LIGA - 12ª JORNADA | BARCELONA-ZARAGOZA

A Messi se le pone cara de Müller

Los goles del argentino y el juego de los laterales alivian al Barça frente a un buen Zaragoza

Messi lanza a puerta en el tercer gol del Barça
Messi lanza a puerta en el tercer gol del BarçaJOSEP LAGO / AFP

Messi vale por 10. Quizá porque tiene a Gerd Müller a tiro, solo a siete goles de su récord, se ha acentuado la vena goleadora del 10 del Barcelona. No juega especialmente bien, al menos si se tiene en cuenta de lo que es capaz, o se compara su actual versión con ejercicios anteriores, dicho sea sin ánimo de faltar. Igual no es cosa del argentino sino del equipo. Hay más prosa que poesía en algunos de los partidos del Barça, también contra el Zaragoza, tan aseado y guapo como por ejemplo el Celta. Al equipo le falta a veces fluidez y continuidad. A cambio, ha ganado gol y, si no fuera pecado, seguramente algún hincha diría que el plantel de Vilanova evoca a veces al Madrid por su pegada. Así que puestos a contar quien mete más goles, a Messi se le ha puesto cara de Müller y no de Maradona. Muy selectivo, el argentino los marca a pares, para suerte de un equipo anoche muy efectivo y regulador, condicionado seguramente por el trasiego y el dichoso virus FIFA.

Barcelona, 3 - Zaragoza, 1

Barcelona: Valdés; Montoya, Piqué, Puyol (Bartra, m. 74), Jordi Alba; Xavi, Song, Iniesta; Pedro (Cesc, m. 77), Messi y Villa (Tello, m. 61). No utilizados: Pinto, Alves, Mascherano y Dos Santos.

Zaragoza: Roberto; Goni, Pinter, Álvaro, Paredes; Movilla, Apoño; Zuculini (Wilchez, m. 57), Víctor Rodríguez (Helder Postiga, m. 72), Montañés; y Aranda (Babovic, m. 80). No utilizados: Leo Franco, Héctor, Romaric, y Edu Oriol.

Goles: 1-0. M. 15. Messi, tras una combinación con Jordi Alba. 1-1. M. 23. Montañés, después de un rechace en un córner. 2-1. M. 27. Song, a asistencia de Messi. 3-1. M. 60. Messi, de tiro cruzado con rosca.

Árbitro: Ayza Gámez. Amonestó a Zuculini.

Camp Nou: 73.428 espectadores.

Adormecido Alves, ayer suplente, el Barcelona ha girado hacia la izquierda, por donde desborda Jordi Alba. El lateral zurdo no solo se asocia muy bien con Iniesta sino que conecta estupendamente con Messi. Actúan en la misma onda y a veces parece incluso que juegan a la misma velocidad. Anoche combinaron de forma reiterada y contaron un gol: 1-0. El 10 no precisó el tiro nada más empezar el partido después de una asistencia de Alba. A la segunda, en cambio, el argentino se apoyó en el catalán para batir a Roberto después de un excelente control orientado y un posterior remate ajustado con la izquierda al palo derecho del marco.

Messi, asistente y goleador, marcó la diferencia, como ya es costumbre, cosa más lógica que nunca por otra parte contra el Zaragoza, porque Jiménez tuvo que remendar una diezmada zaga por las sanciones y las lesiones. El fútbol de los medios y delanteros del plantel aragonés, por contra, fue muy interesante, colectivamente estimable y remarcable a nivel individual. Montañés y Víctor Rodríguez, dos chicos formados precisamente en La Masia, no solo se manejan con criterio con la pelota y atacan el espacio sino que además acaban bien las jugadas.

Montañés empató a la salida de un córner y Víctor Rodríguez apuntó con saña a Valdés. Ya se sabe que los azulgrana conceden goles en cada partido, incluso cuando forman Puyol y Piqué, como pasó ayer, a la salida de un saque de esquina. Los barcelonistas no saben defender las acciones a balón parado ni tampoco las segundas jugadas con independencia del adversario. No perdonó anoche Montañés después de un rechace de Montoya y de que la pelota diera en Puyol.

Los córners en contra son un problema para el Barça de la misma manera que cuando son a favor funcionan como solución. El 2-1 llegó precisamente desde la esquina, después de una maniobra excelente de Messi, quien sirvió el pase de la muerte para que se estrenara como goleador el camerunés Song.

Las apariciones de Messi, las penetraciones de Iniesta y las cabalgadas de los laterales, preferentemente de Alba, dieron fe de vida en un Barcelona tan poco artístico como contundente, siempre resolutivo con Messi. A la que el partido se puso peligroso para los azulgrana, rebajados por el mal día de Villa y Pedro, cuando el Zaragoza se empeñaba más que nunca en discutir la posesión del cuero, volvió a comparecer Messi para poner el 3-1 después de una excelente ayuda de Montoya. Nadie entiende mejor al argentino que los laterales. Las ayudas de Alba y Montoya son tan celebradas como la precisión con el gatillo del 10.

El tercer tanto relajó a los aficionados y avaló la faena funcionarial de los futbolistas de Vilanova. Los azulgrana despacharon el partido con oficio, como si se tratara de un engorro, empeñados en no tomar riesgos. Había que ir con cuidado con el Zaragoza, muy pintón y juguetón, igual de valiente que en Madrid. Tampoco ayudaba la ausencia de Busquets. El fútbol barcelonista tuvo poca virtuosidad y las llegadas al marco de Roberto fueron escasas. Ya ocurre de vez en cuando. Hay jornadas que tienen mala pinta, partidos sobreros, días en que el equipo no rompe a jugar y se impone sin más la victoria. Nadie discutió al fin y al cabo el triunfo del Barça, ni que fuera por la presencia de Messi, dueño absoluto del Camp Nou, decidido a competir por el récord de Müller, un ariete que no jugaba al fútbol sino que solo metía goles.

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