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Especial Fórmula 1

La alargada sombra de Newey

En Renault reconocen que los diseños de Red Bull marcan el desarrollo de los motores que entrarán en escena el año que viene

Vettel, en los entrenamientos en Austin. AFP

Que una marca de bebidas energéticas como Red Bull tenga en jaque desde hace tiempo a mitos de la fórmula 1 de la talla de Ferrari, Mercedes o McLaren, no es más llamativo que el hecho de que Renault sea el motor hegemónico de los últimos años, con seis títulos de pilotos, cuatro de Sebastian Vettel (2010-2013) y dos de Fernando Alonso (2005 y 2006), de los últimos nueve que se han puesto en juego. A las puertas de la revolución más importante de la normativa técnica de los últimos 25 años, Renault no piensa desaprovechar la inercia que lleva Red Bull, que gracias a la dupla que forman Vettel y Adrian Newey, el ingeniero más reputado del panorama actual, acumula los últimos cuatro dobletes. La entrada en escena de los nuevos motores V6 de 1,6 litros turbo, supone un reto mayúsculo para los fabricantes de propulsores (en 2014 quedarán Ferrari, Mercedes y Renault), y la compañía del rombo ha decidido trabajar de la mano de Newey por más que también vaya a equipar a Lotus, Toro Rosso, Williams y Caterham.

Lo reconoce Rémi Taffin, máximo responsable de Renault Sport, que entiende que en la coyuntura actual la aerodinámica juega un papel fundamental, tanto es así que en algunos casos incluso puede llegar a limitar el diseño de alguno de los componentes del motor: “El aerodinamicista diseña en función de las necesidades del reglamento y trata de sacar la mayor ventaja posible dentro de los límites establecidos. Hay veces que el que termina marcando el espacio es el diseñador y el motorista debe adaptarse al espacio que queda libre”.

En el caso de Newey y sus dibujos, eso que explica Taffin y que parece tan comprensible también llega a convertirse en una misión casi imposible, dada la obsesión del ingeniero británico por hermetizar el coche para hacerlo lo más eficiente desde el punto de vista aerodinámico. Es evidente que en Red Bull, quien marca la pauta es el genio de Stratford-upon-Avon, pero ahora parece que su sombra es tan alargada que también condiciona fuera de las fronteras de Milton Keynes. “La combinación de todo el conjunto es lo que ha de funcionar, pero en este sentido Newey es el que manda”, subraya Taffin. “Esa filosofía nos ha permitido ver las cosas de otra forma, y llegar a aplicar soluciones que no son buenas para el motor, pero que sí lo son para el rendimiento general del bólido”, añade, antes de ofrecer un ejemplo práctico de este modus operandi: “Se puede ver con los gases que salen de los escapes. Se orientan hacia un sitio determinado para ganar carga, y a veces eso perjudica el rendimiento del motor, que según se ve en el banco podría dar más potencia si se dirigieran hacia otro lado”, zanja el francés.

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