Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una barba para dominar el mundo

Harden, que atrae al público por su imagen, asume el liderazgo en EE UU y se cree el mejor

Harden, ante Eslovenia. Ampliar foto
Harden, ante Eslovenia. AP

Los rizos de la barba casi ocultan la pequeña boca de James Harden. Hace cinco años que no se la afeita, desde que en 2009 acabó su época universitaria con los Arizona State Sun Devils y fue elegido en el tercer puesto del draft por Oklahoma. Y así seguirá. "Aunque ganemos el oro, no me la afeito", explica el alero estadounidense (1,96m). Es un hombre de ideas fijas y con esa fe en sí mismo común en otras estrellas de la NBA que a veces se confunde con la arrogancia. Cuando le preguntaron quién es ahora el mejor jugador vivo, respondió: "Yo mismo". Cuando le insistieron, repitió: "Es una respuesta fácil. Yo mismo".

Aún no he alcanzado mi potencial. Intento atrapar a tipos como LeBron, Durant y Kobe”

James Harden

Harden (Los Ángeles, 1989) no duda. Coach K le ha elegido para ser el referente de los más jóvenes en el vestuario y el líder del equipo. Él responde con cuatro asistencias por partido, piernas para lanzar los contraataques y un tajo defensivo que es lo que más le cuesta. Su rapidez de brazos para rebañar la pelota y la inteligencia para anticiparse en los pases le permiten coleccionar robos en el perímetro y bombear esos alley oop tan espectaculares a Faried y a Davis. Salvando los pasos de salida, eso sí. "Cuando dije que soy el mejor, no fue por presumir. Has de tener confianza en ti mismo para ser lo mejor que puedas", cuenta el zurdo Harden. "Aún no he alcanzado todo mi potencial. Ahora aprendo de los entrenadores y de ver a otra gente jugar. Mi confianza crece cada año. Desde que era un niño hasta que fui el sexto hombre en Oklahoma, a mi papel en los Rockets y a estar en este equipo. Quiero ser un líder. Intento alcanzar a tipos como LeBron, Durant y Kobe. Es lo que me motiva cada día".

Esa gimnasia mental es la que le hace creerse un elegido. En Oklahoma compuso un núcleo de jugadores jóvenes junto a Durant y Westbrook que perdieron la final de 2012 ante Miami. Ese curso sufrió una conmoción cerebral por un codazo de Metta World Peace (Ron Artest) que no le impidió ser elegido el mejor sexto hombre de la NBA. Pero La Barba quería más y se mudó a Houston para ser un jugador franquicia y firmar un contrato de 80 millones de dólares por cinco años.

Harden manda en una selección que busca ante Lituania la final (21.00, Cuatro). "Ha evolucionado su juego conforme ha evolucionado la competición. En defensa se pone más las pilas. Lituania es débil en el perímetro defensivo y Harden puede aprovecharlo", explica el español Sergio Valdeolmillos, seleccionador de México, rival en octavos. "Es mucho mejor atacante que defensor. No domina la faceta defensiva en todos sus aspectos, sino que hace el robo puro. Ofensivamente, es uno de los mayores talentos de la NBA. Tiene uno contra uno, salidas, tiro de tres, poste bajo... domina muchos recursos. Le falta el carácter de los grandes grandes. Transmite a veces la sensación de ser algo frío, de apatía. Cuando juega contra los mejores se enchufa, pero le cuesta el día a día", comenta Nikola Loncar, analista de la NBA en Canal +.

Fear The Beard. Teme a La Barba. La pancarta la sostenía un niño durante uno de los encuentros de Estados Unidos. Harden es el jugador más reconocible para el público. En Bilbao los niños le seguían por la playa de Getxo y en Barcelona se llevó un susto cuando se cayó cruzando un puente con un segway [una especie de patinete eléctrico] el pasado domingo, día libre. Cuando no corre, se mueve con ese andar pausado y de hombros altos que le hace parecer un emperador. "Estoy disfrutando mucho", dice sobre su segunda experiencia internacional tras el oro de los Juegos de Londres, del que solo repite además Davis. "Esto es una gran oportunidad para mí. Soy joven, orgulloso de representar a mi país". Lo hace vestido con el número 13, el mismo del instituto "y el de Steve Nash": "No me da mala suerte".

Fuera de la pista se mueve conectado a unos grandes cascos. Le encanta la música y antes del Mundial fue con Westbrook a un concierto de Rihanna y Eminem. Sigue a los San Francisco 49ers de fútbol americano, practica spinning y en vacaciones viaja a destinos tropicales. El BBVA le ha fichado como imagen junto a Durant. La barba más famosa del baloncesto quiere ser también el mejor del mundo.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información