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La nueva Marina Alabau es la misma

La sevillana gana la plata en la clase RSX en los Mundiales de vela en Santander, único metal español, tras recuperarse de 10 meses parada por maternidad y hacer dieta por primera vez.

Marina Alabau en el campo de regatas del Sardinero. Ampliar foto
Marina Alabau en el campo de regatas del Sardinero. EFE

Parece una nueva Marina Alabau. Ha cambiado su vida, madre de una niña, Marta, que el próximo sábado cumple un año. Ahora le preocupa el ajetreo de sus viajes, de Tarifa a Río, los cambios de cuna para la pequeña. Ya ha asumido que no tiene tiempo para leer o ver una película. Y que su preparación física es otra. Parece una nueva Marina, pero en el fondo es la misma, un animal competitivo que destapa todo su potencial cuando en juego hay una medalla. Como demostró una vez más este viernes en el campo de regatas del Sardinero, durante los Mundiales de vela en Santander. No llegó “bien preparada físicamente” y comenzó perezosa en la clase RSX, pero cuando olió el podio... De 25ª clasificada a 15ª, octava, tercera y plata finalmente, por detrás de la francesa Charline Picon, el primer metal español en aguas cántabras.

Se enteró de su embarazo antes del Mundial del año pasado, en marzo en Brasil. Entonces había navegado ya en un par de competiciones sin conocer su estado, y volvió a hacerlo, ya a sabiendas, en aquel Mundial. La mente quiso pero el cuerpo no, y aparcó la tabla de windsurf. Era el momento ideal para ella, después del oro olímpico en Londres 2012 que lavó el sabor amargo del cuarto puesto en Pekín 2008, con cinco oros europeos y otro mundial ya en su palmarés, y con los Juegos de Río todavía lejanos. Fueron 10 meses en seco hasta que volvió a probarse entre las olas. No era la misma, claro, pero tenía el Mundial de España en el horizonte.

De junio a septiembre, Marina ha acelerado hasta llegar a buen puerto. Siendo una de las más ligeras en su clase, nunca había necesitado hacer dieta hasta ahora, para eliminar ese par de kilos que veía de más en la báscula: mide 1,64m y está poco por encima de los 60. Y ha primado el trabajo aeróbico —natación, bicicleta, pilates y yoga— ante el músculo. Su talento ha hecho el resto: subcampeonato europeo en julio, subcampeonato mundial ahora, y plaza asegurada para España en RSX para Río —también la abrocharon el RSX, 470 y 49er masculinos—.

“Ha sido una gran temporada. Es algo que no esperaba porque no sabía cuánto tardía en recuperar el nivel”, cuenta la sevillana, de 29 años, y deportista del equipo Movistar; “ahora ya sé que estoy otra vez en la élite”. “Es muy competitiva. Nos ha sorprendido a todos”, explica Jane Abascal, oro en Moscú 80 y director general adjunto del Mundial. “Perdió más física que técnicamente. Lo suple con la parte psicológica, la mentalidad”, añade Mari Carmen Vaz, médico del equipo español. “A veces me impresiono a mí misma de lo bien que lo hago en estas situaciones de presión”, retoma la andaluza, curtida en la competición desde los 10 años. La vela corre por sus venas desde que la bautizaron Marina. Hoy su pareja, Alex Guyader, es también su entrenador, y su hermana pequeña Blanca sigue sus pasos.

La pequeña Marta no vio en Santander a su mamá subir al podio. Estaba en Tarifa con los abuelos. Fue el momento más exitoso para España en unos Mundiales que terminan este domingo y con poco foco fuera de Santander, donde sí han encontrado cierto cobijo: 25.000 personas en la inauguración y casi 2.000 al día en La Duna, las gradas desde donde seguir la competición. La coincidencia con torneos como la Vuelta ciclista y el Mundial de baloncesto han disminuido su protagonismo. No el de Alabau.

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