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Los deberes del método FEB

España conocerá sus rivales en el próximo Eurobasket

La selección afronta la búsqueda de seleccionador y el relevo generacional

Navarro, Marc y Pau, ante Senegal en el Mundial. Ampliar foto
Navarro, Marc y Pau, ante Senegal en el Mundial.

La cartografía de la selección española de baloncesto es un camino cargado de enigmas con inicio en París y meta en Río de Janeiro. Esta tarde, en la sede de Eurodisney, se celebra el sorteo del Eurobasket de 2015 donde, además de las medallas, se repartirán los billetes para los Juegos de 2016.

El torneo se disputará del 5 al 20 de septiembre del año próximo en un campeonato atípico que contará con cuatro sedes: Francia, Croacia, Alemania y Letonia. La fase de grupos —del 5 al 11— tendrá a Berlín, Riga, Zagreb y Montpellier como ciudades anfitrionas, y la fase final —del 12 al 20— se jugará en el Estadio Pierre Mauroy de Lille, un prodigio arquitectónico con techo retráctil y capacidad para 27.000 espectadores. Los dos finalistas tendrán asegurada una plaza en los Juegos, mientras que los que queden del tercer al sexto puesto deberán ganarse su acceso en un Preolímpico en 2016. España, que es cabeza de serie, irá de inicio a Riga, junto a Letonia y Estonia, o a Berlín, junto a Alemania y Turquía.

Tras el trauma mundialista y la claudicación de Orenga, la selección conocerá antes las identidades de los rivales que la propia. Primero, sabrá con quién se enfrentará; después, el nuevo entrenador, y por último, la composición del equipo. “Vamos a buscar un seleccionador que tenga experiencia internacional, que pueda afrontar este reto y que no le sea ajeno nuestro nivel de exigencia. Es muy complicado sentarse en este banquillo porque se puede fracasar incluso estando en el podio. Eso es tremendo”, explica el presidente de la federación, José Luis Sáez, sobre la búsqueda de un técnico que espera cerrar “en enero o febrero”. “También me gustaría tener la máxima posibilidad y disponibilidad tanto de entrenadores como de jugadores”, cuenta Sáez aludiendo a un deseo y una inquietud.

El deseo del presidente de la FEB es que cambie la norma de la ACB que impide a los técnicos con contrato en vigor con un equipo español entrenar a la selección. Francisco Roca, presidente ejecutivo de la Liga, anunció hace semanas la intención de modificarla para que cada club “fije la exclusividad o no en los contratos con sus entrenadores”. “Es una norma absurda y tiene que cambiar”, sentenció el entrenador del Madrid, Pablo Laso.

Cambie o no la regla, el principal candidato al puesto de seleccionador es Sergio Scariolo —oro europeo en 2009 y 2011 y plata olímpica en 2012 en su palmarés con España—; pero la federación aspira a eliminar la cortapisa para ampliar el repertorio y abaratar el caché del técnico italiano, desorbitado en un escenario reducido. En caso de ampliar el abanico, la lista presenta opciones factibles como la de Joan Plaza; complejas como las del propio Laso o Xavi Pascual y exóticas como ŽZeljko Obradovic y Bozidar Maljkovic. El fracaso en el Mundial descarta la apuesta por técnicos de la casa o de perfil bajo. “Lo que sí me gusta es ver que hay muchos entrenadores con ilusión por ser seleccionadores”, apunta Sáez.

Hubo un pacto tras el Mundial de que esta generación no podía acabar así", dice Palmi

La inquietud del presidente tiene que ver con el compromiso futuro de los júniors de oro, emblemas de la histórica trayectoria de la selección. “De los jugadores no he dudado nunca. Cuando tienes una decepción tan importante lo primero que deseas es olvidarlo y después mentalizarte para el proyecto de los próximos años”, afirma Sáez. Más contundente es aún Ángel Palmi, director deportivo de la FEB. “Lo único que podía variar su compromiso es la perdida de ilusión, y en ningún momento se ha manifestado. Hubo una especie de pacto al acabar el Mundial de que la trayectoria de algunos de los jugadores no podía acabar así”, revela.

La presencia o no de tótems como Pau Gasol y Navarro, y de símbolos como Calderón o Felipe, en el Europeo y los Juegos condiciona la transición deportiva. “Hay luces rojas con una perspectiva de cuatro a ocho años. Ahí bajaremos. Pero si la retirada de jugadores es progresiva podremos seguir estando arriba. En sub-18 y sub-20 tenemos menos proyección que nuestros rivales, pero si nos fijamos en las generaciones de 15, 16 y 17 años la perspectiva es más positiva. También juega a favor la diversidad genética que nos aporta la inmigración”, analiza Palmi. Para aportar un relevo a corto plazo y a la espera de eclosiones precoces, la nómina se reduce a Abrines, Willy Hernangómez, Dani Díez, o Guillem Vives. En el horizonte futuro, esperanzas como el malagueño Rubén Guerrero (2,11m y 19 años), que despunta en su primera temporada en la NCAA en South Florida.

El método FEB afronta su mayor punto de inflexión de la década. Entre los deberes, acertar en la elección del seleccionador, calibrar el relevo generacional, retomar el debate Ibaka-Mirotic y mantener la excelencia que marcan siete podios en los últimos nueve campeonatos.

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