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Punto seguido en Riazor

Depor y Athletic empatan (1-1) en un duelo marcado por el regreso goleador de Llorente, que no anotaba desde septiembre

Llorente celebra el gol del empate ante el Deportivo. EFE

Suman, y no les queda más remedio que seguir, Deportivo y Athletic, que empataron y se acercan a su objetivo de la permanencia, seguramente no a tanta velocidad como desearían tras un duelo pleno de matices sobre el que una visión global no puede ofrecer dudas. O sí. El Deportivo fue inferior al Athletic durante bastantes tramos de la primera parte. Lo fue incluso manifiestamente en la media hora inicial de la segunda y acabó con la sensación de que el partido terminó demasiado pronto para sus intereses.

Así de intrincado puede ser un partido de fútbol. Solo así puede entenderse que la inferioridad del Deportivo no conllevara que el equipo de Bielsa impartiera un recital. Tampoco que el partido estuviera mal jugado. Quizás lo que hubo fue un fútbol mal resuelto, peleado, con retazos de peloteros de estimable entidad como Herrera o Valerón, pero sin capacidad para distinguirse en las áreas. Allí emergieron los zagueros. A alguno como Kaká, una aportación del interregno de Domingos, apenas se le había visto en Riazor. Fernando Vázquez recurrió a él para suplir al lesionado Marchena y se mostró como un central fuerte y rápido, características necesarias para lidiar con Llorente, que le sometió a duras pruebas. Por primera vez en la temporada con continuidad, el próximo delantero del Juventus aplicó su método y se convirtió en la indudable referencia de su equipo, que le buscó por tierra y aire. En ese rol de pívot en el que triunfó tantas veces, el ariete fue un dolor para la defensa del Deportivo, que la única vez que le concedió un metro lo pagó con un gol.

DEPORTIVO, 1 - ATHLETIC, 1

Deportivo: Aranzubía; Manuel Pablo, Aythami, Kaká, Silvio; Juan Domínguez, Álex Bergantiños; Bruno Gama, Valerón (Assunçao, m. 70), Pizzi; y Riki (Nelson Oliveira, m. 87). No utilizados: Lux, Zé Castro, Ayoze, Camuñas y Salomão.

Athletic: Iraizoz; Iraola, Gurpegi, Ekiza, Aurtenetxe; De Marcos, Iturraspe, Herrera; Susaeta, Llorente (Aduriz, m. 75) (San José, m. 88) y Munain (Ibai, m. 75). No utilizados: Raúl, Laporte, Ramalho y Toquero.

Goles: 1-0, m. 37, Bruno Gama; 1-1, m. 43, Llorente

Árbitro: Pérez Montero (C. T. Andaluz). Expulsó a Iturraspe en el minuto 80 por doble amonestación. Amonestó a Riki, Herrera, Susaeta y Aurtenetxe.

Incidencias: Riazor. 35.000 espectadores.

Con Llorente y su alineación volvió algo de la esencia del Athletic más reconocible. También con la de Muniain, o con la de Iraola o De Marcos, sendas novedades respecto al once inicial que cayó hace una semana ante el Real Madrid. Con ellos quiso regresar Bielsa a las fuentes, a ese grupo (solo variaban los centrales, donde Ekiza tomó el lugar de Amorebieta y Gurpegi el del irremplazable Javi Martínez) que el año pasado casi le lleva a la cumbre y que todos los aficionados recitaban de memoria. Apurado por la clasificación, por la necesidad de cerrar cuanto antes una temporada decepcionante, el Athletic buscó el aroma que le engrandeció no hace tanto y bajó la pelota al piso para jugarla. Le faltó el punto de claridad que tenía antaño, pero con solo eso le bastó para someter al Deportivo. Corrió demasiado tras la pelota el equipo de Vázquez y cuando la recuperó la querencia de tipos como Pizzi, Bruno Gama o Riki le empujan a querer resolver con rapidez. Y vuelta a empezar, a perseguir rivales.

El Deportivo sólo encontró alivio cuando Valerón sujetaba el caballo, cuando giraba sobre sí mismo y encontraba, casi siempre, un espacio. Se sostuvo pese a defender por momentos demasiado atrás y emergió con un gol de codicia, el de un equipo que cree, pierde la pelota y se lanza a recuperarla en terreno peligroso para el rival. Allí Bruno Gama y Álex Bergantiños encimaron a Iturraspe, que no estuvo diligente, y habilitó al extremo luso para que este mostrara uno de los oficios que mejor domina, el del chut. Pero el Deportivo no supo guardar la renta hasta el descanso, precioso tiempo en el que su motivador técnico hubiera intentado poner las velas para aprovechar el viento de un resultado favorable. Justo cuando parecía golpeado llegó al gol el Athletic, llegó el inevitable Llorente, que resolvió como los grandes delanteros un caramelo de Iraola, un centro bien templado, que tenía la dificultad de llegar casi frontal. Aún así resolvió el punta internacional con un buen escorzo en el aire para enfilar el cabezazo.

Reparado el marcador inicial, nada cambió tras el descanso. Y si lo hizo fue a peor para el Deportivo porque se cerraron los caminos hacia Valerón y a nadie se le encendió la luz para saber cómo gestionar la pelota. Esta era del Athletic, que comenzó premioso en el manejo, pero en apenas un cuarto de hora encontró velocidad de crucero, ritmo, permutas, llegadas a la línea de fondo y hasta un balón al palo de Llorente jalonaron un suplicio para el Deportivo, huérfano además de la jerarquía del lesionado Abel Aguilar por delante de la zaga. Justo ahí se armó Vázquez con Assunçao cuando sintió que el partido ya no estaba para Valerón. Restaban 20 minutos y el Athletic estaba desatado hacia los tres puntos. Fue entonces cuando Bielsa tomó una de esas decisiones que sitúan a los entrenadores en el centro del debate: retiró del campo a Llorente, que daba la sensación de tener la llave del triunfo, que en el último balón que tocó regaló a Herrera una clarísima ocasión de gol tras un nuevo ejercicio de pívot. La tribuna de Riazor aplaudió el cambio y casi sin que hubiera tiempo a parpadear el Athletic se quedó con diez tras expulsión de Iturraspe. El asedio cambió entonces de vereda. El Deportivo, que llevaba media hora larga sin pasar de medio campo, se lanzó a por la victoria. La grada bramó el consabido “¡sí se puede!”. Y Bielsa retiró del campo a Aduriz, el sustituto de Llorente, para blindarse con San José y firmar como bueno un empate que le supo a poco durante toda la tarde.

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