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Gemma Mengual vuelve a ejercer de pionera de la natación sincronizada

La primera medallista española de la modalidad dirige el dúo mixto con Pau Ribas, debutante masculino en un Mundial

Pau Ribas y Gemma Mengual durante la presentación del dúo
Pau Ribas y Gemma Mengual durante la presentación del dúo EL PAÍS

Le dijeron que se pasara por la piscina del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat y el joven Pau Ribas, un entusiasta solitario de 19 años que había practicado natación sincronizada mezclándose con chicas hasta la categoría júnior, cogió su coche y se asomó al recinto con la extraña determinación del gato cuando visita a las panteras.

Allí lo esperaban sus promotoras, las técnicas Anna Vives y Esther Jaumá, las nadadoras de la selección nacional, y la gran dama del grupo, la sacerdotisa, la primera medallista española en una competición internacional, Gemma Mengual. A sus 38 años, esta enérgica madre de dos chavales —Nil y Joe— dedicaba las horas a tantas tareas domésticas y profesionales que su agenda no soportaba el relleno. Una de sus funciones es la de consejera técnica del equipo. Cuando vio aparecer a Pau le pidió que se cambiara y le impartió una orden:

—¡Tirate al agua!

El anuncio de la Federación Internacional de Natación de incluir una prueba para hombres en los Mundiales de Kazán, un dúo mixto, saldó la deuda del deporte de la danza acuática con la realidad. La decisión, sancionada en diciembre, tomó por sorpresa a la mayoría de los países, incapaces de reclutar varones suficientemente competitivos en siete meses. En el caso de España, la decisión de participar en este proceso pionero estuvo envuelta en una bruma espesa. Lo que las personas más próximas a la sincro califican de “secretismo”.

Hemos intentado el ‘boost de espagat’ y Pau casi se ha roto, el pobre”

Gemma Mengual cuenta que todo sucedió de un modo casual. “Pau”, dice, “iba a probar. De vez en cuando. Yo vi que si me ponía un poquito, y tal, podía sacarle algo chulo. Podía mejorar bastante si recuperaba la posición del cuerpo. Fue aprendiendo poco a poco, y yo fui animándome y tirándome al agua. Porque no tenía claro si nadaría yo u otra persona. Al final, al estar yo siempre con él, se me hizo inevitable: ‘¡Vale, nado contigo el dúo!”.

“Empezó a venir al CAR en febrero”, recuerda; “algunos días. Luego empezó a venir cuatro días a la semana. Dos o tres horitas. Y hace un par de semanas le preguntamos: ‘¿puedes venir cada día? ¿te va bien?’ Porque él también trabaja. Tuvimos el tiempo justo de montar la coreografía".

El viernes presentaron el dúo libre en el Trofeo Infantas de España, en el Club Natación Sabadell. Un ejercicio adaptado a la canción Bring me to Life, de Evanescense. Complicado de ajustar porque se trata de acompasar los movimientos de dos cuerpos completamente distintos, física y técnicamente opuestos.

“Yo me he tenido que adaptar a lo que él sabe hacer”, explica la nadadora. “Y desde la base añadirle algo y hacer que luzca más, incluso que aprenda a hacer cosas diferentes con los brazos. Hemos intentado hacer un poco de combinación chico-chica, pero tampoco nos hemos pasado. Porque Pau es muy bueno en algunas cosas pero en expresividad le cuesta más. No podemos abusar de las temáticas de pareja”.

Los hombres son duros. ¡Cuando nos equivocamos me pega unos viajes...!”

“El cuerpo de un hombre pesa más que el de una mujer”, prosigue Gemma, que está experimentando algo completamente ajeno a sus vivencias con la selección nacional, en donde siempre formó pareja con chicas, fundamentalmente Paola Tirados y Andrea Fuentes. “Los hombres son más duros, menos flexibles. Pau tiene poca flexibilidad. La ha mejorado un poco. Pero cuando nos equivocamos y me da un golpe me deja hecha polvo. Sus huesos son más duros que los míos y parece que no pero tiene mucha fuerza. ¡Me pega unos viajes...! Nos hemos dado alguna vez un golpecillo y él se ha quedado tal cual, y yo, hecha polvo. Son cosas normales”.

“Pau flota menos boca arriba que boca abajo”, disecciona. “Le cuesta más. Pero como tiene fuerza, cuando está boca abajo el tío va alto porque rema con mucha potencia de brazos. Le cuesta girar pero es alto, atlético, fino y tiene buena presencia”.

“El boost de espagat lo hemos intentado y no hemos podido”, admite, evocando la figura que consiste en sacar ambas piernas fuera del agua y abrirlas en 180 grados. “Casi se ha roto, el pobre. ¡Qué lástima porque esto se me da bien a mí!”.

Gemma Mengual no estará sola en el escuadrón de veteranos. La competición propiciará la reaparición de viejas glorias. Mujeres como la francesa Virginie Dedieu, que también es madre de dos niños y nadará el mixto. Y Hombres como el estadounidense Bill May, un mito de 39 años que quiere despedirse a lo grande y, por primera vez en su vida, en un Mundial de la FINA.

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