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El Mundial como acicate

Tras una sanción de dos años por indisciplina, Griezmann multiplica sus cifras y Deschamps planea citarle con Francia

Griezmann celebra un gol durante un partido de esta temporada. Ampliar foto
Griezmann celebra un gol durante un partido de esta temporada. EFE

A veces es necesario un buen tropezón para avanzar, retroceder un paso para dar dos hacia adelante. Bien lo sabe Antoine Griezmann (Mâcon, Francia; 1991), al que una juerga nocturna en los Campos Elíseos de París, durante una concentración con la selección francesa sub 21, le privó de jugar con Les Bleus los dos últimos años. “Perdí la confianza y me agoté mentalmente”, reconocía después a este periódico. Pero el episodio, que levantó ampollas en el país galo y dañó la imagen del jugador de la Real, por entonces una figura en proceso embrionario y con exceso de verborrea, tuvo un efecto catártico en su carrera. “Le hizo recapacitar y corregir cosas”, apunta su técnico, Jagoba Arrasate, en cuyo equipo, coral, sobresale ahora el francés; “creo que la sanción le vino incluso bien. Desde entonces ha madurado mucho. Piensa más. Ha escalado dos peldaños”.

El pasado 1 de enero expiró el castigo impuesto por la federación gala. Antes, Griezmann ya había roto su corsé. Bien asesorado, el delantero aprendió a valorar algunos intangibles de su profesión, se concienció y puso la directa con el objetivo de jugar el Mundial de Brasil. Su gran acicate. Arrancó el curso con una obra de arte premonitoria, con una chilena maravillosa en la previa de la Champions frente al Olympique de Lyon, el mismo club que le desechó cuando era un cadete por ser demasiado enclenque. Y, a partir de ahí, un despegue expresado en un repertorio soberbio sobre el césped y también en una retahíla de goles. “Ahora interviene menos que antes, pero selecciona mejor y juega con más inteligencia. Es más determinante”, subraya Arrasate.

Con 14 dianas, el francés es el tercer máximo artillero de la Liga por detrás de Cristiano Ronaldo y Diego Costa

Siempre había encontrado la portería Antxon, como le tildan en tono jocoso algunos miembros del vestuario. Pero, más asistente que definidor, nunca había superado la decena de tantos desde su irrupción en el primer equipo, en 2010. Este curso contabiliza ya 14, lo que le convierte en el tercer máximo artillero de la Liga por detrás de Cristiano Ronaldo (22) y Diego Costa (20), igualmente los únicos que rematan a puerta más que él (65 disparos del luso y 42 del hispano-brasileño, por 33 suyos). Curiosamente, pese a su 1,74 de estatura es el cabeceador más productivo del campeonato con cinco de sus dianas. “Antes se le veía venir, ahora llega por sorpresa. Interpreta y aprovecha mejor los espacios”, detalla el preparador txuri urdin.

Seguido de cerca por algunos clubes poderosos de Francia e Inglaterra (tiene contrato hasta 2016 y una cláusula de rescisión de 30 millones de euros), el seleccionador galo, Didier Deschamps, también ha puesto la lupa sobre él desde hace tiempo. Tanto es así que le ha telefoneado varias veces y planea citarle para el próximo compromiso de Les Bleus, el amistoso del próximo 5 de marzo frente a Holanda. “El Mundial es un sueño, pero debo ir paso a paso. Prefiero hablar solo en el campo”, ha repetido el 7 realista en más de una ocasión esta campaña. Encasquillada, pese a tener una nómina de atacantes fabulosos (Ribéry, Giroud, Benzema o Valbuena), Francia demanda frescura en el ataque. Y, en este sentido, Deschamps contempla la ambición de Griezmann como un magnífico revulsivo para la cita de Brasil. Por eso ha decidido incluirlo en su catálogo.

El castigo le vino bien. Ha madurado mucho, Ahora piensa más

Arrasate, técnico de la Real

No es el único que mira con buenos ojos al chico rubio que guarda como oro en paño un pantalón que le regaló Zidane tras un encuentro en Anoeta, cuando aún era recogepelotas. Los aficionados galos también reclaman su presencia en el Mundial. Así lo refleja una encuesta publicada la semana pasada por el diario L’Èquipe, en la que Griezmann se impuso a otros jóvenes talentos como Lacazette (Lyon) o Thauvin (Marsella) con un 62% de los votos. “Entrena duro, es muy perfeccionista. Le gusta plantearse retos constantemente. Está como una moto”, destaca Arrasate. “Apunta siempre hacia la luna. Y, si fallas, aterrizarás entre las estrellas”, escribía su pupilo en Twitter. Y ahí, con Brasil como marco, aspira a quedarse entre ellas.

VÍDEO: El golazo de Griezmann frente al Olympique de Lyon.

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