11ª JORNADA DE LIGA | GRANADA - ATLÉTICO

El oficio del área

El Atlético se impone con dos tantos de penalti en un partido dominado por el Granada

Diego Costa es felicitado por Villa, Adrián y Filipe Luis tras marcar el primer gol del Atlético
Diego Costa es felicitado por Villa, Adrián y Filipe Luis tras marcar el primer gol del Atléticopepe marín / REUTERS

Con tanto orden como pragmatismo el Atlético se llevó los tres puntos de Los Cármenes. Fue un ejercicio pleno de oficio en las dos áreas, de conjunto adiestrado para saber ganar sin necesidad de acaparar el protagonismo que le permite seguir en la nuca del Barcelona. Los dos tantos que le dieron el triunfo fueron de penalti, ambos provocados por Villa, al que la ratonería no le ha abandonado. Las dos penas máximas también enseñaron el sentido grupal que reina entre los futbolistas colchoneros. El primero lo convirtió Diego Costa, señalado como el especialista del equipo. El segundo, pese a estar en plena pugna con Cristiano por la condición de máximo goleador del campeonato con una docena de goles, lo transformó Villa. Era el primer partido de Costa tras su elección por España.

GRANADA, 1 - ATLÉTICO, 2

Granada: Roberto; Nyom, Mainz, Murillo, Foulquier; Recio (Riki, 66), Iturra, Rico; Pereira (El Arabi, 77), Ighalo y Brahimi (Buonanotte, m. 60). No utilizados: Karnezis, Yebda, Coeff y Angulo.

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Adrián (Raul García, 69), Gabi, Mario Suárez, Koke (Insúa, m. 92); Diego Costa y Villa (Tiago, m. 84). No utilizados: Bono, Guivalogui, Alderweireld y Óliver.

Goles: 0-1. M. 38. Diego Costa, de penalti. 0-2. M. 78. Villa, de penalti. 1-2. M. 90. Ighalo.

Árbitro: González González. Amonestó a Courtois, Murillo y Nyom, y expulsó a Filipe Luis por doble amarilla.

Unos 16.000 espectadores en Los Cármenes.

En volumen, Costa no tuvo el peso de otros partidos, pero cada vez que pudo desplegarse hizo daño. Además de porfiar por varios balones de los que salió ganador y tirar unos cuantos desmarques. Todo lo que ha llevado a Del Bosque a ponerle la camiseta de La Roja lo enseñó, aunque en pequeñas dosis porque no permitieron los locales que el Atlético pudiera expresarse demasiado en ataque.

Fue más dueño del partido el Granada, pero hizo poca pupa. Fueron dueños de la pelota los futbolistas de Alcaraz, también del ritmo del juego y ganaron la batalla de colocación, tan vital para los de Simeone, pero se encontraron con un equipo que cuando no puede hilar se siente seguro juntando líneas y dando un par de pasos atrás. Interpreta muy bien el 4-4-2 para dejarse dominar sin pasar apuros. En esa versión es una roca impenetrable donde las ayudas y la defensa de los espacios son una tortura para los contrarios. Solo pudo romper con claridad el Granada esa disposición de su rival en los primeros 25 minutos, cuando las conducciones de Brahimi y Recio conseguían recibir tras la línea de centrocampistas visitante. Recio, con un disparo que repelió la escuadra, tuvo la ocasión más clara en esos momentos en los que pudo agobiar de verdad la meta de Courtois.

No tuvo juego el Atlético, que apenas pudo enganchar su centro del campo con sus delanteros. Esta vez fue Adrián el escogido para suplir a Arda, en lo que parece un carrusel de oportunidades iniciado por su técnico para medir jerarquías en futuras rotaciones. Corrió Adrián más hacia atrás que hacia adelante por el paisaje del partido, casi siempre inclinado en campo colchonero.

Villa, que no ha perdido la ratonería, provocó las dos faltas en el área y marcó una

Se impuso el Granada desde Iturra, situado para barrer y salir entre su defensa y la línea de cuatro centrocampistas. Buen mediocentro el chileno, de esos que mezclan bien los tiempos para el quite con la salida del balón. Fue el referente de la pizarra desde la que Lucas Alcaraz redujo al Atlético. Con la pelota en su poder, fueron los culebreos de Brahimi los que más inquietaron hasta que Juanfran se asentó y le cogió el aire. No encontraba el Atlético cómo salir con la pelota controlada desde atrás, así que optó por el juego directo para sacudirse el dominio y estirarse. La primera vez que ejecutó bien ese recurso, Costa bajó la pelota, la abrió hacia Juanfran y el centro de este lo remató él mismo. Fue Juanfran, con un par de proyecciones finalizadas con buenas roscas el que pareció descubrir algún agujero en el entramado que dispuso Alcaraz, que también sabe lo que es jugar con las faltas tácticas. No quería que se diera la vuelta el Atlético cuando recuperaba. Así que por muchos momentos, los de Simeone solo podían llegar hasta el área contraria con las faltas que lanzaba Koke. En una de ellas, Mainz arrolló a Villa en su intento por despejar de cabeza. Se pasó de impetuoso y cometió un penalti infantil que Costa no perdonó.

Con casi nada, el Atlético conquistó primero el marcador. Tiene esa virtud de no hacerle falta dominar para ganar. Es uno de los registros que son sello de su técnico. Con poca producción ofensiva puede resolver duelos de rompe y rasga como el de anoche. Replegado y solidario, juega seguro de que tarde o temprano será capaz de encontrar algún camino hacia el gol.

Esa misma receta que aplicó el Atlético en el primer tiempo la ejecutó en el segundo. Agazapado, empezó a tirar zarpazos. El más claro acabó en el segundo penalti. Villa recibió en profundidad, piso área y recortó a Murillo, que también metió la pierna como un novato. Lo marcó el propio Villa, engañando a Roberto. No se rindió el Granada, que sacó toda su artillería, Buonanotte, Riki y El Ahrabi, pero ya no le quedó más remedio que concederle a su rival lo que mejor maneja, el contragolpe. También se precipitó más con la pelota en ese desboque y eso permitió a Costa, tras una pérdida de Iturra, plantarse ante Roberto en un mano a mano del que salió ganador el meta tras un zurdazo seco del goleador rojiblanco. Al borde que se iniciara el descuento, y con Filipe Luis expulsado por doble amarilla, acortó distancias Ighalo. Pero ya no había tiempo. Se fue el Granada con la sensación de que había dominado en todo menos en el marcador, de que se había enfrentado a un equipo que con poco juego es capaz de ganar por oficio y pragmatismo.

El resumen del partido

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