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La encrucijada de Gasol y la Federación

Los gestores de la selección no se explican el desplome mundialista y apelan a la continuidad del núcleo duro del equipo para llegar a los Juegos y desquitarse en Río

Juan Antonio Orenga recibe a Pau Gasol en el banquillo durante el partido ante Francia. Ampliar foto
Juan Antonio Orenga recibe a Pau Gasol en el banquillo durante el partido ante Francia.

La cena de los jugadores y técnicos españoles en uno de los amplios salones que conforman el sótano de su hotel de concentración, el Meliá Castilla de Madrid, concluyó alrededor de las dos de la madrugada. Los rostros serios, con síntomas de cansancio. Hubo muchos minutos de un silencio revelador y las conversaciones, cuando se entablaron, giraron en torno a una de las derrotas más duras de los últimos 14 años, desde que irrumpió la generación de oro de Pau Gasol, Navarro, Calderón y Felipe Reyes.

El 65-52 ante Francia apeó al anfitrión y destrozó las previsiones que apuntaban a una final entre el equipo de Juan Antonio Orenga y Estados Unidos. La cita mundialista reunió a la mejor selección en la historia del baloncesto español. Y así se demostró en los seis primeros partidos en los que abrumó a sus rivales, promedió 89 puntos y ganó por una diferencia media de 26 puntos. Entre esas victorias está incluida la que obtuvo ante Francia en la fase de grupos en Granada por un concluyente 88-64. Pero, en el segundo y ya decisivo segundo asalto en Madrid, el equipo francés congeló a España, que no se quedaba en una anotación tan paupérrima desde los Juegos de 1968: 81-46 ante Estados Unidos.

El tropiezo resulta traumático para un equipo que se había distinguido por su talento, su química y su competitividad. Hubo quien recordó el revolcón del partido por el bronce en el Eurobasket de 2005 en Serbia, 98-68, también a manos de Francia. “Pero entonces la situación era muy diferente y ya se habían percibido antes desajustes y conflictos en el equipo”, matiza una fuente de la Federación. Aquel descalabro acabó pasando factura al seleccionador, que entonces era Mario Pesquera, destituido meses después y relevado por Pepu Hernández.

El tropiezo resulta traumático para un grupo que se distingue por su talento

La labor de Orenga —un técnico sin apenas experiencia que sucedió en 2013 a Sergio Scariolo—, fue cuestionada hace un año tras el Europeo. El bronce, pese a las ausencias de Pau Gasol, Navarro, Felipe Reyes e Ibaka, animó al presidente de la Federación, José Luis Sáez, a renovar su confianza en Orenga. “Soy una persona de la Federación. No tengo ningún problema en estar en un sitio o en otro”, dijo Orenga tras el descalabro ante Francia. Navarro fue muy explícito: “Ellos han preparado mejor el partido. Es un fracaso”. El desastre quedó reflejado en 52 puntos, dos de 22 en triples y un déficit de 22 rebotes (28-50).

El cuerpo técnico deja constancia de las dificultades que afrontó para preparar el partido. No pudieron contar apenas con los Gasol. Pau sufrió una lesión en un aductor y junto a su hermano Marc viajó el martes a Barcelona para asistir al nacimiento de su hija Julia. Las molestias de Pau limitaron su rendimiento. Empezó dubitativo, aunque acabó cargando, junto a Navarro, con el peso del equipo. Pero sus movimientos en ataque estuvieron limitados a causa de sus molestias. Orenga mantuvo a Marc en la cancha durante casi 30 minutos, a pesar de que el pívot le insinuó que su estado físico y emocional no era el más óptimo. Ibaka tampoco salió al rescate y calcó las pobres cifras de tiro de Marc (uno de siete).

El seleccionador no le ha dado apenas cancha a Reyes, que no jugó ante Francia

El seleccionador no le ha dado apenas cancha a Felipe Reyes, que no jugó ante Francia. El pívot del Madrid se lesionó en la fase de preparación y fue baja en el primer partido en Granada. En competencia con los hermanos Gasol e Ibaka, Felipe solo promedió nueve minutos y 3,8 puntos y otros tantos rebotes. El cuerpo técnico considera que, posiblemente por esos problemas físicos, no pudo dar la talla en los partidos en los que dispuso de minutos. Sus declaraciones, el martes en el diario Abc, sentaron mal entre los técnicos. “Los que estamos en el banquillo somos jugadores de calidad, no somos cualquiera”, dijo. “Me gustaría jugar más. Estoy disgustado”. Fue uno de los pocos incendios que se observaron en público. El seleccionador racionó los minutos por la competencia existente, especialmente en el puesto de base. Apostó por Ricky (21 minutos de media) y combinó con Sergio Rodríguez (14,6) y Calderón (14,9), al que también alineó de escolta.

La hoja de ruta de la selección incluye la obtención del billete para los Juegos de Río en 2016. En el Mundial solo lo conseguirá el campeón. En el próximo Eurobasket de 2015, se sumarán al viaje los dos finalistas. Los que estén entre el tercer y el sexto puesto de ese Europeo pugnarán por las tres plazas para Río repartidas en un Preolímpico, en julio de 2016.

En la Federación se confía en que la decepción sufrida en el Mundial por la generación de Pau Gasol, Navarro y compañía, se convierta en su mayor acicate para plantearse el reto de los próximos Juegos, entre otras cosas porque no se adivina un relevo generacional de garantías. Vaticinar si Pau, Marc, Ibaka o Calderón querrán y podrán competir en el próximo Europeo o en el Preolímpico es, en este momento, pura especulación. “Nunca se sabe cuándo es tu último partido ni tu último campeonato. Me gustaría jugar hasta los 50 años, pero lo dudo”, dijo Pau tras la derrota. Sáez se tomó este jueves un día de reflexión antes de comparecer el viernes para hacer balance y marcar las pautas del futuro de la selección.

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