“Nos vemos muy pronto en la pista”

Alonso agradece en un vídeo el apoyo mientras los detalles del accidente y su estado de salud siguen sin desvelarse

Fernando Alonso, a su salida del hospital.
Fernando Alonso, a su salida del hospital.Alejandro García (EFE)

“Hola a todos. Como veréis estoy perfectamente. Me hubiera gustado estar en los test de este fin de semana, pero las recomendaciones de los doctores indican que debo guardar reposo unos días. Quería daros las gracias de corazón por todos los mensajes de apoyo y ánimos que me han llegado, y deciros que muy pronto nos vemos en la pista”. Esto decía el videomensaje que Fernando Alonso colgó en su perfil de Twitter sobre las 13:20 horas de ayer, dos días después de abandonar el Hospital General de Cataluña, donde permaneció tres noches ingresado tras sufrir un accidente en Montmeló que tiene al paddock del Mundial de fórmula 1 completamente descolocado.

Pasan las horas y la confusión, lejos de disminuir, sigue creciendo. Novedades hay pocas al margen de la velocidad a la que circulaba el español cuando perdió el control del coche (135 kilómetros por hora), y en el momento del impacto contra el muro (105 k/h), según desveló la publicación Auto Motor und Sport. Este cálculo se ha realizado con los datos de geolocalización recabados por las demás escuderías, puesto que McLaren no quiso ofrecer los suyos propios. Inicialmente se estimó que el golpe se había producido a unos 150 km/h.

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La escudería de Woking se encuentra en una situación extrema en todos los sentidos. Probablemente, aquello que menos preocupa en estos momentos a Ron Dennis, el patrón, sea la flojera del MP4-30, que ayer dio 101 giros en manos de Button aunque con una configuración provisional de su motor eléctrico (MGU-K). A falta de 16 días para que la temporada arranque en Australia, que Alonso pueda estar allí y se suba a su bólido no está nada claro, y es por eso que el constructor británico mantiene en la recámara a Kevin Magnussen.

El asturiano deberá pasar una revisión médica programada para la semana que viene y que los doctores de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) le den su aprobación. El parte médico del ovetense no ha salido a la luz y no parece que vaya a hacerlo a menos que la situación lo exija.

McLaren ha sostenido en todo momento que la conmoción y la pérdida de memoria del piloto español fue consecuencia directa del topetazo contra la pared. No obstante, las cifras que cuantificarían la violencia del choque tampoco cuadran. Una filtración apuntaba a que la fuerza con la que el McLaren se estampó por primera vez provocó una desaceleración de 31G, algo que el equipo nunca confirmó. Siempre según esta fuente, los sensores de los tapones de los oídos de Alonso registraron una intensidad de unos 15G, lo que quiere decir que el coche absorbió y disipó la mitad.

Con las fotografías que hay disponibles, cuesta de creer que la colisión fuera tan brutal si tenemos en cuenta que el monoplaza quedó prácticamente entero, aunque también hay quien lo considera posible si el choque entre los dos cuerpos (coche y barrera) hubiera sido completamente longitudinal. Basta echar un vistazo a la tremenda salida de pista de Checo Pérez durante el Gran Premio de Mónaco de 2011, que terminó con su Sauber hecho añicos contra las protecciones. En aquella ocasión, Checo tuvo que soportar una desaceleración de 80G, y aunque trató de tomar parte en el siguiente gran premio (Canadá), programado para dos semanas después, el mexicano se mareó durante la primera sesión de ensayos libres y fue sustituido por Pedro Martínez de la Rosa.

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