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Paco Alcácer: “Soy tímido fuera del campo y un poco egoísta dentro”

Tras fichar a cuatro puntas, el Valencia halla el gol que buscaba en el canterano

Alcácer, el pasado viernes en la ciudad deportiva del Valencia en Paterna. Ampliar foto
Alcácer, el pasado viernes en la ciudad deportiva del Valencia en Paterna.

“Siempre he sido tímido con los compañeros y las personas, pero la timidez debes dejarla fuera del campo y ser tú mismo. Cuando estás dentro del área, tienes que ser un poco egoísta, más que los demás, y definir tú”. Paco Alcácer (Torrent, Valencia, 20 años) explica así la contradicción entre su carácter retraído y el desparpajo ante la portería contraria. Es autor de cuatro goles en los tres últimos partidos de Liga del Valencia.

Alcácer fue un niño asustadizo en la cancha. Tenía miedo de chocar con los rivales. “Poco a poco te das cuenta de que tienes que meter el pie”, dice. “Cuando lo metes una vez y ves que no pasa nada, ya te acostumbras. Si vas con menos fuerza que el rival, te puedes hacer más daño”. El Valencia visita esta noche al Sevilla (21.00, Canal Plus) pensando en la remontada tras ganar las dos últimas citas ante el Barça en el Camp Nou (2-3) y el Betis en Mestalla (5-0).

La llegada de Juan Antonio Pizzi al banquillo de Mestalla ha cambiado el rostro del Valencia. “El cambio de aires nos vino bien”, asegura Alcácer, “nos dimos cuenta de que no podíamos seguir en esa línea. Supimos salir del pozo y valorar las cosas. Ha crecido la intensidad y sobre todo la comunicación entre nosotros en los entrenamientos. Este entrenador va más de cara con nosotros [que Miroslav Djukic] y nos comunica todo”.

Pizzi va más de cara con nosotros  [que Djukic] y nos comunica todo”

Pizzi apenas conocía a Alcácer cuando llegó a Mestalla hace dos meses en lugar de Djukic. Y ante el Levante lo excluyó de la lista. “No creo que me conociera. Poco a poco ha ido viendo a todos, sus pros y sus contras”, dice el delantero. E incluso un día, al verlo ensayar faltas en una práctica, el técnico argentino se asombró. “Me quedé a tirar faltas y le sorprendió que tuviera un buen golpeo”.

Alcácer pudo sentirse un patito feo durante los primeros meses de la temporada: “Cuando no entras en la convocatoria, te planteas muchas cosas: qué estoy haciendo mal, qué debería no hacer… muchas cosas”. Para suplir la marcha de Soldado al Tottenham en verano pasado, el Valencia fichó a Hélder Postiga y a Pabón. Fracasados ambos, Djukic tiró de Jonas y en últimas instancia de Alcácer. En el mercado invernal llegaron Eduardo Vargas como segundo punta y el brasileño Vinícius de Araújo como nueve. “Vinícius de Araújo tiene gol”, pondera el delantero. “Es muy parecido a mí dentro del área. Ha llegado hace una semana y va a ser una competencia bonita. Vargas es rápido y viene de segunda línea. Es bueno tenerlo”.

Hasta cuatro fichajes ha efectuado el Valencia antes de que, casi por casualidad, haya explotado el nueve de la cantera, precedido por un brillante currículo en las categorías inferiores de la selección, campeón de Europa sub 19 en 2011 y 2012. En la primera edición, en Rumanía, entró al final y marcó dos goles en la prórroga ante la República Checa. Era suplente del madridista Morata.

El palo que tuve [al fallecer su padre al salir de Mestalla el 12 de agosto de 2012] me ha hecho muy fuerte”

Acostumbrado a ser la segunda opción, Alcácer ha heredado la fortaleza anímica de su madre, Inma, una mujer vitalista y exempleada de banca. “Físicamente soy como mi padre”, confiesa. “Lo de fuera es de mi padre y lo de dentro de mi madre. Mentalmente me ha hecho ser muy fuerte el palo tan fuerte que tuve”.

Se refiere al 12 de agosto de 2012, en un Valencia-Roma del trofeo Naranja. Alcácer marcó su primer gol en Mestalla y, a la salida del estadio tras el encuentro, su padre falleció de un ataque al corazón. Tenía 44 años. “Quiero quedarme con que mi padre se fue contento viendo que marcaba en Mestalla”, dice. “Él solo quería que yo fuera feliz. Nunca me reprochó nada”.

Su padre se dedicaba a la recolección de naranjas. “Hemos sido una familia muy humilde, de nivel bajo, trabajadores que se ganaban el pan día a día”, dice el jugador. Su madre se quedó estupefacta al ver la cuantía del primer contrato de Nike. “Fue al llegar al cadete B. Para mí era un contrato importante”, recuerda. Ingresó en la escuela del Valencia con 12 años, procedente del Torrent. “Siempre me han puesto allí arriba para molestar y meter goles”. El último contrato con el club de Mestalla, que finaliza en 2016, ya lo firmó él tras cumplir 18 años.

Alcácer es pura intuición y desmarque. “Mi instinto es el primer toque cuando centran desde las bandas”, reflexiona. “El desmarque siempre lo he llevado dentro”. Respecto a su paso el año pasado por el Getafe, Alcácer contradice a quienes la tachan de mala experiencia: “Venir de un filial y meterme en un vestuario de Primera me sirvió de mucho, tanto en lo profesional como en lo personal”. Como le sirvió seguir en el filial hace dos años antes de subir al primer equipo. “Porque”, explica, “lo primordial es jugar y jugar, en mi cabeza no hay otra cosa”.

Es la manera de superar su timidez.

 

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