jugado de titular siete de los nueve partidos de Liga disputados por su equipo, aunque frente al Sevilla se estrenará como titular en la Liga de Campeones, pues no jugó ante la Juventus y solo disputó 25 minutos contra el Borussia.

Junto a Pellegrini, Navas se sentó en la rueda de prensa previa al emocionante partido que le tocará vivir. “Es un encuentro muy especial para mí y para mi familia. El Sevilla me dio mucho y hay mucho cariño mutuo”, expuso Navas. Nunca se caracterizó por su facilidad de palabra. Sí con un balón en los pies, derrochando buenos sentimientos. Los que le inundarán cuando salude a su hermano Reyes, a Pichón, el utillero, o a Monchi, supervivientes de aquel Sevilla en el que se hizo futbolista y hombre.

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