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Grecia nunca se rinde

El equipo heleno, que se clasifica por primera vez para los octavos de final, tumba a Costa de Marfil con un penalti de Samaras en el último suspiro (2-1) y se medirá a Costa Rica

Samaras consuela al meta Barry. Ampliar foto
Samaras consuela al meta Barry. AFP

En un final de infarto, Grecia se clasificó por primera vez en su historia para los octavos de final de un Mundial tras marcar el gol de la victoria en el último minuto del partido (2-1). Lo hizo mediante un penalti de Samaras, que ejecutó la pena máxima con decisión y derribó al rival africano. Al derrotar a Costa de Marfil, los helenos firman así su mejor resultado en una competición internacional desde el triunfo en la Eurocopa de 2004, cuando ganaron a Portugal en el estadio Da Luz de Lisboa (1-0).

Los marfileños se derrumbaron en cuanto Barry encajó el gol de Samaras. En el lado opuesto, los griegos celebraron el pase eufóricos. No era para menos. Nada presagiaba este final tan agónico, ya que los africanos parecían haber cerrado el partido tras empatar en la segunda parte del encuentro por medio de Bony. Sin embargo, la falta de Sio sobre Samaras en el interior del área dio un vuelco al marcador y arruinó los sueños de los de Lamouchi, que tras el duelo anunció que deja su cargo.

La primera parte fue errática y muy pobre en cada uno de los equipos. Los Elefantes se mostraron atenazados desde el inicio y mientras que los helenos tuvieron que solventar las tempraneras lesiones de Kone y el portero Karnezis por dolores lumbares. Los africanos saltaron petrificados al campo, irreconocibles, sin ninguna intención aparente de combatir, de entrar en la plaza de Fortaleza con fuerza para encarar a su adversario. Durante los treinta primeros minutos, los marfileños ofrecieron la sensación de que se conformaban con un empate, que les valía para pasar a octavos. Cometieron muchas imprecisiones en sus pases y sus combinaciones. A menudo, el conjunto se partía en dos, con Yaya Touré muy desubicado. Más arriba, los tres mosqueteros, Drogba, Kalou y Gervinho, desperdiciaron sus pocas oportunidades.

Mientras, Grecia esperaba con paciencia, replegada en su campo. Pero, ante la pasividad de Costa de Marfil dieron un paso al frente y apuntaron al marco contrario. Estrellaron dos balones en el larguero de la portería de Barry y otro disparo en el palo izquierdo. Percutieron hasta obtener recompensa. Esta llegó de forma tardía y del modo más cruel para su oponente. Samaras no falló y firmó la clasificación de los griegos, que se enfrentarán en octavos a Costa Rica.

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