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Derrota, descenso y crispación social

El Zaragoza baja a Segunda en medio de una tremenda fractura institucional

En medio de un ambiente crispado contra la dirigencia, protestada desde horas antes por su hinchada frente a la sede del club, el Zaragoza certificó su descenso a Segunda. El segundo en cuatro años, ambos con Agapito Iglesias como máximo accionista. Las cargas policiales al final del partido para despejar los encendidos aledaños del estadio retrataron la convulsión que rodea a un club histórico.

Si la probabilidad le concedía poca fe real a la grada, el partido que protagonizó su equipo terminó por borrársela de un plumazo. Hasta siete ocasiones claras, gol anulado a Miranda y cabezazo de Diego Costa al larguero incluidos, tuvo el Atlético para hacerse con los tres puntos antes de que Arda Turan marcara el primer tanto rojiblanco.

No se jugaba nada el equipo de Simeone, que incluso había soliviantado al resto de equipos implicados en el descenso por no convocar a Falcao, traspasado al Mónaco. Nada se le puede reprochar al Atlético, que compitió con profesionalidad. Marcó Turan y La Romareda se giró al palco para ya no volverse. Se olvidaron los aficionados locales de lo que sucedía en la hierba. Incluso cuando empató Helder Postiga. Al poco respondió Diego Costa. Marcó también el tercer tanto rojiblanco el delantero brasileño. En realidad, fue una pesadilla para toda la defensa del Zaragoza desde el primer minuto.

ZARAGOZA, 1 - ATLÉTICO, 3

Zaragoza: Leo Franco; Fernández, Álvaro, Loovens, Abraham: Pinter (Movilla, m. 46), Apoño; Víctor Rodríguez (Bienvenu, m. 63), Ortí (Rochina, m. 72), Montañés; y Postiga. No utilizados: Alcolea; Paredes, Sapunaru, Romaric y Rodri .

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Pulido, Insua; Tiago, Koke; Adrián (Aquino, m. 88), Raúl García (Óliver, m. 63), Cebolla Rodríguez (Arda Turan, m. 75); y Diego Costa. No utilizados; Asenjo; Cata, Cisma y Manquillo.

Goles: 0-1. M. 83 Arda. 1-1. M. 88. Helder Postiga. 1-2. M. 89. Diego Costa. 1-3. M. 90. Diego Costa.

Árbitro: Estrada Fernández. Amonestó a Tiago y Leo Franco.

35.000 espectadores en La Romareda.

Necesitaba la victoria el equipo de Jiménez y que pincharan el Celta y el Deportivo, pero ni siquiera pudo cumplir con la parte que le tocaba. No ganó y lo peor es que ni siquiera pudo achacar a la mala suerte o a la falta de puntería su incapacidad para sumar los tres puntos. Con sus futbolistas atenazados e imprecisos, la afición zaragocista convirtió el duelo en una protesta continua contra el dueño del club, acentuada hasta retumbar en el minuto 32 de cada tiempo [por 1932, año de fundación del club]. Las cartulinas amarillas con la inscripción “Zaragoza sí, Agapito, no”, daban cuenta de la fractura entre las tribunas y el palco. La afición quiso poner una vez más de manifiesto que quiere ver a los actuales gestores fuera. Los decibelios del desencanto local fueron aumentando a medida que se acercaba el final y se consumaba el descenso. La caída al pozo llega en medio del concurso de acreedores y con la institución descarnada.

Esta temporada, el Zaragoza no ha podido obrar el milagro. Su segunda vuelta ha sido muy floja, con solo dos victorias. La imagen del entrenador, cerrando los puños y arengando a los suyos, que la campaña pasada pareció ejercer sobre sus futbolistas una fuerza interior, esta vez no ha causado efecto alguno. Se ha ido el Zaragoza a Segunda de la peor manera. Cayendo ante sus seguidores, a los que ni siquiera pudo alimentar la esperanza con un partido esperanzador.

El encuentro fue un reflejo de lo que ha sido el equipo durante la mayor parte de la temporada. Poco juego, poca defensa y peor ataque. La atronadora pitada que emanaba del graderío mientras sus futbolistas enfilaban el túnel de no fue más que el eco que ha acompañado al Zaragoza en los últimos meses.

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