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A Messi solo le paran las lesiones

El argentino abandona el campo dolido en el bíceps femoral del muslo derecho y tras abrir el marcador

Messi abandona el campo lesionado.

Hay partidos que se resuelven en un momento, a veces en una jugada, pocos como el de ayer en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, en que se juntaron por un instante lo mejor y lo peor del Barça. Apareció Messi para poner un golazo de por medio en un encuentro insoportable y acto seguido se lesionó en el bíceps femoral derecho, más enemigo que cualquier rival para el Barcelona. Abatido el 10 y en el banquillo Neymar, el interés quedó reservado al fútbol formol barcelonista, avalado por un segundo tanto de Adriano, y al saldo final: ya son siete victorias consecutivas, una cifra histórica para el Barcelona en la Liga.

Tata Martino ya tiene su récord como entrenador del Barça. No es una cuestión cualquiera desde que se cuantifican hasta los detalles en el Camp Nou. Un día es la posesión, al otro interesan los contragolpes, más tarde se pregunta por los remates, después se demanda por los córneres a favor y en contra y se acabará por contar los fuera de banda. La trama, en cualquier caso, acostumbra a ser la misma desde hace tiempo, tanto da el técnico, tenga más o menos estilo, sea Vilanova o Martino. El hilo conductor es Messi, que ya suma 223 tantos y se ha convertido en el quinto máximo goleador del torneo liderado por Zarra (251).

ALMERÍA, 0; BARCELONA, 2

Almería: Esteban; Nelson, Trujillo, Pellerano, Christian; Verza (Barbosa, m. 80), Tébar; Aleix Vidal (Dubarbier, m. 65), Soriano (Azeez, m. 62), Suso; y Rodri. No utilizados: Ustari; Marcelo Silva, Óscar Díaz y Corona.

Barcelona: Valdés; Alves, Bartra, Piqué, Adriano; Busquets, Cesc, Iniesta (Dos Santos, m. 90); Alexis (Tello, m. 80), Messi (Xavi, m. 29) y Pedro. No utilizados: Pinto; Montoya, Song y Neymar.

Goles: 0-1. M. 20. Messi. 0-2. M. 56. Adriano.

Árbitro: Ayza Gámez. Mostró la tarjeta amarilla a Bartra, Verza y Busquets.

11.975 espectadores en el Estadio Juegos del Mediterráneo.

Aunque siempre es más o menos reconocible y el signo de sus partidos ha sido el de la victoria, el Barça difícilmente juega el mismo partido, sino que su fútbol depende de las peculiaridades del contrario, de la política de rotaciones azulgrana, condicionada por el calendario, y naturalmente del intervencionismo de Messi. Ayer, en Almería, camino de Glasgow, descansaban Xavi y Neymar mientras Piqué ejercía de central zurdo para habilitar a Bartra. A costa de mantener la competitividad interna, el equipo perdía control, pausa y capacidad de desequilibrio y ganaba presión, llegada y pegada con Pedro y Cesc.

No extrañó por tanto que a los azulgrana les costara encontrar líneas de pase y dar velocidad a la pelota. El partido se jugó durante un rato en las zonas más blandas del campo, muy a gusto del Almería, bien tapado y recurrente en las faltas tácticas para no dar continuidad ni precisión al juego del Barça. El riesgo era mínimo para Esteban y Valdés hasta que compareció Messi. La historia de cada partido, en Almería y en el Camp Nou, con independencia del rival y de sus propios compañeros, genio y figura, el número 1. Aceleró el 10, se apoyó en Pedro y cruzó la pelota al palo derecho del portero del Almería: 0-1.

Los cambios de ritmo de Messi son devastadores y últimamente también desgarradores. Al poco de marcar, el argentino defendió una acción local y volvió a sentir un pinchazo en la pierna derecha, la misma que le lleva a mal traer desde la temporada pasada en París. La lesión provocó el apagón del Barça y revitalizó al Almería. Los azulgrana se quedaron a mitad de camino, sin atacar ni defender, confundidos y espantados, huérfanos del 10. El balón cayó a pies del equipo de Francisco y el Barcelona se tuvo que encomendar de nuevo a Valdés, decisivo en un tiro a quemarropa del exazulgrana Rodri.

A falta de Messi y Neymar, no intimidaba el Barça, vulgar, incapaz de conectar con Cesc, recolocado como falso 9 desde la entrada de Xavi, y a cambio apretaba el Almería. Bartra estuvo más firme que Piqué en los momentos de desorden azulgrana, que fueron muchos antes de alcanzar el descanso.

El descontrol se acabó nada más reanudarse el encuentro, en cuanto se juntaron Xavi, Busquets e Iniesta y aseguraron la posesión del balón. El 0-2 expresó la mejora barcelonista: Xavi abrió para Cesc y su centro lo embocó Adriano. El lateral se convirtió en delantero centro y el 9 ejerció de extremo, signo de movilidad en el Barça.

Adriano fue un cisne ayer en el discontinuo Barcelona. El intervencionismo del lateral, capaz de jugar en las 11 demarcaciones del equipo, llenó el último tramo del choque, salpicado de alguna discusión por la mala defensa de las jugadas de estrategia, nada relevante porque el Almería, incapaz de ganar todavía un partido, quedó paralizado desde el 0-2. Y en el Barcelona, nadie se quitó de la cabeza a Messi. No hay récord azulgrana que no lleve la firma del 10. A Messi solo le paran sus lesiones.

Más récords y otra vez al banquillo

Messi buscó la pared con Pedro y soltó un zurdazo desde la frontal del área que, tras rebotar en el palo, se coló en la portería de Esteban. Era el minuto 20 y La Pulga celebró su octavo gol en lo que va de Liga, el sexto en el estadio de los Juegos del Mediterráneo —nadie ha firmado más que él como visitante—, el que suma 100 en Liga a domicilio —supera los 99 de Hugo Sánchez—, el que hace 323 con la camiseta del Barcelona en 388 partidos —los mismos goles que logró Raúl con la del Real Madrid en los 741 partidos que jugó para el conjunto blanco—, y la diana que eleva sus registros en Liga a 223 tantos, los mismos del mítico César. Queda Leo a cuatro goles de Di Stéfano y a 28 de Zarra, que con 251 sigue siendo el máximo artillero en la historia de la Liga.

Messi, por segundo partido consecutivo, dejó el campo antes de que se terminara el encuentro porque se lesionó. Luego, en el minuto 24, buscó un pase de Alves a la carrera y se convenció de que no podía seguir. De vuelta al centro del campo, aprovechando una falta lateral sobre la portería de Valdés, se paró a hablar con Martino. Cuatro minutos más tarde, Messi dejó el campo. Le sustituyó Xavi —que alcanzó los 450 partidos con la zamarra del Barcelona— porque Leo sufre una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha, según los servicios médicos del club, que esperan a los resultados de la resonancia que se le realizará hoy para dictaminar el alcance de la lesión y saber si estará en condiciones de jugar contra el Celtic de Glasgow, el martes. “Siempre es una preocupación, no es buena noticia pero esperamos que mañana [por hoy] sean mejores”, dijo Zubizarreta, director deportivo del club al respecto. “Que falte el mejor del mundo no se resuelve fácilmente por mucho que Cesc lo haga con naturalidad”, añadió Martino.

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