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LeBron culmina su lavado de imagen

El regreso a Cleveland de la estrella de la dispara su valor de marca por encima de Tiger

LeBron James, el viernes en Río de Janeiro, en pretemporada. Ampliar foto
LeBron James, el viernes en Río de Janeiro, en pretemporada. AP

"Antes de que nadie se preocupara de saber dónde iba a jugar al baloncesto, yo era un niño del nordeste de Ohio. Allí aprendí a caminar y a correr, lloré y sangré. Ese lugar ocupa siempre un lugar muy especial en mi corazón". Eso fue solo el inicio. La emoción empapó la carta con la que LeBron James relató el anuncio de su regreso a Cleveland. Su vuelta a casa, al equipo de sus siete primeras temporadas en la NBA, ha culminado la redención de la mala imagen que le persiguió desde que en 2010 se marchara a Miami.

Cuatro años después, ya no hacen falta encuestas para verificar que LeBron ha recuperado el carisma de sus apodos: El Rey, El Elegido. La gente vuelve a exhibir con orgullo sus camisetas, ha dejado de ser un villano y las multinacionales suspiran por convertirle en su imagen de marca. Hasta ha destronado a Tiger Woods como el deportista mejor valorado, según Forbes. La marca del 23 de los Cavaliers alcanza una cotización de 37 millones de dólares —29,2 de euros—, 10 más que en 2013. Lo contrario de Woods, que ha pasado de 36,2 millones de euros del año pasado a 28,3. Tercero es Federer (25,2); Cristiano es séptimo (13,4), Messi el noveno (9,4) y Nadal el décimo (7,8).

Las victorias abrillantan la imagen. En los últimos años, LeBron ha obtenido dos anillos de campeón, su segundo oro olímpico, su cuarto MVP de la fase regular y el segundo de las finales de la NBA. Estableció una estrategia para expandir su marca global, adquirió acciones del Liverpool y se publicitó en Europa y en Asia. La decisión de regresar a Cleveland le ha procurado a LeBron una exponencial mejora de su imagen y ha propiciado que aumente la cola de anunciantes para su ya extensa cartera: Nike, McDonalds, Coca-Cola, Samsung...

La marca del 23 de los Cavaliers alcanza una cotización de 37 millones de dólares (29,2 de euros), 10 más que en 2013

LeBron colabora con varias fundaciones y ha invertido en un gimnasio y en los uniformes de la escuela de la que, en 2003, dio el salto a la NBA: St. Vincent-St. Mary High School en Akron, Ohio. Y en abril se posicionó contra los comentarios racistas del dueño de los Clippers, Donald Sterling.

El lavado de su imagen coincide con la caída de Tiger, hoy el 17º entre los golfistas del planeta. Sus últimas temporadas son una colección de sucesos, desde los escándalos extramatrimoniales que le llevaron a aparcar su carrera a un parte de lesiones con cicatrices en las rodillas y en la espalda. A los 38 años, el listón de expectativas se rebaja cada curso. Casi nadie cree que pueda dominar el golf como antaño, hay dudas sobre si estirará su retahíla de 14 grandes hasta los 18 de Nicklaus, y siquiera que pueda volver a coronarse en el Grand Slam.

Tiger no gana un grande desde 2008, pero el hecho de que haya mantenido la cabeza económica en estos años habla de su tremendo impacto. En 2009 se convirtió en el primer deportista de la historia en alcanzar 1.000 millones de dólares en ganancias, por encima de Jordan y Schumacher. Y aunque su culebrón de infidelidades y su bajón deportivo hicieron huir a varios patrocinadores de peso (Gillette, Accenture, AT&T, Gatorade...), ha conservado a Nike. La firma deportiva, eso sí, ha echado las redes sobre el número uno, Rory McIlroy, que ha suplantado a Tiger en las preferencias de los directores comerciales y de los aficionados.

Tiger no gana un grande desde 2008, pero el que haya mantenido la cabeza económica estos años habla de su tremendo impacto

Woods solo ha jugado siete torneos en 2014 y en ninguno ha acabado entre los 10 primeros, la primera vez que le sucede. Nunca desde que se hizo profesional (1996) había ganado menos en un año: 108.275 dólares, por los 8,5 millones de 2013 y los 10,8 de su mejor ejercicio económico, 2007.

En esa búsqueda de sí mismo, Tiger rompió hace dos meses con su entrenador de swing, Sean Foley, su tercer técnico después de Butch Harmon (1993-2003, ocho grandes ganados) y Hank Haney (2004-2010, seis grandes). Ahora el exnúmero uno busca a alguien que le devuelva algo de gloria. Woods ya no es el mejor ni el más rico, y hasta ha dejado de dar miedo. El nuevo Tiger es LeBron.

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