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Luis Bonini: “Brasil puede quedar fuera del próximo Mundial”

Luis Bonini, durante su etapa en el Athletic. Ampliar foto
Luis Bonini, durante su etapa en el Athletic. EFE

Por el profesor Luis Bonini (Buenos Aires, 1950) han pasado en los últimos 35 años futbolistas como Caniggia, Simeone, Verón, Aimar, Riquelme, Crespo, Ayala, Batistuta, Ortega, Mascherano, Alexis Sánchez, Vidal, Aránguiz, Valdivia, Fernando Llorente o Ander Herrera. Mano derecha de Marcelo Bielsa durante 21 años, este híbrido entre preparador físico (su profesión original) y entrenador formado en Ferrocarril Oeste bajo la victoriosa batuta de Carlos Griguol en la década de 1980 regresó a Chile cuando concluyó la brillante etapa del Loco Bielsa en el Athletic de Bilbao. “Tenía mal todos los marcadores, debía parar un poco”, bromea durante un día de descanso de la Copa América. Es precisamente un compatriota admirador de su trabajo, Jorge Sampaoli, quien tiene la oportunidad de acabar con un siglo de inferioridad y conducir a Chile por fin al triunfo frente a su mayor enemigo.

Bonini llevaba entrenando equipos de baloncesto (deporte todavía amateur: daba clases de educación física para ganarse la vida) desde 1976. Pero en Ferro, cuenta, le pidieron que se dedicara también al fútbol. “Ahí cambió todo. Me convertí en un ayudante… Al saber entrenar baloncesto y conocer la preparación física, empezamos a armar un concepto de la preparación física que no era solo correr. Incluía todos los aspectos técnicos, tácticos, un desarrollo en conjunto. Eso lo ve Bielsa, y cuando empieza a trabajar me llama”. Comenzaron en México en 1992, se separaron unos años y en 1998 atendieron la llamada del Español de Barcelona. Una corazonada de Bonini convenció a Bielsa de que pusieran una cláusula en el contrato de que este se rompía si eran llamados por la selección argentina. Tras el fracaso del Mundial 1998 y la partida de Pasarella, Julio Grondona les pidió que se hicieran cargo del equipo: una Argentina que levantó expectativas sensacionales, pero que no superó la primera fase en el Mundial de Corea.

Argentina tiene un equipo de temer Messi, Agüero... están fantásticos”

Pregunta. ¿Qué le pasó a esa selección tan atractiva en el Mundial 2002? ¿Realmente la suerte es tan importante en el fútbol?

Respuesta. No... Fue un poco de todo. Mucha mala suerte en el desarrollo de las cosas. Lo primero es que los jugadores llegaron muy rodados. En un campeonato como estos, lo fundamental es la primera fase: los equipos se van armando y estableciendo en los primeros partidos. Fíjese lo que le pasa a Brasil (campeón a la postre) al comienzo de ese Mundial: un gol anulado a Bélgica recontraválido, un penalti contra Turquía que no era… Y fue pasando, hasta ser campeón. Nosotros le ganamos a Nigeria, contra Inglaterra sufrimos un arbitraje nefasto de Collina (aquel penalti no fue, reconocido por los ingleses). Contra Suecia tuvimos 12 situaciones mano a mano y no la metés… Era un equipo brillante, pero llegó con Verón lesionado de la final de la Champions, Almeyda lesionado, Aimar lesionado…

P. ¿Estaba lesionado? Jugó...

Y Almeyda también. Simeone venía de lesión de ligamentos. Ayala se lesiona en el calentamiento, fue una serie de circunstancias... La mala suerte existe. En el fútbol la pelota pega en el palo, entra, y es otra historia. Nos dimos cuenta en la preparación de que el equipo había perdido gol, porque había perdido la presión que le daba Almeyda en campo contrario y el quite rápido de pelota. Construíamos el juego desde el quite rápido de pelota. Almeyda no estaba bien y el Cholo tampoco, no estaban brillantes. En deporte de alta competición, esa diferencia final de forma, de desequilibrio, lo es todo. Eso es lo que nos faltó a nosotros. Un partido más y el equipo se acomodaba. Quedó fuera por un penal que no fue y un tiro libre. Antes del Mundial 2002, los patrocinadores se disputaban a Argentina y a Francia, que tenía a los tres mejores goleadores de Europa. Y ambas selecciones se fueron a casa. ¡Tenían a Zidane! Yo me peleaba con gente por decir que era el mejor jugador del mundo. ¡Y no levantaron la pierna! Trezeguet me dijo años después: “Estábamos muertos”.

