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El Levante juega hasta sin Martins

El conjunto de JIM remonta ante el Athletic con un recital de sus mediocentros

El Zhar es felicitado por Karabelas y Diop. / JUAN CARLOS CARDENAS (EFE)

JIM ha encontrado un filón en sus mediocentros, Diop e Iborra, tan sobrados en las últimas citas que armonizan lo fino con lo grueso sin pestañear. Su extraordinario despliegue físico permite al Levante conquistar cada zona caliente del campo. Y aún sin Martins, sancionado, reducir a un Athletic sin continuidad: solo fogoso a través de achuchones, uno al principio de cada parte. Demasiado dependiente del olfato goleador de Aduriz, limitado una vez más Llorente al último cuarto, recibido con cariño por el público granota, cuando ya todo estaba decidido.

No por repetida la escena en los últimos meses deja de ser conmovedora: el Ciutat de València puesto en pie para despedir a sus jugadores en el descanso, agradeciéndoles una primera parte llena de ritmo, pasión y épica. Una remontada más como una muesca entre los chicos de JIM, tan convencidos de su estado de inspiración que se permiten, caso de Juanfran, marcharse sonriendo, saludando a alguien de la grada. El trabajo bien hecho. Favorecido por un error de principiante de Laporte, expulsado al filo del descanso por zancadillear a Roger. Sereno y convincente hasta esa acción, el central del Athletic perdió por unos segundos el control del tiempo y del despacio y se le filtró el delantero granota, al que derribó sin ni siquiera ver por dónde llegaba. El Levante olió la sangre. Con uno más y unos minutos por delante antes del final del primer tiempo, aceleró. Y se inventó el gol de los gigantes: Ballesteros metió el balón al centro del área con un golpeo de exterior de la diestra, David Navarro cabeceó hacia el centro e Iborra, ante las mismas barbas de Iraizoz, volvió a cabecear a gol. El cambio de Bielsa (sacrificó a Muniain para volver a contar con un central, Amorebieta) se produjo inmediatamente después. Demasiado tarde para evitar el remonte.

LEVANTE, 3 - ATHLETIC, 1

Levante: Munúa; Lell, Ballesteros, David Navarro, Juanfran (Nikos, m. 69); El Zhar, Iborra (Juanlu, m.81) , Diop, Rubén; Míchel; y Roger (Ángel, m. 71). No utilizados: Keylor; Rodas, Pedro Ríos y Pedro López.

Athletic: Iraizoz; Iraola, Ekiza, Laporte, De Marcos; Susaeta, Gurpegui, Herrera, Ibai (Igor Martínez, m. 66); Muniain (Amorebieta, m. 46); y Aduriz (Llorente, m 76). No utilizados: Raúl; Toquero, San José y Ramalho.

Goles: 0-1. M. 5. Aduriz, de cabeza. 1-1. M. 25. Lell. 2-1- M. 45. Iborra, de cabeza. 3-1. M. 70. El Zhar.

Árbitro: Paradas Romero. Expulsó a Dalporte (m. 43) con roja directa. Amonestó a Aduriz, Iborra, Míchel, Ibai, Igor Martínez y Rubén.

17.552 espectadores en el Ciutat de València.

Hasta ese instante decisivo, el partido fue trepidante y abierto. El Athletic se había adelantado con el centro desde línea de fondo de Iraola y el cabezazo cruzado de Aduriz, su undécimo tanto del campeonato. Lo mejor del Athletic llegó por ese lado derecho. El Levante replicó de parecida manera: el expreso alemán Chris Lell dobló a su interior, El Zhar, y fusiló a Iraizoz por su propio palo, que se comió el trallazo tal vez tapado por el sol.

Aduriz no iba a rendirse, por supuesto. Limpió a todos lo defensa en el arranque del segundo periodo aunque su disparo se topó con la estirada de Munúa. Estaba desatado el delantero, pero también el meta uruguayo en cada mano a mano. El Athletic minimizó un rato la desventaja numérica hasta que Ballesteros dejó solo a Roger ante Iraizoz en una contra. El joven delantero falló en el uno contra uno, pero del córner siguiente nació la sentencia. El inefable El Zhar, tan cuestionado a veces, siempre imprevisible, resolvió con un tiro raso desde la frontal. Le había pedido el pase a Míchel encarecidamente. A fe que después lo aprovechó.

El público estaba tan a gustito que, a continuación, le dedicó una asombrosa ovación a Llorente, en el momento de sustituir a Aduriz. Y la consiguiente chufla: “Llorente, vente al Levante”. El recibimiento de Ballesteros, poco después, no iba a ser tan acogedor. Poco tiempo para demostrar algo más allá de un zurdazo cruzado en el último suspiro. Al calor del crecimiento de sus jugadores (la evolución del zurdito Rubén es espectacular), el Levante sigue en la gloria.

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