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Mundial de Motociclismo 2014

Quartararo, paradigma del modelo español

Un francés de 15 años define el objetivo del Campeonato de España de Velocidad con su victoria en Le Mans: desespañolizar MotoGP

Quartararo celebra la victoria. Ampliar foto
Quartararo celebra la victoria. AFP

Un francés, un español y un japonés se sientan a la mesa para hablar del podio de la tercera carrera del Campeonato de España de Velocidad (CEV). Es la primera vez que el CEV (concretamente, la categoría pequeña, la de Moto3) se corre fuera de España. Y ellos tres han subido al podio. Están en Le Mans, un circuito en el que nunca habían competido y que descubrieron por vez primera hace unas pocas semanas, durante unas jornadas de pruebas. Un francés, Fabio Quartararo, un español, Gabriel Rodrigo, y un japonés, Hiroki Ono, son el mejor ejemplo de lo que hoy es el CEV, un campeonato que pretende ser como la fórmula 3 británica, esto es, la antesala del Mundial de motociclismo como aquella es la del Mundial de fórmula 1. Un campeonato español que traspasa fronteras e incorpora desde este año dos carreras en Europa: esta en Francia y otra en Portugal, que se celebrará en noviembre en el Algarve. Un campeonato que este año tiene en Moto3 inscritos a solo 10 españoles. Los extranjeros son 34.

Y Quartararo, nacido y residente en Niza (Francia), vencedor de dos de las tres pruebas disputadas hasta el momento, el paradigma del modelo español. Es uno de los reclutas de Emilio Alzamora. Y ganó, casi por sorpresa, el CEV el año pasado. Solo tenía 14 años. Pero se impuso a los favoritos. Siempre ha corrido en España. Y ha pasado por todas las categorías existentes, desde motos de 50cc hasta las llamadas preGP, motos de 125cc y dos tiempos. “Cada vez que ha debutado en una categoría ha ganado. Además, siempre ha competido en velocidad, aunque en motocross también va muy rápido”, explica un miembro del equipo. Ya han previsto su salto (más que probable) al Mundial: vivirá en Alicante, donde tiene a su representante; se formará allí en un centro de alto rendimiento; y, probablemente, se perderá las dos primeras carreras del Mundial porque no cumple los 16 hasta el 20 de abril. Este año competirá por el título y por una plaza en el Mundial y lo hará, entre otros, con María Herrera, la única chica de la parrilla, ganadora de la primera carrera y otro ejemplo de cómo se trabaja en los circuitos españoles.

Este año competirá por el título y por una plaza en el Mundial y lo hará, entre otros, con María Herrera, la única chica de la parrilla

La vocación de internacionalizar el modelo español, ese que ha llevado a los pilotos españoles a ganar el Mundial en todas las categorías, como ocurrió el año pasado y también en 2010, es clarísima. La intención, también: desespañolizar el Mundial de MotoGP. Y se hará a través del CEV, cuyos derechos posee Dorna –la misma empresa que organiza los mundiales de MotoGP y Superbikes– y cuya estructura depende de la Federación Española de Motociclismo pero también desde este año de la Federación Internacional. Su éxito está probado. Basta con echar un vistazo a los nombres propios de este sábado en el Mundial: Efrén Vázquez, con la pole de Moto3, fue campeón de España en 2008; Jonas Folger, alemán y con la pole de Moto2, fue tercero en el 2006; Pol Espargaró, segundo clasificado en MotoGP, ganó el campeonato aquel mismo año; y Marc Márquez, líder del Mundial, no solo se formó en el CEV sino que fue su progresión y precocidad las que obligaron a la federación a mejorar la estructura de categorías previas para formar a los niños con motos adecuadas desde los ocho años.

“El principal objetivo del CEV es buscar pilotos de otros países. Habrá que ver si así es más difícil para los españoles llegar a MotoGP, pero de momento los de arriba somos todos españoles. Debemos sentirnos orgullosos porque no solo vienen de fuera para competir en el CEV sino que ahora hasta salimos a competir afuera”, concede Márquez, el último campeón de MotoGP, la gran figura del motociclismo actual. “Este es uno de los mejores campeonatos para llegar al Mundial”, se atreve Quartararo, cara de niño, ni rastro del acento francés. “Los españoles rodamos muy rápido cuando llegamos a MotoGP porque nos formamos en la antesala del Mundial”, añade Rodrigo.

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