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“Bielsa me hace sentir seguro”

De Marcos, el comodín del Athletic, ocupa hasta cuatro posiciones diferentes en el organigrama del técnico argentino

De Marcos, en San Mamés Ampliar foto
De Marcos, en San Mamés

Óscar De Marcos (Laguardia, Álava, 1989) tiene un gesto al correr que recuerda al de los corredores de fondo. Con los brazos recogidos y los codos pegados al cuerpo, recorre el campo en todas direcciones, aunque en realidad, nunca parte de la misma. “Me viene bien estar corriendo continuamente. A veces cuando juegas de todo no te especializas en nada, pero en mi caso es al revés. Por cada posición por la que he pasado he aprendido algo y he terminado adecuándome”. El comodín de Marcelo Bielsa se ha destapado como un jugador difícil de clasificar dentro de la distribución ordinaria -“mi posición es la de mediapunta, de 8”-, aunque debutase como lateral izquierdo y no sea raro verle junto a Iturraspe en el centro del campo, o en la banda derecha si falla Iraola. Algo que podría producirse esta noche (20.00, C+Liga/GolT) en el Camp Nou tras haber sufrido éste un pinchazo en un muslo durante el último entrenamiento en Lezama.

Ante tanto jaleo de ubicaciones, las instrucciones deben multiplicarse. “No recuerdo exactamente qué fue lo primero que me dijo Marcelo, pero lo que está claro es que ve el fútbol de otra manera, distinta a la de los demás. Me pide, eso sí, que no por defender deje de atacar”. En su cuarta temporada en el Athletic después de que en 2009 el club rojiblanco pagase 360.000 euros al Alavés, en Segunda B, su nombre, desconocido entonces, es uno de los que más resuena en las alineaciones. “Titular he sido una vez en mi vida. Hasta ahora no había jugado tanto como el año pasado. Si está Marcelo me veo con confianza, me hace sentir seguro”.

Las derrotas nos han hecho daño y muchas veces no hemos obtenido el premio a nuestro esfuerzo"

Fue precisamente ante el Barcelona, en el partido de ida de la Supercopa de 2009 en San Mamés, donde se estrenó como goleador con la camiseta rojiblanca. “No tengo palabras para describir lo que sentí aquel día”, aunque en el otro extremo emocional se encuentren las finales perdidas en Bucarest y Madrid. “Fue muy doloroso y es algo difícil de superar, pero nos vino bien para aprender, para madurar, no fue una cuestión de vértigo”.

En el repaso estadístico De Marcos destaca por ser el jugador del Athletic que más remata después de Aduriz, lo ha hecho en 30 ocasiones, el cuarto que más centros al área ha realizado (32) y el sexto que más balones ha recuperado (72). Un popurrí que lo sitúa como una pieza por la que se engrana gran parte de la forma de hacer de su equipo. “Ahora estoy más cómodo en el centro del campo, tengo más contacto con el balón y así es más fácil coger el ritmo”. Sin embargo, su arranque de temporada no ha colmado las expectativas generadas tras su despliegue anterior. “Tampoco me veo mal, me noto bien físicamente y he mejorado en algunas cosas, aunque al final hay momentos mejores y peores”.

Incluso a los entrenadores les gusta medirse al Barça"

El vitoriano es consciente de que, por el momento, el Athletic recuerda en fases contadas al de su último reflejo. “Puede dar la sensación de que cuando tenemos el balón estamos algo más nerviosos. Las derrotas nos han hecho daño y muchas veces no hemos obtenido el premio a nuestro esfuerzo”. En el Camp Nou la cosecha de derrotas no ha parado desde las últimas ocho visitas. “Todos los equipo tienen números jodidos con el Barça. Es normal, son el mejor equipo del mundo, pero a todo jugador le gusta medirse a un equipo como ellos, incluso a los entrenadores”. Es la posibilidad de exportar la idea de juego la que lo convierte en algo aun más peculiar. “Se puede intentar copiar el modelo, pero después te das cuenta de que no tienes a unos jugadores como los suyos. Son un grupo de futbolistas que es muy difícil que se repita. Y después, si les falla el colectivo aparece Messi, se va de cuatro y lo soluciona”.

Estudiante de Empresariales en su etapa en Vitoria -“vivía con tres amigos en un piso, y hasta ahí te puedo contar”-, a sus 23 años es un veterano precoz. “Puede que sí, que me vea mas asentado ahora, aunque aun me queda mucho por recorrer”. Si algo está claro es que precisamente corriendo, es como más cómodo se siente.

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