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Un triunfo como una ‘catedral’

La española Carolina Marín, campeona del mundo, gana en Birmingham el torneo decano del bádminton y se encarama al cuarto puesto del ránking con tan sólo 21 años

Carolina Marín celebra en el suelo su triunfo en Birmingham. Ampliar foto
Carolina Marín celebra en el suelo su triunfo en Birmingham. AFP

Poco importa que ande a la gresca con la Federación por los derechos de imagen, o que hace poco menos de una semana perdiese los nervios y se derrumbase en el Abierto de Alemania. Instalada en la élite desde que el año pasado ganase el Mundial (Copenhague) y el Europeo (Kazán), la ascensión de Carolina Marín parece no admitir límites. La española, de 21 años, un portento al alza, se coronó ayer en el All England de Birmingham, el torneo más antiguo y prestigioso del circuito profesional del bádminton.

Organizada por primera vez en 1899, la cita estaba marcada en rojo en el calendario de la onubense, a la que el peso de la mística no le pasó factura en el santuario mundial de su deporte, algo así como el All England Club de Wimbledon, pero en miniatura. Tampoco la presencia, enfrente, de la india Saina Nehwal, a la que nunca había conseguido derrotar previamente. Tres duelos y otras tantas derrotas para la andaluza. Hasta ayer. Esta vez, la que rompió a llorar de euforia y celebró la victoria por todo lo alto fue ella, Carolina, que pese a comenzar con algunas dificultades fue capaz de voltear el pulso (16-21, 21-14 y 21-7) y de adjudicarse así su primer Super Series, el nivel más elevado del bádminton.

“Para todos es muy importante y para mí también. Ganar este torneo es fantástico”, admitió la española después de batir a Nehwal. “Al principio estaba muy nerviosa porque no podía encontrar mi juego, pero seguí creyendo en mí”, resolvió Marín, tutelada por el preparador Fernando Rivas, muy encima de ella en la fase inicial del partido, cuando a su chica le costaba coger ritmo y era dominada por su rival.

Al principio estaba muy nerviosa porque no podía encontrar mi juego, pero seguí creyendo en mí"

Tras ceder la primera manga, Carolina reaccionó, puso el turbo y tomó la iniciativa. Con un repertorio técnico extenso, movió a su adversaria de un lado a otro hasta que esta claudicó, después de 62 minutos. Logrado el objetivo, se desplomó sobre el suelo y estalló de alegría. No era para menos. Era su primer título en 2015, el que le permite pasar de la sexta a la cuarta plaza del ránking mundial. Marín es la única europea entre las 10 primeras de un deporte dominado por China. Li Xuerui, la número uno, queda aún lejos; sin embargo, cada día está más cerca para la española, que en Birmingham logró un triunfo de altura. Como una catedral.

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