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VERÓNICA BOQUETE / Capitana de la selección de fútbol

“España sigue teniendo una mentalidad machista”

Boquete celebra uno de sus goles a Macedonia. Ampliar foto
Boquete celebra uno de sus goles a Macedonia. rfef

La selección española de fútbol femenino camina invicta hacia su primer Mundial. Ayer aplastó a Macedonia (12-0), en el quinto partido de clasificación. El próximo duelo en abril ante Italia, segunda a seis puntos, se antoja decisivo para finiquitar el pase, lo que sería histórico. El sueño de un equipo capitaneado por Verónica Boquete (Santiago, 1987). Emigrante en Suecia, donde juega —antes en Estados Unidos— de niña empezó de central e idolatraba a Koeman; ahora, en la punta de ataque, cuando marca (ayer, dos goles) se suele tapar la cara en honor al pulpo gallego, un acento que aún conserva. Y bien marcado: “Como la morriña, eso nunca se va”.

Pregunta. ¿Cómo describiría a la selección?

Respuesta. Es un equipo que juega con la misma idea que los chicos. Con jugadoras muy buenas individualmente, pero que trabajan en grupo. Un equipo muy dinámico, con muchos cambios de posiciones, mucha variabilidad. Hacemos ese juego de los bajitos, que decía Luis Aragonés. Al confiar en ese estilo, al tener el balón, las diferencias con selecciones que son más potentes físicamente se ha reducido mucho y estamos más cercas de ellas. Antes competir con los países nórdicos era imposible, algo inalcanzable. Además, estamos en un momento dulce y nos sale todo mejor. Los únicos pasos que damos son hacia adelante. Si te gusta hoy, imagínate dentro de un mes.

P. ¿Es el momento álgido de la selección?

R. Sí. Nos hemos juntado una mezcla de generaciones, de gente que viene de competir a un alto nivel en categorías inferiores, de jugar de tú a tú a rivales importantes y jugadoras que llevan muchos años de experiencia, con ganas de hacer algo importante.

P. ¿Cuál es el secreto?

R. Esa mezcla. Y el momento que vive el fútbol femenino, el deporte femenino, el mundo en general. Un momento de reivindicación por las cosas que se han hecho mal. Por el maltrato y el poco respeto que tiene el deporte femenino. Esa rabia nos da más ganas de hacer algo importante.

Somos un equipo que juega con la misma idea que los chicos. Hacemos ese juego de los bajitos, que decía Luis Aragonés"

P. ¿Por qué se ha tardado en alcanzar este nivel?

R. Si el fútbol femenino en España sigue siendo amateur, imagínese antes. Yo hasta los 15 años jugaba con los chicos, era la única que lo hacía en mi ciudad (Santiago) y de las pocas que lo practicaba en Galicia. Ahora, las niñas tienen la opción de competir en todas las categorías. Y, la clave, pueden entrenar. Se entrena más y mejor. Eso genera la ilusión de ver que todo es posible. Yo no tenía referencias, no sabía que podía llegar a ser futbolista profesional. Sin embargo, ahora sí. Se están creando referentes femeninos, consiguiendo que las niñas no quieran ser Messi o Cristiano y quizás sí las jugadoras de la selección española. Ven que pueden jugar otros países, ir a una Eurocopa o un Mundial. Eso te lleva a esforzarte aún más.

P. ¿Se ve ya en el Mundial?

R. Sueño con él. No puedo verme, porque hasta que tengamos el pase sería acomodarse demasiado. Es cierto que todas hubiésemos firmado estas victorias, pero nos queda mucho. Pensar que depende de nosotras, que supondría hacer historia... Jugar un Mundial sería lo máximo, y también poder entrar en unos Juegos, uno de mis sueños como deportista.

P. ¿Cuánta gente cree que sabe que están a punto de lograrlo?

R. Muy poca… Nuestra familia, nuestros amigos, algunos que lean alguna entrevista y poco más. Y eso que cada vez llegamos a más gente. Tenemos un poco más de espacio en los medios, nuestro contacto con la sociedad. También gracias a Internet. Con Twitter y Facebook podemos llegar a más gente que por otros medios. Ahí no nos frena nadie.

Muy poca gente sabe que estamos a punto de clasificarnos para nuestro primer Mundial"

P. ¿Se sienten valoradas?

R. No, no lo creo. Pero como le ocurre a todo el deporte femenino, que no hace más que conseguir éxitos para España y limpiar un poco su nombre. En waterpolo, en balonmano, en baloncesto... En todo en lo que compiten, las mujeres están en lo más alto. Teniendo lo mínimo, en comparación con los hombres. No solo en España, también con otros países. Debería ser el orgullo y suponer más apoyo.

P. ¿De quién depende ese despegue?

R. De un cambio de mentalidad. Desde la base. Soy profesora también, así que creo que la clave está en la educación. España sigue teniendo una mentalidad machista, se educa a los más pequeños con otras ideas y eso es lo que hay que cambiar. Lograr, como en otros países, una igualdad real, no solo teórica. Que una niña pueda soñar con ser lo que quiera y tener las mismas condiciones que su hermano.

P. ¿Echa en falta apoyo de la selección masculina?

R. Está tan lejos de nosotras, tenemos tan poco acceso a ellos, que es impensable. Es una pena, porque con ellos podríamos dar un impulso; el mejor impulso posible podría ser gracias a ellos. Que cualquier jugador muestre su apoyo, acuda al campo a vernos… o ponga un tuit: “¡Vamos chicas!”. Millones de personas lo verían, llegaríamos a millones de personas.

P. ¿De dónde le viene ese compromiso?

R. De mi propia experiencia, de la situación que he vivido en mis inicios, de ver que muchas cosas que cambiar. Te reafirmas cuando estás en otros países, cuando juegas en Estados Unidos, o ahora en Suecia. Ves cómo te tratan... Te da rabia no poder tenerlo aquí y que nadie haga algo por cambiarlo.

Boquete marca uno de sus dos goles a Macedonia. ampliar foto
Boquete marca uno de sus dos goles a Macedonia. rfef

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