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España golea a Luxemburgo, pero pierde a Morata y a Silva

España se clasifica para la Eurocopa tras golear a Luxemburgo (4-0) con un doblete de Cazorla y otro de Alcácer, pero sufre las lesiones de Silva y Morata

Alcácer y Cazorla celebran un gol en la victoria de España.
Alcácer y Cazorla celebran un gol en la victoria de España. EFE

Ganó España y casi se redime Piqué. Dos partidos, uno en el campo y otro en la grada. En la pradera, la selección certificó su duodécimo gran campeonato consecutivo, tránsito solo superado por Alemania, lo que revaloriza al fútbol español, un fijo en Mundiales y Eurocopas desde 1994 y con tres cumbres exitosas bien recientes.

La próxima parada, en Francia 2016. Allí acudirá un equipo que parece haber cerrado la traumática transición tras el último espanto mundialista y que ante Luxemburgo dejó huellas interesantes. Por ejemplo, el desparpajo de Bartra en una posición de barbecho en esta corriente favorable al mimo estilista a la pelota, el enganche de Morata, que pese a esa carrocería de grandote congenia de maravilla en la Roja de bajo centro de gravedad y el instinto depredador de Alcácer. Diego Costa tiene quien juegue y golee por él.

ESPAÑA, 4; LUXEMBURGO 0

España: Casillas; Juanfran, Piqué, Bartra, Alba; Busquets, Cazorla, Cesc; Silva (Mata, m. 10), Morata (Alcácer, m.33) y  Pedro (Nolito, m. 77). No utilizados: De Gea, Sergio Rico, Mario, Azpilicueta, Etxeita, Nacho, Isco, San José y Thiago.

Luxemburgo: Joubert; Delgado, Malget, Maxime Chanot, Lars Gerson, Laurent Jans; Bensi (Deville, m.64), Ben Payal, MarioMutsch, Martins (Da Mota, m.78); y Joachim (Turpel, m.89). No utilizados: Amodio, Moris, Jänisch, Schnell, Luisi, Thill y Martinol.

Goles: 1-0, M. 42. Cazorla. 2-0. M. 67. Alcácer. 3-0. M. 81. Alcácer. 4-0. M. 85. Cazorla.

Árbitro: Sébastien Delferiere (BEL). Amonestó a Bensi, Malget y Da Mota.

16.000 espectadores en Las Gaunas.

Activo y punzante, el ariete del Juventus tuvo que ser socorrido por los camilleros a la media hora y acabó en el hospital con el choque en juego. Contratiempo similar al de Silva a los cinco minutos, cuando se llevó un estacazo de Gerson. No fue el único que rascó tobillos. La única seña de Luxemburgo fueron los tacos afilados.

La cornada a Silva retrasó la entrada de España en el partido, destemplada por el suceso. A la espera de coger ritmo, los focos se giraron a las tribunas de Las Gaunas, donde no faltó la charanga y pandereta que ya por costumbre se dedica a Piqué. En La Rioja, la feria fue taurina: división de opiniones, pitos por aquí, aplausos y vítores por allá. Por el camino, el defensa casi se deja una costilla en un cruce decisivo ante un delantero adversario. Sea o no pasajera la moda, ahí estará Piqué, un valor seguro e incondicional de esta España divisoria. En el campo no hay fisuras, con mayor o menor acierto prevalece el espíritu gremial y el grupo busca cómo resetearse rumbo a Francia.

Ante Luxemburgo, España fue un equipo racheado. En un duelo sin mucho pedigrí y fastidioso por las tarascadas rivales, lo mejor llegó cuando se sobrepuso al atropello a Silva. Con el infalible peritaje de Busquets, la productividad de Cesc y Cazorla por las zonas interiores y el despliegue maratoniano de Juanfran y Alba por las orillas, la Roja poco a poco atornilló al rústico conjunto luxemburgués.

En el punto final, Morata, que no es un ariete diana, sino delantero-jugador, capaz para los rondos y con astucia para los desmarques. No es un blanco fijo para los centrales, juega, se asocia. Como evidencia, la mejor trenza de la noche, una sinfonía a un toque entre Cesc, Pedro y el propio Morata. El madrileño no se cegó con la portería como tantos delanteros subsidiarios del gol, sino que enfiló a Cazorla, cuyo remate hizo latir al larguero. Un tiro cruzado del propio Morata se fue por un pulgar poco después. En su último intento goleador se derrumbó sin remedio, retorcido de dolor.

A las bajas de Silva y Morata, España encontró alivio en el gol de Cazorla, cerca del descanso, tras una buena intervención de Juanfran, ventilador incesante por la banda derecha. Francia ya estaba a la vista, quedaba tramitar el segundo acto, en el que Alcácer, sustituto de Morata, copó la escena con dos tantos. Este chico es un lazarillo del gol, un pillo. Ya lleva seis dianas en tan solo nueve partidos internacionales. Los caza de cualquier modo, ya sea tras un excelente pase de Cesc o de rebote, como tras una aventura de Jordi Alba por la izquierda. Para Alcácer, el gol es una forma de vida. Nunca lo fue para Cazorla, que repitió y evocó por cuarta vez en la jornada aquel memorable eco del pasado: "Gol en Las Gaunas". Solo faltó otro cante goleador por Piqué y menos dolor en Silva y Morata.

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