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Keylor Navas detiene a la Real

El portero del Levante amarga la buena tarde de Griezmann

Keylar Navas despeja ante Griezmann. Ampliar foto
Keylar Navas despeja ante Griezmann. EFE

La Real no tenía su tarde, jugando con espasmos contra un frontón al que no le dolían los balonazos. Aún así, el conjunto de Arrasate lo intentó con su mejor escritura posible, es decir, la de Griezmann, que escribe con pluma y tinta natural como si el fútbol fuera un pergamino. Le ayudó después Carlos Vela, cuando accedió en la segunda mitad al partido, otro que tira de estilográfica y en cualquier momento dibuja un trazo que vale un potosí. Entre los dos consiguieron batir a Keylor Navas, pero el cuadro, bellísimo, era falso, porque el mexicano estaba en fuera de juego y el ojo de águila del juez auxiliar lo anuló. Fue la única vez que la Real pudo batir al meta costarricense, que desde el principio le dijo a la Real que su estado de gracia continúa.

R. SOCIEDAD, 0 - LEVANTE, 0

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Íñigo Martínez, José Ángel; Bergara (Canales, m. 76), Rubén Pardo; Chory Castro, Xabi Prieto, Griezmann; y Agirretxe (Seferovic, m. 76). No utilizados: Zubikarai, Ros, Elustondo y Zurutuza.

Levante: Keylor Navas; Vyntra, Navarro, Juanfran, Nikos (Nagore, m. 25); Pedro López, Simao, Diop, Ivanschitz; Barral (Diawara, m. 74) y Casadesús (Rubén García, m. 61). No utilizados: Javi Jiménez, El Zhar, Xumetra y Sergio Pinto.

Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Vyntra, Nagore, Ivanschitz, Íñigo Martínez y Carlos Martínez.

23.778 espectadores en Anoeta. 9.715 euros de recaudación.

Debió de ser triste para Griezmann que Navas le rechazase un gran disparo y que, casi a renglón seguido, en el mismo pergamino, le repeliese un cabezazo no menos bello. Y para Agirretxe que le sacara cada mano a mano, legales o ilegales, daba lo mismo. Navas siempre estaba ahí. Debió de ser triste para Barral ser delantero del Levante en Anoeta, condenado a bracear en solitario en un mar lleno de barcos blanquiazules. Y para Víctor Casadesús (exrealista) debutar como presunto delantero y actuar como primer tapón defensivo. Así construyó el Levante un empate que solo podía ser a cero, porque el equipo de Caparrós jugó con un reloj de arena mojada.

Tal era el pánico ante la posibilidad de perder el balón que prefirió darle al balón con saña cuanto más lejos mejor hasta el punto de convertir los centros en despejes por pura inercia. Tuvo la Real el partido en sus espasmos. Pero a los porteros les pagan para sacar las que van dentro y no meter las que van fuera. Y Navas justificó su sueldo y el empate del Levante amparado por el músculo de sus dos mediocentros (Diop y Simao), que parecían jugar a destajo.

 

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