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El único patrón es Nibali

El siciliano reafirma su poder y aúpa a Santambrogio en el Jafferau tras una jornada mutilada por la nieve

Santambrogio cruza la meta por delante de Nibali. Ampliar foto
Santambrogio cruza la meta por delante de Nibali. EFE

Detrás de Nibali, los secundarios, todos, pelean por ser segundos, por un hueco en el podio, por acabar entre los 10 primeros. Urán, Evans, Scarponi, Niemiec, Majka, Intxausti, Betancur… Delante con Nibali de rosa y más patrón que nunca, un símbolo, el elegido, Mauro Santambrogio, un corredor de lujosos mofletes y orejas que se empeñan en escaparse del abrazo del casco, casi un Netol, que ya no es tan joven (28 años) y nunca ha sido gran cosa como ciclista.

Ambos han arrancado invisibles, sin directo televisivo (los helicópteros amarrados en la base: niebla, hielo, nieve, pleno invierno en los Alpes, frío deportivo), a dos kilómetros de la cima del Jafferau, la cima final a casi 2.000 metros que permanece de una etapa mutilada, el recorrido (eliminado, por su descenso imposible, el paso por Sestriere), no así el sufrimiento de los ciclistas. Los dos llegan juntos a la meta, solos, grandes, y Nibali, el patrón, mangas cortas en su maglia rosa, sin guantes que protejan las manos que agarran firmes el manillar, le permite pasar por delante a Santambrogio, quien gana la etapa. Es un gesto, un regalo, la victoria y los 20s de bonificación aparejados, y un agradecimiento por los servicios prestados que forma parte de un plan.

CLASIFICACIÓN GENERAL

1. Vincenzo Nibali (Italy / Astana) 57:20:52"
2. Cadel Evans (Australia / BMC Racing) +1:26"
3. Rigoberto Uran (Colombia / Team Sky) +2:46"
4. Mauro Santambrogio (Italy / Vini Fantini) +2:47"
5. Michele Scarponi (Italy / Lampre) +3:53"
6. Przemyslaw Niemiec (Poland / Lampre) +4:55"
7. Domenico Pozzovivo (Italy / AG2R) +5:12"
8. Rafal Majka (Poland / Saxo - Tinkoff) +5:32"
9. Carlos Betancur (Colombia / AG2R) +5:39"
10. Benat Intxausti (Spain / Movistar) +5:51"

En el Giro ya no está Wiggo, que se fue enfermo. En el Giro ya no hay lucha ni rival. Se acabó el suspense una semana antes de su final, cuando aún quedan si no el Galibier (la nieve sigue haciendo peligrar la llegada el domingo a su cima, situada a más de 2.600 metros) todos los Dolomitas. Por eso, para mantener el interés, y así lo desvelaba L’Équipe hace un par de días, Luca Scinto, carismático y voceador, ronco de voz y ágil de ideas, propuso un trato a Nibali: yo quiero que ganes, le dijo el director del Vini Fantini; yo quiero que gane un italiano porque el futuro de nuestro ciclismo, la recuperación de los patrocinadores, pasa por una victoria italiana; y para que ganes, para deshacerte de colombianos, españoles, australianos, polacos, holandeses y croatas, le prometió al siciliano, cuenta conmigo, cuenta con el apoyo y el trabajo de mi equipo. Okappa, le respondió Nibali, cuyo mayor temor es la falta de equipo, con su Aru, el fenómeno sardo, enfermo, con Tiralongo, su auxilio siciliano, tocado en la rodilla. ¿Y a cambio qué obtengo? A cambio, replicó Scinto, a cambio lo mejor del trato: tú ayudas a mi chaval, a Santambrogio, que es buen escalador y muy simpático, a colocarse en el podio. Imagínate qué victoria: un podio tricolor. Italia siempre.

Los planes, como la seda, se desarrollaron en el asfalto como bien se comprobó entre la bruma acuosa y glacial del Jafferau, allí, por encima de Bardonecchia, donde los turineses que no caben en Sestriere van a esquiar los domingos, donde Merckx hace 40 años, cuando la subida a la cima no era sino un camino de cabras sin asfaltar, hizo doblar la rodilla a Fuente en el último kilómetro. Ganó Santambrogio, lombardo de Como, uno que cuando se le pregunta cómo corre tanto este año teniendo en cuenta que en los tres anteriores años en el BMC no hizo nada, responde que por eso se fue del equipo de Evans y Van Garderen, porque él no quiere vivir de gregario, él quiere ser campeón. Y acabó en la cuadra de Scinto, junto a viejos campeones caídos y vueltos a levantar como Garzelli y Di Luca, que en la subida a Jafferau pusieron su talento y sudor al servicio de Nibali.

El ascenso a Sestriere, suspendido

El ascenso a la estación de Sestriere (Turín, norte del país), a 2.035 metros de altitud, que era el primer Gran Premio de la etapa de hoy, ha quedado suspendida por la organización de Giro de Italia de ciclismo ante las negativas condiciones climatológicas que se registran en la zona.

Sestriere, estación invernal que acogió el esquí alpino en los Juegos Olímpicos Invernales de Turín 2006, era la primera de las grandes citas montañosas de la actual edición del Giro, en una decimocuarta etapa que transcurre entre Cervere y Bardonecchia, con 168 kilómetros según la ruta prevista.

El paso por la cima, en concreto, estaba situado inicialmente marcado a unos 43 kilómetros de una llegada también en ascenso al Jafferau (Bardonecchia, 1.908 metros de altitud), por lo que se esperaba que en sus duras rampas se iniciará ya la gran batalla por la etapa y la general.

Sin embargo, las pésimas condiciones climatológicas que se registran en la zona, con lluvia, mala visibilidad y nieve, no garantiza la seguridad de los corredores, especialmente en el ascenso, por lo que la organización del Giro ha decidido suspender el paso por Sestriere.

La organización, que ha alargado la etapa de hoy en unos 14 kilómetros, no obstante, ha decidido mantener el final de etapa en la cima del Jafferau, con rampas superiores al 14 por ciento. De momento, se mantiene la interrogante sobre si mañana se podrá ascender el mítico Galibier (2.642 metros), donde está previsto termine la decimoquinta etapa, y que también se ve afectado por el mal tiempo.

Ellos, así se oía en Radio Giro, los fosforescentes del Fantini, fueron los que acabaron con el intento de Henao, el colombiano que corre como un boxeador, y de Betancur, el otro talento colombiano, de aislar con sus ataques a Nibali para que rematara Urán, el colombiano que piensa en la victoria. Y cuando calmados los furores colombianos, Nibali atacó a dos kilómetros del final, solo Santambrogio, que esperaba esa señal, le pudo seguir. ¿La ayuda del Fantini?, le preguntaron a Nibali en la cima. “Han trabajado para Santambrogio, que estaba muy fuerte, y se ha visto”, respondió el patrón. Quizás no lo vean tan claro Intxausti, que no tuvo su día más brillante (entró empapado y helado 17º, a 1m 24s: el mejor español fue Samuel Sánchez, cuarto, a 26s de la pareja), ni Urán, ni Betancur, ni Majka… ni todos los que estorban en el diseño tricolor del Giro de Nibali.

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