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Las campanadas del Malmoe

Los suecos disputaron la final de la Copa de Europa de 1979 con una plantilla de amateurs

Woodcock, del Nottinham, controla el balón en la final contra el Malmoe. Ampliar foto
Woodcock, del Nottinham, controla el balón en la final contra el Malmoe. AS

"El Malmoe que perdió la final de la Copa de Europa de 1979 era un equipo amateur. Yo trabajaba en un banco y la mayoría de mis compañeros lo hacía en oficinas", recuerda Staffan Tapper mientras pasea por los alrededores del hotel Palace. Entusiasmado por ver de nuevo a su club instalado en la élite del fútbol europeo, ha viajado hasta Madrid para presenciar el duelo de hoy. Tapper, ahora director de relaciones externas del club, era el capitán de aquel equipo que desafió en el estadio Olímpico de Múnich al Nottingham Forest del mítico Brian Clough tras eliminar al Mónaco, al Dinamo de Kiev de Blokhin, al Wisla Cracovia y al Austria de Viena de Prohaska y Schanner. En la final perdió por 1-0.

Además de asombrar a Europa por plantarse en la final con aquel equipo sin profesionales, el Malmoe también protagonizó una revolución en las entrañas del fútbol sueco liderada por un joven entrenador inglés, Bob Houghton, fichado en 1974 con apenas 26 años. "La llegada de Bob cambió el fútbol sueco, nos imprimió el sello clásico inglés con la defensa en zona, muchos balones largos, el juego por bandas y una fuerte presión sobre el contrario cuando tenía el balón. Éramos un equipo veterano, muchos habíamos jugado ya para Antonio Durán, el entrenador español, otro hombre muy importante para nosotros", asegura Tapper. Durán, exjugador del Atlético, triunfó en el Malmoe como técnico entre 1964 y 1972 con la metodología aprendida de Helenio Herrera en su etapa de jugador rojiblanco entre 1950 y 1954. Durán, ganador de cuatro Ligas suecas y una Copa, incluso fue el entrenador con el que el Malmoe se presentó para el primer partido de Copa de Europa disputado en el Vicente Calderón en 1966 (3-1).

“Yo trabajaba en un banco y la mayoría de mis compañeros, en oficinas”, recuerda Tapper

Bob Houghton se encontró y optimizó el legado de Durán, un grupo de veteranos muy competitivos. No solo le dio tres Ligas y aquel subcampeonato de Europa al Malmoe, sino que también generó un debate en el fútbol sueco del que salió ganador. Hasta hace poco el calado de su juego directo ha sido notorio tanto en los clubes como en la selección. A su llegada a Suecia predominaba la influencia del fútbol alemán, con marcajes individuales, pero con una mayor propensión al ataque. El juego de aquel Malmoe, muy físico y defensivo, fue tachado de aburrido. El propio Clough lo aseguró con ironía tras imponerse en la histórica final de Múnich con un cabezazo de Trevor Francis, el futbolista del millón de libras, récord de traspaso en su momento en el fútbol inglés. "No fue un gran partido, pero el Malmoe es un equipo muy aburrido, de hecho los suecos son un pueblo bastante aburrido. Pero ganamos, así que a quién le importa cómo se jugó", sentenció Clough.

La clasificación para la Champions, el título de Liga y la última victoria ante el Olympiacos han desterrado los recelos en la hinchada del Malmoe

Tapper jugó solo la primera media hora de la final. En el entrenamiento del día anterior se rompió el dedo gordo de un pie. Jugó infiltrado y con una dosis importante de analgésicos en su organismo. "Siempre nos quedó la duda de qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido tantas bajas. Nuestro juego se basaba en el contragolpe, en una fuerte defensa, con un portero muy alto, Möller, que venía del balonmano. No pudimos desplegar el juego que nos llevó hasta la final", rememora. De alguna manera, Tapper ve coincidencias entre aquel equipo y el actual: "Nosotros creíamos en una idea y en que todo era posible y el actual Malmoe también".

La clasificación para la fase de grupos de la Champions, el reciente título de Liga logrado y la última victoria ante el Olympiacos de Míchel (2-0) han desterrado los recelos que entre la hinchada del Malmoe causaba la figura de su entrenador, el veterano noruego Age Hareide (61 años), por su pasado en el banquillo del Helsinborg, el rival más encarnizado de los celestes del sur de Suecia. Con una población de 300.000 habitantes, Malmoe vive intensamente el fútbol y esta segunda campanada en el fútbol europeo. Presumen sus aficionados de formar parte del club en el que explotó Ibrahimovic, acunar a futbolistas como Bo Larsson, Thomas Dalin, Patrick Andersson o Jari Litmanen.

Ahora, como aquel equipo del 79, es un conjunto sólido, de fuerte repliegue y contragolpe, en que la estrella es el exracinguista Rosenberg (32 años), autor de los dos goles ante el Olympiacos.

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Fe de errores

En una versión anterior de este artículo se mencionaba por error que el jugador Jari Litmanen se había retirado en el Malmoe. Tras dejar el club sueco, el mediapunta finlandés jugó también en el Fulham, en el Lahti y en el Helsinki.

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