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El Madrid convierte el derbi ante Estudiantes en un guateque

Los de Laso, liderados por Felipe y Sergio Rodríguez, abruman al conjunto del Ramiro (92-66) tras un parcial de 24-7 en el segundo cuarto

Reyes coge un rebote ante los jugadores del Estudiantes. Ampliar foto
Reyes coge un rebote ante los jugadores del Estudiantes. EFE

Dos desquites en tres días. Cayó el Maccabi el viernes y el Estudiantes el domingo. La secuencia reivindicativa del Madrid convirtió el derbi en una fiesta para el conjunto de Laso, que tramitó el partido con suficiencia y escenificó la distancia que separa a los dos equipos de la capital. El pasado 7 de diciembre, el Estudiantes se convirtió en el primer equipo ACB en ganar al Madrid esta temporada. Fue la primera derrota de los blancos en la Liga y la tercera de una secuencia que les llevó a perder seis de los 14 partidos disputados en el último mes y medio de 2014. Saltaron las alarmas, pero no hubo incendio.

R. MADRID, 92-ESTUDIANTES, 66

Real Madrid: Llull (10), Rivers (7), Rudy Fernández (9), Ayón (7) y Reyes (15) —cinco inicial—, Nocioni (5), Campazzo (2), Maciulis (7), Rodríguez (16), Carroll (12), Bourousis (2) y Slaughter (-).

Estudiantes: Jaime Fernández (7), Rabaseda (9), Aradori (12), Bircevic (8) y Slokar (-) —cinco titular— Simpson (10), Creus (-) Martín (15), Martínez (-), Llorente (-) Salgado (3) y Hernangómez (2).

Parciales: 20-27, 24-10, 26-11 y 22-18

Árbitros: Conde, Guirao y Cardús. Sin eliminados

12.128 espectadores en el Palacio de los Deportes de Madrid.

Planificado o no, fruto de la dosificación o por evolución natural, lo cierto es que Laso ha ido engrasando los rodamientos de su máquina hasta presentarse en primavera con su aspecto más lozano. Después del exigente compromiso de Euroliga, el subcampeón de Europa medía su vigor ante el conjunto de Txus Vidorreta, que sucumbió en el derbi como en los 10 últimos en los que ejerció de visitante. Felipe Reyes y Sergio Rodríguez, con 15 y 16 puntos respectivamente, lideraron el holgado triunfo blanco (92-66 en el marcador y 110-59 en valoración).

Llegaba el Estu con la baja de Van Lacke, pero al Madrid le costó ponerse en marcha y los del Ramiro de Maeztu amenazaron con presentar resistencia. Los blancos arrancaron al trantrán y los colegiales al sprint para apuntarse el primer cuarto gracias a su velocidad de reacción y al dinamismo de su ataque. Rivers se incorporó al quinteto madridista para atar en corto a Aradori, pero los azules se empeñaron en demostrar que su repertorio iba más allá del talento de la estrella italiana, discreta toda la tarde. Primero, Bircevic y Martín y, más tarde, Rabaseda y Simpson, retrataron la pereza inicial de los de Laso, donde sólo Felipe aportaba a buen ritmo. El espejismo apenas duró 10 minutos (20-27). Justo el tiempo que tardó Sergio Rodríguez en saltar a la pista para hacerse con el libro de instrucciones del partido.

El Chacho abrillantó el parquet, desató a su equipo, lubricó el contraataque local y desmontó la pizarra del Estudiantes. Una vuelta de tuerca en defensa, 10 puntos del base canario, y la aparición episódica de Carroll permitieron al Madrid desatar una tormenta de juego que, en datos, se cifró en un parcial de 24-7 que volteó el marcador y la inercia del partido (44-34, m. 19). Slaughter alicató el rebote, Rudy tensó la cuerda y un puñado de controvertidas decisiones arbitrales espolearon a la parroquia madridista. El chaparrón sobre el parquet y los decibelios en la grada dejaron grogui a los de Vidorreta que, tras el descanso, asumieron que tenían ante sí a un enemigo inabarcable que continúa perfilando con paso firme las maniobras para las batallas finales.

El Madrid ha disputado 53 partidos en lo que va de temporada con un balance de 44 triunfos y nueve derrotas en seis meses de competición. El curso pasado a estas alturas el conjunto blanco tan solo había perdido un partido, pero en los últimos tres meses del calendario acumuló 11 de sus 12 derrotas totales, falló con el descabello y estropeó un año que apuntaba a puerta grande. A los de Laso les quedan ahora, en la versión más exigente del calendario, 30 partidos por delante para rematar la faena en la ACB y la Euroliga. Por el camino avasallaron al Estudiantes, que se estrelló ante la defensa madridista (solo 10 puntos en el segundo acto y 11 en el tercero).

La diferencia creció y creció hasta alcanzar los 26 puntos finales (92-66), volvió a remangarse Felipe, Campazzo consolidó su cuota de carisma, y Llull puso en marcha el tocadiscos local. El derbi se convirtió en un guateque del Madrid.

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