Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El croata andaluz

Rakitic, el líder de este Sevilla que huele la gloria, llega justo de fuerzas al día más relevante

Rakitic con M'Bia en el Juventus Stadium Ampliar foto
Rakitic con M'Bia en el Juventus Stadium

“Resulta complicado resumir todo lo que nos da Iván. Es importante por su personalidad, es uno de los líderes del vestuario, tiene una gran implicación y su técnica es depurada”, admite Monchi, director deportivo del Sevilla, cuando se le pregunta por su futbolista más preciado, Rakitic. La dimensión del internacional croata se ha agigantado en esta temporada, la cuarta en el Sevilla.

Rakitic, de 26 años, ha sido el santo y seña de este equipo que persigue su cuarto título europeo después de perder en verano a sus principales figuras. Ahí, probablemente, residió la clave para que emergiera un nuevo futbolista, líder carismático, decisivo.

Se fueron Palop, Navas, Negredo, Medel y Kondogbia y Rakitic se quedó para comandar el nuevo proyecto. “Tomó conciencia de su nuevo rol”, añade Monchi, el gran protagonista de su llegada al Sevilla. En el invierno de 2010, el directivo se trasladó varias veces a Alemania para convencer a Rakitic. Se alojó en su casa, le habló de Sevilla, de la ciudad y de lo mucho que iba a ganar fichando por el equipo andaluz. El croata tenía 21 años y ya había jugado tres temporadas en el Schalke. Acababa contrato en 2011, pero el Sevilla le pagó al conjunto alemán cerca de dos millones de euros para que llegara en el mercado invernal. Lo quería ya entonces media Europa. Lo hizo junto a Medel en un equipo que terminó en quinta posición y en el que Rakitic cuajó una segunda vuelta de escándalo. Su compañero Dragutinovic le guió de maravilla en sus primeros pasos por la ciudad.

Rakitic, en la rueda de prensa en Turín. ampliar foto
Rakitic, en la rueda de prensa en Turín. Getty

A la siguiente campaña las lesiones mermaron su rendimiento. En la pasada temporada su papel fue creciendo en el equipo. Jugó un total de 42 partidos y metió 11 goles.

Algunos aspectos de su vida personal comenzaron a moldear al Rakitic actual. Cortó su relación con una miss austriaca y empezó a salir con una sevillana, con la que se casó el año pasado tres días antes de jugar un derbi con el Betis. Le hizo dos goles al eterno rival y dio otro. Ya tiene una hija sevillana. El Sevilla quedó noveno, pero Rakitic se iba haciendo mayor. El adiós de los grandes nombres provocó que diera un paso adelante.

Emery le dio galones. Comenzó la competición como un tiro, metiendo goles, dando asistencias y a un gran nivel físico. Lo ha jugado todo (lleva 50 partidos y la final será el 51 esta campaña). Eso ha provocado que, tras su enésima demostración, el 26 de marzo, ante el Madrid, su rendimiento haya bajado de forma notoria. La afición del Sevilla, muy exigente, le criticó tras el duelo en Oporto y, sobre todo, en la vuelta de la semifinal en Valencia, donde no tocó el balón. “Se le suben los gemelos paseando al perro”, indica Emery a todo el que le pregunta por las suplencias del croata en partidos como los de Athletic, donde el Sevilla se jugaba la cuarta plaza y fue incapaz de competir.

Se le suben los gemelos paseando al perro

Unai Emery

Los preparadores físicos del equipo andaluz llevan dos semanas intentando poner a tono a Rakitic. “Vamos por el buen camino y estamos preparando la final con la máxima intensidad. Me encuentro bien, con ganas de experimentar el triunfo en un torneo internacional”, admitió el propio futbolista en la jornada de puertas abiertas de la UEFA en Sevilla, el pasado miércoles.

Con contrato hasta 2015, Rakitic tiene la ocasión de mostrar en la final de hoy en Turín el gran nivel que se le presupone a un futbolista que desea cobrar siete millones de euros al año y que ha despertado el interés de equipos como el Real Madrid. Con una cláusula de 40 millones, su renovación no acaba de concretarse mientras sueña con el Mundial de Brasil para reactivarse. En 2012, en la Eurocopa, no despuntó. En el duelo decisivo contra España, Casillas le detuvo un remate de cabeza a bocajarro.

Feliz en la capital andaluza, a Rakitic le gusta tomarse una cervecita en su barrio de adopción, Pino Montano, popular y obrero, de donde es la familia de su mujer. Su suegra le echa una bronca cada vez que falla un penalti o hace un mal partido. Sus costumbres y su habla son andaluzas. Ahora quiere un título europeo con el Sevilla para pasar a la historia del club como lo hicieron Kanouté, Palop, Navas, Alves o Luis Fabiano.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información