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Modric crece con un paso atrás

El croata emerge como brillante organizador y amenaza a la dupla Khedira-Xabi Alonso

Modric, durante un partido de esta pretemporada. Ampliar foto
Modric, durante un partido de esta pretemporada. AP

Los éxitos de la loada vieja escuela balcánica tienen en común la interpretación natural con la que sus deportistas se emplean en cualquier disciplina. La técnica innata pulida y el conocimiento de los secretos del juego que fuera, adquiridos desde una temprana edad, han elevado al panorama internacional a multitud de chicos descarados que se desenvuelven en las grandes citas con la sabiduría y la precisión de los veteranos resabiados. Esa fusión del talento y el trabajo de campo es el generador de la confianza precisa para aceptar riesgos y roles de peso sin temblores de piernas ni dudas en la cabeza.

Ese estado de eficiencia competitiva parece inundar ahora el juego de Luka Modric (27 años), preferido por Ancelotti en la medular antes que en la mediapunta. El técnico italiano ya fue partícipe de la reconversión de Pirlo. Aunque fue a petición del futbolista, Carletto contribuyó con grandes dosis de apoyo y confianza a que Pirlo explotara cuando parecía un futbolista acabado antes de tiempo. “Modric no se irá”, zanjó Ancelotti cuando su nombre apareció en la operación de Bale.

La posición no le es desconocida al liviano jugador croata. En sus inicios en Croacia jugaba como mediocentro, la misma ubicación que Bilic le reservó en la última Eurocopa tras dar un salto hacia adelante en el Tottenham. José Mourinho también le probó en esa demarcación más retrasada en un puñado de partidos y ahí, cerca del círculo central, como catalizador de los primeros pases, fue donde Modric encontró su punto de inflexión.

Si algo ha destacado en esta pretemporada es el criterio y la agilidad con la que proyecta circulaciones de balón dañinas a uno o dos toques

Fue en Old Trafford, en el partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campones ante el Manchester United. Perdía el Madrid 1-0, el partido era de los de Ferguson y con ese resultado estaba eliminado el Madrid. Con la expulsión de Nani, Mourinho decidió sentar a Arbeloa, recolocar a Khedira en el lateral derecho y entregarle el mando del juego a Modric. Hizo un gol y manejó el juego con sangre fría. Desde aquella noche en Manchester emergió otro Modric. Más constante, más atrevido, y decidido a pesar en mover al equipo.

Si algo ha destacado sobremanera en esta pretemporada del Madrid es el criterio y la agilidad con la que Modric proyecta circulaciones de balón dañinas a uno o dos toques. Opera en el centro del campo con esas virtudes más propias de un mediapunta. El cambio de ritmo, la visión de juego y la precisión en el pase, aplicados en la medular, rodeado de contrarios, le sirven para eludir la presión y romper líneas que le han permitido a Isco brillar cuando ha recibido la pelota.

Con Xabi Alonso aún lesionado, la gran incógnita que tiene que despejar Ancelotti es si una vez recuperado el tolosarra el sacrificado será Modric o Khedira, que también está ofreciendo resistencia con una pretemporada notable. Mourinho nunca se atrevió a prescindir del alemán porque decía que la estructura era inamovible. Modric ha dado bien el paso atrás, pero falta por ver si Ancelotti dará el paso adelante que supondría en términos estilísticos prescindir del alemán.

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