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Mundial de motoclicismo 2013

Márquez no se raciona

El líder se apunta la novena pole del año por delante de Lorenzo y defiende que deberá pilotar como siempre este domingo para no perder la concentración

Marc Márquez, durante la sesión de clasificación
Marc Márquez, durante la sesión de clasificación AFP

La Honda daba coletazos a la salida de las curvas, la rueda delantera levantada en el aire, mirando ligeramente hacia la izquierda; la trasera a un par de centímetros del suelo en cada frenada. Busca los límites Marc Márquez. Dice que no se puede pilotar de otra forma: si uno pretende ser conservador, la moto no trabaja igual, no lo hacen los neumáticos, ni las suspensiones, ni la electrónica entiende que no se exprima hasta la extenuación a esa máquina que vuela por los trazados de todo el mundo. Así que el chico de Cervera (Lleida), 20 años, que mañana puede proclamarse el campeón más joven de la historia de MotoGP, tira y tira en busca del mejor tiempo, para lograr la pole, la novena del año –tiene más que nadie–, pues solo así, haciendo lo que hace cada fin de semana de carreras, consigue afrontar este fin de semana como uno más. Ese era el plan. Trabajar como siempre el viernes. Ir a por todas el sábado. Buscar la pole por la tarde. Y ya el domingo decidir de qué es capaz, cuánto puede arriesgar, asumir si tiene que conformarse con un cuarto o un tercer puesto, ya que hay algo más en juego que una victoria. De momento ha seguido su plan a la perfección.

El cronómetro se puso en marcha y Lorenzo lanzó el primer ataque. Como siempre. Su primera vuelta lanzada fue un auténtico prodigio. Recién salido a la pista el de Yamaha batía el récord de la pole y lograba un tiempo difícil de mejorar. La cosa no hubiera hecho más que mejorar de no haber fallado el motor de su moto: empezó a sentir que no tenía potencia suficiente. Y entró de vuelta al garaje. Tras unos minutos, mientras sus rivales seguían acumulando vueltas, regresó a la pista. Sin demasiado éxito. La M1 seguía sin tirar. Así que volvió a su taller. Había perdido mucho tiempo ya, de modo que no le quedó más remedio que salir con la segunda moto. “No tenía las mismas sensaciones, el motor de la otra moto es viejo y mucho más brusco en la entrega de potencia”, explicó. Por aquel entonces, aunque pudo mejorar algo su tiempo, no alcanzó a Márquez, excepcional encima de su RC213V.

El líder del Mundial, que había empezado con mucha más paciencia que el mallorquín, se quedó a poco más de una décima del tiempo de aquel en su primera salida a pista. En la segunda, sin embargo, voló. Era su séptima vuelta, la primera lanzada tras la parada en el garaje, y rebajó el tiempo de Lorenzo en cuatro décimas. Y el récord de la pole, hasta ahora en posesión de Pedrosa, en seis décimas. No se raciona. Le quedan fuerzas de sobra. Y ambición suficiente para querer siempre más. “La confianza con la moto es muy alta. El objetivo era la primera línea, porque aquí no es fácil adelantar a otros pilotos. Pero hice la pole. Aunque lo más importante llega mañana. Intentaré hacerlo lo mejor posible, seguro que estoy luchando con Dani y con Jorge. Solo tengo que estar concentrado y tirar como he hecho hasta ahora. Es como mejor me siento con la moto”, confiesa. Sabe que le basta con ser cuarto para ganar el Mundial. Pero no quiere relajarse demasiado. Buscará el podio. Y quién sabe si también la victoria.

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