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Bartomeu gana las elecciones del Barça con rotundidad

Avalado por el triplete, que ha disimulado las contradicciones de su gestión, el nuevo presidente del Barça derrota contundentemente a Laporta: 54,63% frente a 33,03%

Bartomeu, este sábado, tras conocer el resultado de las elecciones.

Josep Maria Bartomeu será el 40º presidente del FC Barcelona. La suya fue una victoria categórica porque aglutinó el 54,63% de los votos (25.823) frente al 33,03% (15.615) del también expresidente Joan Laporta, y la participación resultó muy notable, superior a la prevista: 43,12% (47.270 votos). El que fuera vicepresidente desde 2010 y presidente a partir de 2014 por la dimisión de Sandro Rosell, se ha ganado el derecho a gobernar el club los próximos seis años por mandato de los socios después de un tiempo en que su figura ha sido cuestionada, por estar imputado, calificado de interino por sus rivales y hasta de okupa por los barcelonistas más radicales —no había sido elegido en las urnas—, siempre asociado a la figura del huidizo Rosell. Ya legitimado, nadie podrá negar a Bartomeu, afirmado como sucesor de Rosell y vencedor indiscutible de Laporta, las dos figuras que han presidido el Barça desde 2003.

Una apuesta cobrada

Bartomeu ha sido hasta cierto punto un presidente circunstancial que se ha endurecido desde la derrota de Anoeta en vísperas de Reyes. El presidente destituyó al director deportivo, Andoni Zubizarreta, anunció la convocatoria de elecciones para verano, puso en duda la continuidad del entrenador, Luis Enrique, y se entregó a Messi. Nadie daba un céntimo entonces por las aspiraciones de Bartomeu. La respuesta del equipo, sin embargo, fue tan rotunda que puso a salvo al palco del Camp Nou. Apareció la mejor versión de Messi, asociado a Neymar y Luis Suárez, y el tridente fue capital para alcanzar un triplete que ha resultado decisivo para el triunfo de Bartomeu. El presidente ha rentabilizado una apuesta que ha acabado por disimular una gestión muy controvertida, continuamente judicializada y, sin embargo, no penalizada por los éxitos en la Liga, la Copa y la Champions.

Bartomeu ha sido el candidato más votado después de reunir ya el mayor número de firmas, siempre por delante de Laporta, quien pareció más preparado para ser proclamado de nuevo presidente por aclamación que por competir en una campaña electoral farragosa, repetitiva, sin ingenio, como si no interesara el futuro del club y el foco estuviera puesto sobre el equipo de Messi. A diferencia de Bartomeu, cauto, puntilloso, discreto y hacendoso, muy protegido por su lista, Laporta se movió por el estadio como si estuviera convencido de la victoria, rodeado de deportistas, vitoreado por sus seguidores, tan ufanos todos que incluso Cruyff se preguntó cómo era posible que el Museo siguiera llevando el nombre de Núñez. Hasta que se conoció el sondeo de TV-3, que daba ganador a Bartomeu, resultado que se confirmó progresivamente en el recuento de la Mesa Electoral. A la que llegó al 75%, Laporta abandonó el Camp Nou sin aguardar la conferencia de prensa de Bartomeu.

Muchas figuras del club acuden a las urnas

El club movilizó a 2.000 personas y organizó autocares y hasta 24 actividades —atracciones, visita al palco y vestuario, acceso para los niños al Camp Nou, posibilidad de fotografiarse con los trofeos— para favorecer la participación de los 109.637 socios convocados en 136 mesas del Camp Nou. La comida era gratuita y se intentó recurrir al agua para sofocar una jornada especialmente calurosa.

Artur Mas, presidente de la Generalitat, votó entre cánticos de “independencia”. También participó la vicepresidenta, Neus Munté, y Xavier Trias, exalcalde de Barcelona.

Los expresidentes Rosell, Gaspart y Montal hicieron asimismo acto de presencia; no así Núñez. Cruyff y Rexach lideraron la lista de exentrenadores y ejercieron el derecho a voto con los técnicos Ricard Muñoz (hockey), Xavi Pascual (baloncesto), Marc Carmona (fútbol sala) y Xavi Pasqual, Pasqui (balonmano), así como Luis Enrique, Unzué y Eusebio.

La relación de jugadores fue muy notable: Iniesta, Piqué, Xavi, Puyol, Lakovic, Dueñas y Migueli.

También estuvieron en el Camp Nou los exdeportistas que formaron parte de la candidatura de Laporta: Gaby Cairo, Giuly, Albertini, Javi Rodríguez, Norris, Esteller y Abidal.

El protagonismo de Laporta, después de unos días de continua improvisación y de presentar una candidatura sin pegada, solapó a Agustí Benedito (7,16%: 3.386 votos) y Toni Freixa (3,70%: 1,750%), cuyos resultados quedaron por debajo de las expectativas, sobre todo en la figura de Benedito, segundo en 2010. Benedito insistía ahora en que “Laporta no ganará” y Freixa se felicitaba por una campaña especialmente elogiada, incluso por Bartomeu. Ninguno de los dos se quiso sumar a la causa de Laporta después de que les acusara de ser el “submarino” (Benedito) y “marca blanca” (Freixa) de Bartomeu. La atomización de candidaturas ha beneficiado al favorito y penalizado a Laporta, a pesar de que el resultado ratifica su condición de líder: ha sido el segundo más votado desde 2000, muy lejos en cualquier caso del triunfo, incapaz de remontar la ventaja que desde la salida le sacaba Bartomeu. A favor del nuevo presidente también ha jugado el índice de participación, porque desde el poder se había garantizado el apoyo de los socios más conservadores, el de muchas peñas y en parte también del voto útil, sobre todo por parte de quienes apostaban por que no repitiera Laporta, aupado por los más jóvenes, los independentistas y avalado por figuras Cruyff, Guardiola o el economista Xavier Sala-Martín. El catenaccio de Bartomeu, favorecido por la complicidad de la Junta Gestora desde la renovación de Luis Enrique ha sido más valorado que la ofensiva de Laporta en unas elecciones protagonizadas por cuatro aspirantes vinculados a la lista vencedora de 2003.

La imputación

El resultado es tan contundente que los vencedores rechazaron la posibilidad de que el barcelonismo se hubiera fracturado y se impusiera un acto de generosidad con Laporta. El expresidente, que no consiguió el cara a cara esperado y cuyo futuro como aspirante queda comprometido, siguió defendiendo que existen dos modelos antagónicos, dos maneras de dirigir al Barça, y recordó la condición de encausado de Bartomeu.

La gestión no se presenta sencilla para el nuevo presidente, acosado por el fichaje de Neymar, la acción de responsabilidad y la sanción de la FIFA. El 3-1 del marcador electoral le concede, en cualquier caso, plenos poderes para favorecer la unidad del barcelonismo, capitalizar el club a partir del patrocinador —favorable a Qatar—y del Espai Barça. Apostó por el tridente y el triplete aupó a Bartomeu

El tres fue el número de la suerte del nuevo presidente del Barça, el tercer más votado después de Rosell y Laporta, elegido por mayoría absulta, signo del continuismo en el club, el mismo que los socios quieren para el equipo de Messi.

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