P. Es decir, que un jugador muy cargado, aunque lleve 50 partidos en las piernas, ¿si está 25 días concentrado con su selección se recupera?

Lo equilibras. Y también tienes que equilibrar el equipo. Son jugadores que vienen de Francia, Italia, Inglaterra España, competiciones totalmente disímiles… Cuando pasas de 52/53 partidos, uno más empieza a pesar. A partir de 54, 55 empiezan a mermar la prestación física. ¿Por qué James jugó un partido bien y el resto mal? ¡Porque no tiene combustible, esto es como un auto!

P. ¿Le ha parecido decepcionante el nivel de juego en esta Copa?

No… Me ha parecido interesante. Me entretuvo, salvo quizá el segundo tiempo de Argentina contra Jamaica y el primer partido de México. Me sorprendió el orden de Bolivia, el paso adelante de Venezuela. Ecuador tuvo mucha mala suerte, es organizado. Las eliminatorias al mundial de Rusia van a ser muy complicadas acá. Puede peligrar Brasil si no espabila y vuelve a la humildad; se puede quedar fuera si no acepta que no tiene más una generación de 4 ó 5 futbolistas diferentes. Hay mucha igualdad. Van a ser unas eliminatorias muy complicadas. Perú me gustó mucho en semifinales. Un equipo muy agresivo, que ya no se echa atrás, con un desdoble de defensa en ataque impresionante, te pone cuatro jugadores de ataque en un segundo.

P. La final del sábado es entre sus dos selecciones más queridas y que mejor conoce. ¿Cómo ve la previa?

El fútbol es el único deporte donde David le puede ganar a Goliat sin ningún problema. Chile está programada para atacar… Puede ganar el partido porque tiene gol. Lo ha tenido siempre. Es muy versátil – pueden hacerlos Vargas, Alexis, los volantes Aránguiz, Vidal, Valdivia. Porque llega arriba… Pero la llave es cortar la conexión Messi-Pastore-Agüero. Que Messi nunca reciba cómodo y de cara al arco. Un segundo elemento es el duelo fenomenal entre Isla y Día María, duelo de correcaminos. Si Isla le anula o incomoda, quita a Argentina un arma esencial para acercarse a Bravo.

Juan Sebastián Verón atiende las indicaciones de Luis Bonini durante el Mundial de Corea y Japón. ampliar foto
Juan Sebastián Verón atiende las indicaciones de Luis Bonini durante el Mundial de Corea y Japón. AFP

P. ¿El punto culminante de su etapa en la Roja fue la derrota contra España en el Mundial 2010?

Sin duda. Nos fuimos “Muy calientes”. Hasta el gol de Villa estábamos parejos. Y luego, en la segunda parte, Chile con 10, España no pateó un tiro al arco. Era tan inteligentes que dijeron, “vamos 11 contra 10, para qué darles la pelota, nos defendemos con ella”. Ahí Chile echó el resto. Ya después estábamos heridos en el alma contra Brasil. En ese equipo Suazo era fundamental, y llegó lesionado. Vadivia no estaba fino tampoco. Y ambos eran clave.

P. ¿Le preocupa el nuevo caso de indisciplina de Vidal?

No me gusta la moralina de la gente que lo critica y no puede soportar su vida privada. Pero Arturo, como tantos otros, necesita ayuda, no castigo. Está arrepentido genuinamente, podía haber matado gente. Es grave, pero eso es para la Justicia. Lo demás lo debe decidir la dirección. A nosotros no nos pasó. Siempre le dijimos al jugador: el que esté en la selección debe querer estar. Parece de Pero Grullo, pero es muy complicado. Implica aceptar las reglas de convivencia, no es fácil. Nosotros nunca hemos puesto una multa, ni en las selecciones ni en el Athletic, y he estado tentando de hacerlo. Pero es mejor que los jugadores comprendan sus errores. Esto me lo enseñó Bielsa. Entender que trabajamos en la diversidad. Y es más sencillo de lo que parece, unir a 20 jugadores muy diferentes en pos de un mismo objetivo. Se te complica cuando crees que todos son iguales y quieres que hagan lo mismo. Es imposible.

