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Rubén Castro disimula el bochorno

El delantero del Betis hace historia y maquilla la derrota de un Betis que perdía 0-4 ante un buen Almería cuando faltaban 15 minutos para el final

El bético Piccini presiona a Edgar. Ampliar foto
El bético Piccini presiona a Edgar. EFE

Hubo poco partido en el Benito Villamarín. El Almería, que se plantó en Sevilla pensando en la Liga y repleto de suplentes, ganó a un débil Betis. Demasiado triste. Realmente, no tiene explicación la primera media hora realizada por los jugadores verdiblancos, un ejercicio de desgana, falta de implicación y calidad que le abrió el camino de la victoria al Almería. El técnico interino de los béticos, Juan Merino, pudo sepultar sus escasas opciones de seguir en el banquillo.

El inicio del choque de los béticos no resiste el más mínimo análisis. Quizás sea el reflejo de un histórico en continua crisis institucional y deportiva. El nuevo presidente, Juan Carlos Ollero, debió sentir mucha vergüenza en su estreno en el palco del estadio verdiblanco. Mientras, los aficionados béticos se preguntan cuándo detendrá su caída el equipo andaluz, sumido en una de las peores crisis de su historia. Al menos, el equipo bético tuvo una reacción de orgullo en la segunda mitad, pues pasó del 0-4 al 3-4. Todo después de la entrada en el campo de Rubén Castro, que pasó a los anales de la centenaria entidad andaluza. Marcó y se convirtió en el máximo goleador de la historia del Betis con 95 tantos, uno por encima de Domínguez y dos de Rincón.  

BETIS, 3-ALMERIA, 4

Betis: Dani Giménez; Piccini, Caro, Perquis, Casado; N’Diaye, Lolo Reyes, Matilla (Kadir, m. 54); Pacheco, Rennella (Rubén castro, m. 73) y Chuli (Molina, m. 54). No utilizados: Adán; Bruno, Dani Ceballos y Cejudo.

Almería: Cuesta; Míchel, Marín, Dos Santos, Mané; Verza, Corona (José Ángel, m. 67), Iván Sánchez (Wellington Silva, m. 59); Edgar, Teerasil (Romera, m. 67) y Quique. No utilizados: Rubén; Trujillo, Dubarbier y Azeez.

Goles: 0-1. M. 3. Mané. 0-2. M. 5. Teerasil. 0-3. M. 29. Quique. 0-4. M. 61. Edgar. 1-4. M. 79. Rubén Castro. 2-4. M. 85. Perquis. 3-4. M. 90. Jorge Molina.

Árbitro: Martínez Munuera. Amonestó a Perquis, Iván Sánchez, Teerasil, Caro y Casado.

Benito Villamarín. Unos 8.000 espectadores.

El Almería lo tuvo muy fácil desde el primer minuto. Primero porque no existió ambiente alguno en un estadio donde el peso de la afición es grande. A algún directivo se le ocurrió que los socios debían pagar por un partido de Copa un 5 de diciembre y el bético, extrañamente, dejó solo a su equipo. Más bien a los suplentes del Betis, que dieron un absoluto recital de errores groseros que ayudaron al triunfo del Almería.

A los tres minutos, Lolo Reyes se dejó caer en el área a la salida de un saque de esquina. Mané remató muy bien con la zurda desde fuera del área y llegó el 0-1. Dos minutos después, una desaplicación de Perquis al romper el fuera de juego permitió el primer gol en España del tailandés Teerasil, un jugador fichado por el Almería para promocionarse en el mercado asiático. En el 29, un nuevo error del Betis en otro saque de esquina habilitó a Quique para hacer el tercero.

Poco se podía esperar ya del encuentro. Béticos abandonando las gradas a la media hora ante el ridículo de su equipo y templanza incluso en el Almería para no humillar a un rival descompuesto, entregado de forma incomprensible. Y eso que el Almería tampoco se tomó, en principio, el choque como una final. Solo Verza, un jugador, repetía de los que fueron titulares en el último encuentro de Liga ante el Rayo.

Rubén Castro anotó su gol 95 y se convirtió en el máximo goleador de la historia del Betis

El ambiente se fue enrareciendo, sobre todo con la llegada del cuarto gol del Almería, que fue a lo suyo, a aprovechar las debilidades de su rival. El Villamarín se fue quedando vacío y los que quedaban arremetieron contra jugadores descentrados, caso de Perquis, una máquina de cometer errores.

A Merino se le ocurrió sacar a su figura, Rubén Castro, cuando faltaban 15 minutos para el final del partido y con 0-4. Y la entrada de la estrella del Betis sirvió de revulsivo a su equipo. Anotó un gol, histórico, que apenas celebró, y el conjunto bético tiró de orgullo para lograr dos tantos más que maquillaron un resultado que era de escándalo en su contra. El Almería volvió a ganar siete partidos después y el Betis lo tendrá muy difícil para superar la eliminatoria en la vuelta. Al menos, Rubén Castro evitó el bochorno.

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