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El Almería golpea primero

Charles muestra a los andaluces el camino del ascenso con un austero triunfo ante el Girona

Verza lucha el balón con Gerard Bordas
Verza lucha el balón con Gerard Bordas EFE

El Almería quiere volver a Primera. No le importa si en el camino tiene que acabar con el sueño del Girona, la sorpresa de la Liga Adelante. Los andaluces no se andan con tonterías, saben a lo que juegan y lo que tienen. Pragmáticos en el juego y contundentes en las áreas. Charles evidenció porqué es el goleador de la categoría de plata y Esteban se vistió de gigante para resguardar la portería: silenció a todo Montilivi cuando le paró el penalti a Felipe Sanchón. El Girona jugó con hambre de Primera, pero se quedó a las puertas. Si bien, quedan 90 minutos en tierras andaluzas para definir quien acompañará al Elche y al Villareal en el fútbol de élite.

El Girona, aquejado por las lesiones, saltó al campo resentido, sin tres piezas claves: Javier Acuña, su goleador; Moisés Hurtado, el que debe aportar experiencia a la zaga; y Jandro, el metrónomo de equipo. El Almería le cedió la iniciativa del juego al conjunto rojiblanco, que intenso, apretaba la salida del equipo local. El esférico lo dominaban los de Rubi, que mermados, sin su director de orquesta, apostaron por un fútbol sin pausa, vertiginoso y directo.

GIRONA, 0 - ALMERÍA, 1

Girona: Isaac Becerra; Jose (Amagat, min.69), Chus Herrero, Richy, David Garcia; Tébar, Luso; Juanlu, Felipe, Jofre (Acuña, min.58); y Sanchón (Vélez, min.85) y Gerard Bordas. No utilizados: Mallo; Txiki, Juncà y Moisés.

Almería: Esteban; Christian, Trujillo, Pellerano, Gunino; Corona (Mejía, m. 62), Verza; Aleix Vidal, Iago Falqué, Soriano (Calvo, m.69); y Charles (Zongo, m. 80). No utilizados: Diego García; Rafita, Pallardó y Rubén Suárez.

Goles: 0-1. M. 49. Charles.

Árbitro: Arias López. Amonestó a Chus Herrero, Iago Falqué, Corona, Christian, Soriano y Esteban.

Unos 9.000 espectadores en el Estadi Municipal de Montilivi.

Más pendiente de la inspiración individual, carente de tranquilidad, atacaba sin demasiadas ideas, pero acorralaba en su campo a los visitantes. A veces, lejos de Esteban; otras más atrincherado, cerca de su portería. Sin embargo, el equipo de Javi García no le concedía ocasiones al Girona y desafiaba con las contras de sus veloces extremos —fantásticos al ataque Aleix Vidal y Christian— y con el olfato goleador del pichichi de la Liga Adelante, Charles.

Insistía el Girona, siempre con más voluntad que ideas; siempre con más disparos desde fuera que con juego asociado. Agonizaba el primer tiempo, cuando tejió la primera jugada elaborada: en el balcón del área del Almería se juntaron Jofre y Felipe, los dos bajitos habilidosos, que en un tuya-mía, pusieron al extremo mano a mano frente a Verza. El zurdo regateó al central, que lo derribó. Todo Montilivi gritó penalti, pero el colegiado Arias López, no pensó lo mismo e ignoró la jugada. En cambio, en la segunda etapa no dudo en pitar la mano de Gunino dentro del área. El disparo fuerte y centrado de Felipe, lo paró Esteban, que dejó el grito de gol atragantado a toda Girona.

Los rojiblancos jugaban al máximo de sus capacidades. Más se desesperaban por sumar la primera diana del partido, más incisivas se tornaban las contras de los visitantes. El equipo de Rubi se desfondaba en la última línea y exponía su sueño de primera. Y así, Charles, tras un contraataque, se encontró con Becerra, a quien batió con una vaselina. Era la primera ocasión clara del brasileño en toda la noche. Pero esa sola le bastó. Acarició el cuero por arriba del portero y sentenció el partido. Porque ya no le perdió la cara al encuentro. Y hasta le sonrió la suerte, esa que se puso del lado de Esteban para negarle al equipo de casa el gol desde los 11 metros que le permitía seguir soñando.

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