P. ¿Cómo se explica el bajón de Argentina en los segundos tiempos (al menos hasta las semifinales)?

La grandeza o miseria de un equipo no es por una sola razón. Son pequeñas razones que hacen un todo. De un tiempo a esta parte, la etapa de Checho Batista o incluso Maradona, pero más Batista, una vez que hacen el resultado los jugadores bajan el motor. Tienen buena técnica y se protegen atrás. Le pasó incluso con Jamaica, que con todo respeto no puede dar dos pases seguidos. El problema físico es relativo: hay varios que están fantásticos (Mascherano, Messi, Zabaleta, Otamendi, Agüero). Son ellos mismos, que son sabios, experimentados, y cuando hacen el resultado se relajan naturalmente. No es desobediencia, no tiene que ver con eso. Se toman un descanso. Tampoco habían estado finos, porque siempre pudieron meter 3 ó 4 en el primer tiempo. Argentina, hoy, tiene una selección de temer.

James solo jugó bien un partido porque no tiene combustible”

P. ¿Le gusta el Brasil de Dunga?

Dunga, que como jugador era un auténtico monstruo, quiere sobre todo orden. Del 4-2 en contención no lo mueve nadie. Y eso le puedo funcionar en una fase de dudas e inestabilidad. Pero no me gusta que los laterales atacan menos, en contra de su tradición. Lo veo muy estático, con jugadores que quizá podían crecer. Willian tiene que aparecer… Tuvo lesiones que le perjudican, sí, pero sacar delanteros y poner centrales contra Venezuela está denunciando lo que quiere, y los grandes tienen que jugar a lo grande. No veo al Madrid o al Barcelona defendiéndose... Mourinho es capaz de hacerlo en el Madrid, pero de otra manera.

P. ¿Estás entre sus objetivos entrenar a un club?

No... No está dentro de mis capacidades. Yo puedo ser un preparador físico, un ayudante. Me gustaría retirarme en una cancha de fútbol, he tenido ofertas, pero no sé...

P. ¿En ese rol de ayudante?

Sí, pero dividir el fútbol de hoy en áreas es un error. Todo debe desarrollarse en conjunto: puedes desarrollar, por ejemplo, partes específicas de la parte física, porque no vas a jugar bien al fútbol haciendo pesas, pero las demás debes desarrollarlas dentro del juego. Los entrenamientos tácticos también deben tener un componente físico. Deben complementarse permanentemente. Eso es lo que pensábamos y desarrollamos con Bielsa desde 1992. Por eso entrenábamos tan en conjunto.

P. ¿Qué le quedó de su paso por el Athletic de Bilbao?

Un día le dije al presidente, “Josu, ¿por qué no venden a Llorente y ponen el dinero en divisiones inferiores?” “Luis, nosotros no vendemos jugadores, formamos jugadores, jugamos con los nuestros”, me respondió. Y eso me mató. El sentido de pertenencia del Athletic es lo máximo; me hizo acordar al Ferro de Griguol, cuando dijo: “Aquí no compramos jugadores porque no hay plata, se juega con lo que hay”. Ese sentido de ser competitivo con lo que tienen es maravilloso. Compare presupuestos con otros clubes. Yo me emociono, creo que el Athletic es un club de fútbol que rescata los valores del juego. Es superprofesional, pero con el alma amateur.

P. Durante la etapa de Bielsa se hablaba del Athletic de Bilbao en toda Sudamérica...

Te digo como Mascherano el otro día: “Hicimos nuestro trabajo”. Yo lloro todos los días por Bilbao... Cuando me levanto por las mañanas lloro un poquito.

P. ¿Qué futbolistas le han impresionado más en su vida?

Maradona es lo máximo que vi en mi vida. Aluciné con Cruyff y con Zidane. Aluciné. Me moría. Con Zidane, cuando yo decía a mis colegas que era el mejor del mundo, me puteaban de arriba abajo. Pero después, con el tiempo... Y luego, por ejemplo, decís, ¿y cómo no voy a nombrar a Baresi, a Pasarella...? ¿A un jugador totalmente ignoto que para mí fue un jugador extraordinario, el Beto Marcico? ¡Empezó a jugar al fútbol a los 19 años! Lo rescatamos de una plaza de Buenos Aires. Jugó en Ferro, no en Boca o River, si no hubiese sido de la selección. Luego se fue al Toulouse. Uno de esos tantos que no triunfan mucho, pero que son auténticos cracks.

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