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“Competimos contra imperios”

Cañizares, exportero del Valencia, analiza con profundidad y orgullo las dos finales perdidas por su equipo en 2000 y 2001

Casi tres lustros después de las dos finales de Champions perdidas con el Valencia, Santi Cañizares (Madrid, 45 años) analiza en profundidad y orgullo lo que fueron aquellos dos partidos. “La primera final [3-0 contra el Madrid en París, en 2000] nos faltó experiencia, cuajo, cuando llegas nuevo te sorprende todo. Aunque habíamos acabado la Liga mejor que el Madrid, yo sabía que ellos iban a dar un 100%. Éramos un equipo suficientemente veterano como para no acojonarnos. Pero una final de Champions no es un partido normal. El que ha jugado varias finales, está mucho más preparado. Nosotros no pudimos dar ni el 60%, y no teníamos recambios: sin Carboni, jugó de titular en la izquierda un lateral derecho que no era titular (Gerardo)”.

“A la segunda final [derrota en la tanda de penaltis ante el Bayern de Múnich, en Milán, en 2001] llegamos muy bien a nivel mental y físico, tan bien que fuimos capaces de competir con el Bayern. Hay una ocasión de Zahovic que la saca Oliver Kahn, otro momento importante es el penalti de Effenberg (no nos hicimos fuertes en defensa), y para mí el momento clave del partido es el penalti que falla Carboni, porque le había parado el penalti a Anderson y quedaban dos. Les hubiésemos trasladado toda la presión. Falla Carboni y cambia todo. Marca Effenberg, falla el Kily y luego falla Pellegrino. Llegamos bien física, táctica y psicológicamente, sin encajar goles, con nuestro fútbol, nuestra identidad, todo lo pusimos en el campo, sin que nos pesara el escenario. Más no teníamos. Estás luchando contra un equipo con más alternativas en el banquillo: te va sacando a Jancker y a Ziecler. Nosotros, la mayoría de los jugadores llegaron libres o de la cantera. Sales dolido porque sabes que es tu momento. Pero la reflexión profunda es que vivimos momentos extraordinarios: un equipo hecho a base de trabajo y de ingenio en el mercado de secretaría técnica, toda la defensa que no había costado dinero, una manera seria de trabajar, uno por uno no valemos mucho pero todos a la vez somos muy fuertes y competimos contra imperios: el Madrid, el Barça, el Inter, el Manchester, el Bayern... Nadie viene al Valencia con una oferta de estos equipos, no puedes contratar jugadores de primera clase, y te ves en dos finales consecutivas. El poso: el club ha crecido económicamente, los jugadores vales tres veces más, es un ejemplo en toda Europa, venían a ver cómo trabajaban, y los éxitos posteriores: la final de la UEFA fue un paseo [ganada por el Valencia en 2004 ante el Marsella en Gotemburgo]. Claro que se fue injusto con Héctor Cúper [el entrenador]. Metió a Albelda en lugar de Aimar en la segunda parte y fue muy criticado, pero era para dar equilibrio. El planteamiento había sido muy ofensivo: Baraja de medio centro defensivo, Aimar en la media punta, Mendieta y el Kily de volantes, con Sánchez y Carew en punta. Jamás el Valencia jugó así, tan valiente, en 10 años”.

 

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