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Mata quiere irse del Chelsea

El mediapunta asturiano, a quien Mourinho recrimina falta de trabajo, pretende negociar su fichaje por el Manchester United

Mata recibe instrucciones de Mourinho Ampliar foto
Mata recibe instrucciones de Mourinho CORDON PRESS

Stamford Bridge, 1 de enero de 2014, minuto 53 del Chelsea-Southampton. Apenas un mohín de disgusto en la cara de Juan Mata y un par de movimientos de desaprobación elevando el brazo derecho mientras se sentaba, junto al alemán Schürrle, en el banquillo del Chelsea tras ser sustituido. Para alguien tan obediente y disciplinado como él, aquello era decir mucho. Expresaba malestar ante su escasa participación, 11 partidos de titular de un total de 22 en la presente edición de la Liga inglesa, los mismos por ejemplo que sus dos compatriotas en el equipo, el defensa Azpilicueta y el delantero Fernando Torres. Con una diferencia: Mata había sido elegido el mejor futbolista de los blues en las dos anteriores campañas. Pero esa modesta rebelión de Mata el primer día del año provocó la reacción airada del entrenador del Chelsea, José Mourinho, que actuó en un doble frente. Primero, en la conferencia de prensa, advirtió de que el jugador español, de 25 años, tenía las puertas abiertas para marcharse. Y segundo, en el vestuario, decidió no volver a alinearlo.

El Manchester United está intentando fichar estos días al mediapunta asturiano para ocupar el puesto del 10, por detrás de Van Persie, pero no encontrará facilidades en el mánager de los blues. Y se ha estudiado incluso un trueque con Rooney: el delantero del United acaba contrato en junio del año próximo y ya en verano quiso fichar por el Chelsea.

Con el Mundial a la vuelta de la esquina, su participación ha descendido mucho

Con el Mundial de Brasil a la vista, Juanín, como le conocen en casa, pretende volver a jugar para recuperar la llamada del seleccionador, Vicente del Bosque, con quien ha sido 31 veces internacional y ha marcado nueve goles. A estas alturas del pasado curso, el asturiano era la cara de la felicidad en la Premier: 21 partidos, ocho asistencias, ocho goles y 18 remates a portería. El contraste con el presente ejercicio es total: ningún gol, dos asistencias y un solo disparo entre los tres palos. Su confianza se ha resentido y su rendimiento también. Sobre la marginación del atacante español, Mourinho no ha dado explicaciones convincentes. Apela a que no trabaja lo suficiente, a que ocupa menos campo y no baja tanto a ayudar en defensa como otros de su perfil en esa demarcación: Oscar, Willian y Hazard, ninguno con el currículum ni el ascendiente en Stamford Bridge de Mata. Claro que el técnico portugués no necesita rivales notables para condenar a uno de los predilectos de la hinchada al ostracismo. El año pasado, en el Real Madrid, sentó a Casillas porque prefería las prestaciones de Adán, ahora en el Cagliari. Entre tanto, el Chelsea ha vendido a otro volante, el belga De Bruyne, al Wolfsburgo, y ha recomprado al mediocentro serbio Matic, del Benfica.

Se ha estudiado incluso un trueque con Rooney, ya en la órbita de los ‘blues’ en verano

Cabeza privilegiada, dentro y fuera del campo, Mata ya fue segundo máximo goleador del Castilla, por detrás de Negredo, en el curso 2006-07 en Segunda División. Tenía 18 años. Ese verano llegó gratis al Valencia. Y desde que Koeman, al llegar a Mestalla a finales de 2008, percibiera algo especial en aquel tímido zurdito que apenas había participado con Quique Flores, su carrera ha sido meteórica. Al final de esa misma campaña ya ganó la Copa del Rey frente al Getafe, pistoletazo de salida de una trayectoria imparable. Dos veces campeón de Europa sub-21, campeón del mundo con la absoluta y también de la pasada Eurocopa.

El dueño del Chelsea, Roman Abramóvich, pagó por él 28 millones de euros en 2011. En Stamford Bridge, prosiguió su idilio con el fútbol en dos temporadas de ensueño. En la primera, con Roberto Di Matteo en el banquillo, se proclamó campeón de la Champions al vencer al Bayern en el Allianz Arena. En la segunda, a las órdenes de Rafa Benítez, conquistó la Liga Europa al superar al Benfica. En esta última, entró entre los siete mejores de la Premier, elegidos por los propios futbolistas, en compañía de Gareth Bale, Luis Suárez y Van Persie, entre otros. Todo eso, según Mourinho, sin la ética del trabajo (“workethic”) que les exige a sus futbolistas. Es el mismo reproche que le lanzó a Casillas. En cualquier otro sitio, Juanín quiere empezar de nuevo.

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