ABIDAL DEJA EL FÚTBOL

Abidal deja la terapia del fútbol

El francés del Olympiacos se retira “por motivos personales” y tras superar un cáncer Tiene una oferta del Barcelona, pero decidirá sobre su futuro más adelante

Abidal, durante la conferencia de prensa en la que anunció su retirada.
Abidal, durante la conferencia de prensa en la que anunció su retirada. ALKIS KONSTANTINIDIS / REUTERS

Abidal jugará hoy su último partido. Lo hará con la camiseta del Olympiakos, el equipo con el que ha decidido poner punto final a una trayectoria deportiva marcada por el esfuerzo y la enfermedad, el éxito y el dolor. “Es un momento muy importante en mi carrera. He tomado la decisión oficial de poner fin a mi carrera profesional por razones personales. Mucha gente quería que continuase. Es una lástima, pero no puedo. Si hubiese tomado esta decisión hace dos años puede que me hubiese arrepentido, pero ahora no”, concedió el lateral.

Eric Abidal (Saint Genis-Laval, Lyon; 35 años) descubrió lo que significa pelear en el campo de bien chiquito, y ahora recuerda con cierta melancolía sus inicios, “cuando pasas de amateur a profesional y tus sueños se hacen realidad”, explicó en la conferencia de prensa de su adiós. Pero, hace dos años, también le vio la cara a la derrota y comprendió lo duro que es pelear en una mesa de operaciones. Y después. Como cuando se empeñó en volver a jugar a fútbol después de que se le practicara un transplante de hígado en abril de 2012 como consecuencia de un tumor que se le había detectado en marzo del año anterior.

Quiero descansar y disfrutar con mi familia. Ya tomaré decisiones sobre mi futuro"

Sufrí cuatro o cinco operaciones en un tiempo muy breve. Perdí 19 kilos. Nunca pensé en la muerte porque sé que es Dios el que decide. He sufrido”, dijo el día que volvió a vestirse de corto. Era abril de 2013. El público aplaudió a su héroe. También el club, que le había renovado el contrato de forma automática cuando enfermó en 2011. Pero el idilio duró lo que duró su final de temporada, en el que sólo jugó cinco partidos oficiales. Tras seis años en el Barça, Abi se fue sintiéndose futbolista. No quería marcharse. Lo dejó bien claro en diversas ocasiones: “No lo entiendo. He luchado por ellos. Estoy en plena forma. Hasta el médico se sorprendió por mi evolución”.

Y demostró que podía seguir jugando. Regresó al Mónaco, el equipo en el que había debutado con 21 años. Recuperó la titularidad y hasta respondió a la llamada de Didier Deschamps para volver a la selección francesa. Al final del curso fue él, esta vez, quien decidió largarse pese a tener contrato, por más que ya no saliera de inicio por definición. Tras aquella negativa del Barça es él el único dueño de su destino. Y si este verano prefirió cambiar de aires y presentarse en el Pireo ateniense para ponerse a las órdenes de Míchel en el Olympiacos, unos meses después ha optado por quitarse las botas antes de tiempo.

Abidal le comunicó su decisión al presidente del club, Evangelios Marinakis, hace dos meses. “Lucharé y lo daré todo hasta final de diciembre”, le dijo. Y ha cumplido. “Siempre tendrá las puertas abiertas”, dijo el director técnico, Christian Karembeu. Sobre su futuro ya se verá. Tiene una oferta del Barcelona para ser director técnico de las escuelas. Se lo prometió en su día el expresidente Sandro Rosell como compensación por negarle noches de fútbol en el Camp Nou. Aunque él, de momento, sólo piensa en disfrutar de la familia y los amigos. “El defensa más fuerte con el que he jugado. Disfruta de tu nueva vida”, le deseó Valdés. “Gracias hermano. Eres un ejemplo de lucha”, le dedicó Puyol. El fútbol fue su terapia. “En los momentos malos debemos tener determinación y el fútbol fue mi manera de afrontar la enfermedad”, dijo ayer. Ahora le queda la vida.

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