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La euforia se desata en Uruguay

Godín se convierte en el nuevo héroe nacional de los uruguayos

La afición celebra el gol de Godín en Montevideo.
La afición celebra el gol de Godín en Montevideo. REUTERS

El padre y la madre de Diego Godín, el nuevo héroe nacional uruguayo, siguieron el partido desde su casa porque en el último momento no pudieron viajar a Natal (Brasil). La mujer del empleado de la explotación ganadera de los Godín se puso de parto y no tuvieron más remedio que quedarse para cuidar a sus cerca de 400 cabezas de ganado. Iris Leal habló con EL PAIS al término del encuentro, pero el padre de Godín, Luís, no soportó más la tensión y se marchó a trabajar en su granja situada a pocos kilómetros de la ciudad de Rosario, en el departamento de Colonia.

“Lloramos mucho de alegría” dijo la madre del Faraón, que ha prometido a su hijo viajar a Brasil para los cuartos de final, dando por sentado que La Celeste pasará de octavos.

El defensa central del Atlético de Madrid empezó a jugar a los cinco años porque era un niño hiperactivo que no se cansaba nunca de practicar todos los deportes. En esos años batió varios récords nacionales de natación. Pero se quedó con el fútbol. “Siempre hacía goles” recuerda su madre. Dieguito empezó como delantero hasta que se lesionó y lo pasaron atrás cuando jugaba en el Club Atlético Cerro. “Y allí se quedó”, explica Iris, que destaca que desde pequeño a su hijo “le gusta ganar”.

Los uruguayos ganaron con el tanto de Diego Godín (ese delantero centro que mete goles) cuando quedaban apenas 15 minutos para el final del partido y la tensión era ya insoportable. Bajo el lema solo la victoria sirve, se vivió un auténtico partido uruguayo, de esos de sufrir hasta el último minuto, con el público con las caras desencajadas, algunos ya sin fuerzas para seguir mirando la televisión, con los brazos en la cabeza y apoyados contra la mesa.

La Celeste jugó a pizzería repleta en el centro de Montevideo, muchos aprovecharon la hora de comer (el encuentro empezaba a las 13 horas locales) para seguir el choque contra Italia en un país paralizado, con las tiendas cerradas y las televisiones encendidas en las oficinas públicas, empresas y colegios.

Marta Bruzzone, de 82 años, salió triunfante de la experiencia y alabó esa manera de jugar y ganar “muy a último momento”. Descendiente de italianos como la mitad de la población local, “tenías sus dudas” sobre el éxito de los uruguayos ante una selección, la Azzurra, que en la pequeña república uruguaya se venera y se respeta. El mordisco de Suárez “no le pareció bien” a Marta Bruzzone, que sin embargo considera al jugador salteño “un verdadero héroe”.

Para los uruguayos fue “jugar en familia” lo de enfrentarse a Italia, aseguró Carlo Olivetto en otra pizzería del centro capitalino, aunque reconoce que lo del mordisco fue “pésimo” mientras su hijo de 11 años lo aprueba: “hay que hacer todo para ganar”.

Italia tampoco jugó con bailarinas de ballet en el Estadio das Dunas de Natal. Los once de Cesare Prandelli plantearon un partido ultradefensivo en el que llovieron los golpes, las faltas y la fatídica tarjeta roja para Claudio Marchisio. Los uruguayos encajaron un juego duro y la afición no se quejó porque, justamente, para la idiosincrasia nacional el fútbol es un combate.

El tiempo acompañó a La Celeste en el sentido más literal, con una mañana fría y brumosa que justo empezó a clarear hasta dejar el cielo azul en el segundo tiempo del partido, como a quince minutos del final. Durante varias horas el centro de la ciudad fue un desierto, pero después de la victoria las calles se llenaron de gente portando banderas celestes y de personas disfrazadas del fantasma del 50, ese espectro para asustar a los brasileños con el recuerdo del Maracanazo.

Uno de los principales periódicos del país salió a la calle con una portada recortable con la foto de Luís Suárez, con el tamaño perfecto para hacerse una careta. Pero desde este martes ya no es único héroe y esperanza de La Celeste, con su gol, Diego Godín se confirmó como la otra gran baza del equipo nacional.

“Equipo que gana no se toca” fue el lema que respetó el técnico Oscar Washington Tabárez al plantear su esquema, en el que se destacó también Edinson Cavani, “el rey del sacrificio” como lo bautizó la prensa local después de que corriera 12 kilómetros en el partido contra Inglaterra de la semana pasada. “Jugar contra Italia es un regalo del cielo”, dijo Tabárez antes del partido cuando la clasificación de Uruguay pendía de un hilo. Desde este martes el regalo es la victoria.

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