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¿Está el presidente?

De Gea
Florentino Pérez. EL PAÍS

El día que Casillas subrayaba en Madrid el respiro que ha encontrado en Oporto, el club de su cuna daba un sonoro petardazo. Tras meses de sainete, dos superpotencias como Real Madrid y United, con un agente soberano de por medio como Jorge Mendes, fueron incapaces de conectarse a tiempo con la Liga y la FIFA. Berlanguiano, guion de Azcona. No cuela. El Madrid nada dijo en voz alta del vodevil. El United contraatacó de la misma manera, por escrito.

Del frío comunicado blanco cabe deducir que el “culpable” United toreó al Madrid. Alguien debería defender a la entidad en público: su presidente, Florentino Pérez. Y, de paso, ayudar a la hinchada a metabolizar ahora el último punto del escrito de amparo: “En definitiva, el Real Madrid ha hecho todo lo necesario, y en todo momento, para llevar a término estas dos transferencias”. O sea, que el club ha hecho lo humanamente posible para despojarse del que era, y parece que será sin remedio, su guardameta titular. No basta con un despacho escrito, sin más.

Florentino Pérez ya ha comparecido de forma voluntaria al menos en dos ocasiones recientes para desmentir a los medios que, en su opinión, dañaban la imagen madridista. “Hay muchos del Madrid, pero otros muchos no lo son”, llegó a decir sin rubor, convencido como está de que la evangelización blanca debiera ser tan uniforme como universal. Pues bien, la mojiganga con De Gea y Navas ha destilado todo tipo de titulares y memes, nacionales e internacionales, que rasgan al club con tanta mofa. Un club de los socios, como suele decir su primer mandatario, a los que es obligado dar muchas explicaciones. Es lo mínimo, y es tarea presidencial e ineludible. No por regocijo mediático; su agenda debiera priorizar al socio.

Si Van Gaal se ha pitorreado del Madrid, descamisado el United tras las afrentas multimillonarias con Beckham y CR, que se conozca. Serán entonces Van Gaal y sus rectores quienes tengan que justificar ante los accionistas del United por qué han dejado de ingresar unos cuantos millones. Si al Real le falló la táctica, que se sepa. Si algún ejecutivo se hizo un nudo y se le paró el reloj, que se responsabilice. Derrotado en su liga particular, acostumbrado a ser el campeón absoluto de los grandes fichajes, esta vez Florentino Pérez ha preferido que la entidad emitiera una justificación letrada. No hay foto en el palco mayor para otro do de pecho en el ibex futbolero.

Ramos felicita a Navas por pararle el penalti a Rubén Castro, del Betis. ampliar foto
Ramos felicita a Navas por pararle el penalti a Rubén Castro, del Betis. EFE

La aparición del presidente no solo hubiera sido imprescindible para mayor aclaración del entremés, sino que hubiera permitido ahondar en la pirámide jerárquica dentro del club. Porque al margen de los entresijos del esperpento, queda pendiente saber quién apostaba por De Gea: ¿Florentino Pérez, Rafa Benítez o los dos? En el primer supuesto se evidenciaría lo que ya es evidente pero aún requiere para algunos de evidencia pública: el director deportivo único es quien preside el palco. Si Benítez estaba de acuerdo, ¿se lo hizo saber a Navas?

Ahora, dañada la marca Real Madrid, al costarricense le toca quedarse con la mitad de sueldo que le procuraba el United y con el destemple de saber que está donde no le querían. Encima, es muy probable que tenga fecha de caducidad en junio, cuando vuelva el flirteo prometido a De Gea. El madrileño tampoco engorda la cuenta. Bueno, será por dinero… Ocurre algo peor, De Gea queda en tanga ante el técnico que le condenó en pretemporada y ante una hinchada que, pese a los tiempos de infieles a las camisetas, aún pide una gota de devoción.

Muchas partes tocadas por semejante opereta y el Madrid, Florentino Pérez, lo liquida con un cuelgue en la web del club. Faltó culpar a Casillas por tomarse un respiro y ya no servir a la causa de escudo. Desde su topera londinense, Mourinho echa cuentas: Iker en Oporto, Adán en el Betis, Diego López en Milán, De Gea en Manchester y Keylor Navas, por el que se ha intentado todo lo necesario para que hiciera la mudanza, en Madrid. Al contrario que Casillas, alguno por La Castellana contiene la respiración a oscuras.

¿Y si el aparente choteo del United hubiera ido a más y este martes Van Gaal hubiera pagado la cláusula de Navas y este aceptado por despecho? En Inglaterra había plazo. ¿Por qué iba a torpedear la operación el United si por un meta cabreado recibía un buen portero y, además, hacía caja? ¿Y si Keylor pide más salario? ¿Por qué De Gea nunca pidió el transfer request que tanto se respeta en la Premier? Preguntas, preguntas...

¿Está el presidente?

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