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Sufrir, sufrir, sufrir... y volver a ganar

Un cabezazo de Miranda a falta de 20 minutos desatasca al Atlético ante el Elche, en un partido complicado para los de Simeone y en el que Villa falla un penalti

Miranda remata para marcar el orimer gol del Atlético. Ampliar foto
Miranda remata para marcar el orimer gol del Atlético. AFP

Sufrir, sufrir, sufrir... y volver a ganar. Con el Calderón con un nudo en el estómago, con Simeone disparando las cargas emocionales hacia la hinchada que había convocado, con el reloj marcando veinte minutos para el final, con el recuerdo pesado del penalti fallado por Villa, con una descarga de cambios ambiciosa (Diego y Sosa al campo) que podía romper el equilibrio defensivo, con un rival atrincherado que daba por bueno el punto, la cabeza de Miranda apareció en el segundo palo para que el Atlético mantuviera ese colchón de puntos sobre Madrid y Barça que le allanan la recta final de la Liga.

Ya fue Sosa, el que con otro saque de esquina que cabeceó Costa, le dio el triunfo al líder ante el Granada. De nuevo, desde la esquina, le imprimió al balón un efecto endiablado de dentro hacia afuera, un plátano que Miranda redirigió al palo contrario que cubría Manu Herrera. La misma cabeza que ya le entregó la Copa en el Bernabeú se elevó para un testarazo limpio que puede valer una Liga. Si en Getafe fue Godín, anoche fue Miranda. Una pareja tan sólida atrás como contundente cuando trata de gobernar el área contraria. Un gol, otro más a balón parado, “un detalle”, que dice Simeone, de esos que te arreglan un partido tan complicado. Un detalle ejecutado por un fichaje justificado desde el especialista que es Sosa para dirigir la pelota en cualquier situación a balón parado. Para liberar a un equipo que parecía que iba a firmar su cuarta victoria consecutiva por 1-0, hasta que Diego Costa fue derribado en el área en el último minuto.

ATLÉTICO, 2; ELCHE, 0

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Adrián (Raúl García, m. 46), Gabi, Tiago, Koke (Diego, m. 57); Diego Costa y Villa (Sosa, m. 61). No utilizados: Aranzubía; Alderweireld, C. Rodríguez y M. Suárez.

Elche: M. Herrera; D. Suárez, Botía, Pelegrín, Sapunaru; C. Sánchez, Rivera; Coro, J. Márquez (Boakye, m. 77), C. Gil (Ñíguez, m. 70) y C. Herrera (Fidel, m. 57). No utilizados: Toño; Lombán, Rodrigues y Mantecón.

Goles: 1-0. M. 73. Miranda. 2-0. M. 91. Diego Costa, de penalti.

Árbitro: Clos Gómez. Expulsó a Sapunaru (m. 89) por doble amarilla y amonestó a Coro, Rivera, Diego Costa, Pelegrín, Raúl García.

Unos 54.000 espectadores en el Vicente Calderón.

El primer penalti, el que falló Villa, el segundo en una semana tras el de Costa ante el Getafe, fue una descripción de las jerarquías. Nada más caer Raúl García tras un empujón de Sapunaru, Villa quiso asumir la responsabilidad. Gabi, sin embargo, le quitó el balón y se lo entregó a Costa, que a su vez se lo cedió a Villa. Su lanzamiento, poco esquinado, hizo despertar esos malos presagios que ahora no terminan de culminarse. Se acababa de iniciar el segundo tiempo y la ocasión perdida obligaba al Atlético a tratar de corregir en el juego y en el marcador su extraño primer acto. No mordió en los primeros 45 minutos. De repente, se encontró con un equipo que le marcó el ritmo del partido. Independientemente de si juega replegado o adelanta la presión a una zona alta, el equipo de Simeone suele dar la impresión de ser el que maneja los tiempos del juego, aunque sea desde la intensidad. Apoyado en Rivera, el Elche se manejó en ese primer acto desde el orden y el pase fácil. Cuando tenía la pelota la movía bajo el criterio que siempre ha acompañado la carrera de Rivera. Con el dominio del balón, también tuvo el Elche la virtud de no destaparse. Carlos Sánchez barría como escudero de Rivera, y Javi Márquez, un mediocentro disfrazado de mediapunta también tapaba. La posición que le eligió Escribá también tenía que ver con su facilidad para armar el disparo cuando se asoma al área desde la segunda línea. Uno de ellos, duro y abajo, lo desvió Courtois a córner. El posterior lanzamiento lo cabeceó Sapunaru y el belga volvió a erigirse en ese portero que gana puntos. Dos paradas decisivas, una vez más. Aún vio Courtois el peligro de cerca en un pase filtrado de Rivera a Carles Gil, que este lanzó alto a la carrera.

Diego Costa celebra su gol frente al Elche.
Diego Costa celebra su gol frente al Elche. REUTERS

No había logrado el Atlético en ese primer tiempo lastimar, salvo con un par de paredes lujosas en el área y un par de centros pasados de Juanfran. Uno le alisó los rizos a Diego Costa y el otro fue a parar a la bota izquierda de Villa a un metro de la línea de gol, pero no tuvo tiempo de reacción para embocarlo. Con el 0-0, Simeone dejó a Adrian en la caseta, metió a Raúl García, que por momentos ejerció de Diego Costa. Parecía estar en todas las jugadas. Provocó el penalti y su cabeza rondaba el gol en los balones aéreos, ya en medio del acoso y del sufrimiento. Hasta que Miranda terminó de sacar adelante un partido que englobó idiosincrasia del Atlético y la proclama de Luis Aragonés: Sufrir, sufrir, sufrir... y volver a ganar.

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