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Dos delanteros mayúsculos

Soldado y Bakambu le dieron la victoria al Villarreal, que remontó el gol inicial del Espanyol con más pegada que buen juego

Soldado festeja su gol frente al Espanyol.
Soldado festeja su gol frente al Espanyol. EFE

Los goles son para los delanteros. Y el Villarreal cuenta con dos enormes. Soldado y Bakambu se las ingeniaron para anotar tres goles de calidad, dos firmados por el congoleño fichado al Bursaspor, todo un descubrimiento. En menos de media hora sobre el terreno de juego marcó por partida doble, asistido por Soldado, que antes había firmado el empate. Dos delanteros de verdad, mayúsculos, para un partido de dos caras en El Madrigal.

Villarreal, 3-Espanyol, 1

Villarreal: Areola; Mario, Bailly, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Nahuel, Pina (Jonathan dos Santos, m. 76), Trigueros, Samu Castillejo (Samu García, m. 64), Baptistao (Bakambu, m. 64) y Soldado. No utilizados: Barbosa; Jokic, Rukavina y Pablo Íñiguez.

Espanyol: Pau López; Arbilla, Álvaro, Raillo, Duarte; Montañés (Hernán Pérez, m. 57), Javi López, Víctor Sánchez, Víctor Álvarez, (Burgui, m. 86); Gerard Moreno y Caicedo (Cañas, m. 73). No utilizados: Bardi; Enzo Roco, Salva Sevilla y Asensio.

Goles: 0-1. M 5. Caicedo. 1-1. M. 67. Soldado. 2-1. M. 86. Bakambu. 3-1. M. 92. Bakambu.

Árbitro: Velasco Carballo. Amonestó a Pau López, Javi López, Montañés, Caicedo, Raillo, Arbilla y Bailly.

Unos 20.000 espectadores en El Madrigal.

A partir de la organización el Espanyol desnaturalizó al Villarreal en el primer acto. Se recompuso el conjunto de Marcelino en la segunda parte, con la actitud y el fútbol que le faltó de entrada. Revertió la situación con el talento de Soldado y el acierto de Bakambu. A los cinco minutos de iniciarse el encuentro, sacó ventaja el Espanyol tras un gran balón servido por Gerard desde el centro del campo a la espalda de Pina, aprovechado por Caicedo. A partir de ahí, perfectamente organizado, bien dirigido por Víctor Sánchez, el conjunto de Sergio González se adaptó mejor al partido que el Villarreal. Con el mismo esquema táctico, con cuatro centrocampistas y dos puntas en ambos equipos, el Espanyol funcionaba de manera armónica, cómodo con el esférico y sin él, superior en el juego colectivo y en las batallas individuales. Los centrales amarillos, Víctor Ruiz y Bailly, se las tenían tiesas ante la fortaleza de Gerard Moreno, que volvía a El Madrigal, y, sobretodo, ante Caicedo, un portento físico difícil de detener en estático y en carrera.

Sólo Soldado, con sus movimientos y controles de calidad en las zonas calientes del ataque amarillo, junto al dinamismo y habilidad de Samu Castillejo, inquietaban a la zaga blanquiazul. Demasiado vertical ocasiones, al Villarreal le faltaba temple en el despliegue, con Manu Trigueros sin encontrar el tacto en la elaboración, superado también por el Espanyol en intensidad, en ocasiones desmedidas, cargándose de tarjetas desde el primer periodo. Reculó el Espanyol en los últimos minutos del primer acto para supo aguantar la mayor iniciativa amarilla.

Sin ambición

Perdió ambición y fuelle el Espanyol en la medida que creció la pegada del Villarreal, decidido a virar la situación en el segundo acto, quedando expuesto, en ocasiones, el conjunto de Marcelino a las contras del Espanyol. En una de ellas pudo doblar la ventaja Gerard Moreno cuyo control y remate encontró la respuesta de Areola, el portero local.

Acertó poco después Soldado, batiendo a Pau López de una suave volea para empatar y a partir de ahí creció el submarino. El segundo gol, en el segundo partido de Soldado tras su regreso a la Liga, su hábitat natural. El empate insufló ánimos e inyectó fútbol a los jugadores amarillos. Aferrados a Nahuel, el joven jugador argentino a punto de cumplir de 19 años, creció el Villarreal que logró remontar el partido tras una gran asistencia de Soldado resuelta con habilidad y paciencia por Bakambu. Dos delanteros de aúpa, mayúsculos, para un triunfo de delanteros.

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