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Gayà, pulmones de keniano

El lateral izquierdo impresiona en el Valencia por su resistencia y velocidad

A los 19 años se ha convertido en la estrella del equipo

Gayà, en el partido contra el Espanyol. Ampliar foto
Gayà, en el partido contra el Espanyol. EFE

“Su capacidad pulmonar es espectacular. Le hacíamos la prueba de Leger [el individuo va desplazándose de un punto a otro situado a 20 metros de distancia y realizando un cambio de sentido al ritmo indicado por una señal sonora que va acelerándose] y se salía. Es como un keniano”, explica Vicente Castro, quien fuera su entrenador en la categoría infantil en la escuela del Valencia, cuando José Vicente Gayà tenía 13 años. Hoy, con 19, este lateral izquierdo de Pedreguer, un pueblo de 7.700 habitantes del interior de Alicante, es la estrella inesperada del Valencia. Y su cláusula de rescisión de contrato es de 18 millones.

“Me esperaba mucho de él, pero ¿tanto? Claro que estamos todos sorprendidos. Cada partido va a más”, sigue, entusiasmado Castro, el primer técnico en ubicarlo de zaguero por la izquierda. Porque cuando llegó a Paterna, a los 11 años, era un delantero zurdo goleador. “Pero vi que le vendría bien tener más recorrido. Lo que está haciendo en el Valencia son palabras mayores”, añade Castro en alusión, por ejemplo, a la exhibición el pasado domingo ante el Espanyol en Cornellà, cuando apareció en las dos áreas para decidir: en ataque sirvió un centro de rosca para el primer gol en el remate de primeras de Piatti; en defensa, salvó desde la raya de gol el disparo a bocajarro de Stuani, cruzándose como un rayo.

Traspasado Bernat al Bayern de Múnich por 10 millones, Rufete, director deportivo del Valencia, no buscó recambio en el mercado. Sabía quién venía por detrás. “En comparación con Bernat, Gayà tiene más oficio defensivo, porque ha jugado de lateral en las categorías inferiores, mientras que Bernat es más ofensivo”, explica José Jiménez, responsable de captación del Valencia. “Gayà sabe centrar desde distintas posiciones: desde la raya de fondo o desde el borde del área grande”, indica Jiménez.

Los dos técnicos consultados coinciden en la madurez y la humildad como rasgos distintivos de Gayà, cuya familia hubo de sacrificarse durante años para enviarlo al entrenamiento en la ciudad deportiva de Paterna desde la casa familiar de Pedreguer, a 100 kilómetros. Hasta que se quedó en la residencia del club. “En el campo es agresivo y se encara con el rival, pero fuera es muy bonico. Para robarlo”, dice Castro.

"El esfuerzo no le hace mella, y tampoco está exento de calidad", dice el excapitán Fernando

Todo le ha venido muy rápido. Ganó el Mundialito alevín en Portugal en 2008. Y fue el debutante más joven de la historia del club en competiciones europeas: ante el Krasnodar ruso en la Liga Europa en diciembre de 2012, con Miroslav Djukic en el banquillo. Un año después lo llamó Albert Celades para la selección sub-21, aunque allí sufrió su primera gran decepción al caer ante Serbia en el choque que frustró las aspiraciones de España de estar en los Juegos de Brasil 2016. Ese partido, en el que falló muchos centros, dejó dudas sobre su capacidad técnica. Las ha despejado en encuentros posteriores. Lo corrobora Vicente Castro: “Técnicamente va sobrado: conduce muy bien el balón y es bueno en los controles, en los centros y en el disparo cruzado. El típico zurdito”.

“Es resistente, arriba y abajo, arriba y abajo, y el esfuerzo no le hace mella ni el partido ni en la temporada”, abunda Fernando Gómez, excapitán del Valencia y director deportivo cuando Gayà aterrizó en Paterna. “Pero no está exento de calidad. Tiene desparpajo, atrevimiento y ganas. Desde que lo pusimos de lateral, su crecimiento ha sido exponencial. Ahora bien, quien diga que no está sorprendido por su rendimiento, miente”, concluye Fernando.