La paciencia de Pedrosa

El piloto de Honda fue más conservador al inicio de la temporada para llegar con opciones de título al tramo decisivo

Dani Pedrosa, en el circuito de Misano.
Dani Pedrosa, en el circuito de Misano.antonio calanni (AP)

La última vuelta al circuito de Brno, en el reciente Gran Premio de República Checa, ha revolucionado el paddock. Por el qué y el cómo. El Mundial está en un puño, enfrenta cara a cara a dos viejos enemigos, hoy solo rivales, que no es poco; y las distancias (13 puntos les separan) se reducen tras una exhibición digna de los mejores, además, sobre las mejores motos. La revolución tiene nombre y apellidos. Dani Pedrosa, reconocido como un excelente piloto, fino, racional e inteligente —por algo es tres veces campeón del mundo en las categorías inferiores—, se descubrió, también, como un corredor mucho más agresivo, que cada día apura más la frenada y mejor en el cuerpo a cuerpo. Un rival muy duro para un Jorge Lorenzo que apenas comete fallos y que de no ser porque fue atropellado en Assen tendría el segundo puesto como su peor resultado en esta temporada.

Desde aquel adelantamiento al límite que Pedrosa le hizo a su compañero de equipo, Stoner, en Losail, en la primera carrera del año, el de Honda viene avisando de su evolución. Tampoco pudo el agresivo Crutchlow, gran frenador, meterle la rueda tras perseguirle durante vueltas y más vueltas en Jerez, pues sabe como nadie mantener la calma y cerrar cada resquicio. Y terminó de soltarse la melena en Brno, con otra pasada magnífica y arriesgada a Lorenzo en el ecuador de la prueba, antes de arrebatarle el triunfo en la última curva. Siempre fue el catalán muy constante, mientras el de Yamaha, más agresivo y bueno en las frenadas, se caía más y no era ni tan fuerte mentalmente ni tan calculador. Uno y otro han limado sus defectos en busca de la perfección. Pero es la transformación de Pedrosa, de quien todavía se espera que corone su delicado pilotaje con un título de MotoGP, la que más llama la atención en las últimas semanas.

Cada carrera, el catalán es más agresivo y mejor en el cuerpo a cuerpo

Ocurre, además, que este año, en el que uno y otro piloto parecen estar en el mejor momento de su carrera, sus motos les acompañan. La Honda de Pedrosa es una delicia en las aceleraciones, a la salida de las curvas, y la Yamaha de Lorenzo sigue explotando el paso por curva. Nada nuevo. Sin embargo, la RC212V ha dejado de ser inestable y nerviosa como lo era en 2010; y la M1 ya no carece de una velocidad punta preocupantemente inferior como ocurría en 2011. Hoy en día, rozando los límites de perfección como están las dos grandes marcas del Mundial, serán los pilotos quienes marquen la diferencia.

Ya se ha encargado Pedrosa de que así sea. Preocupado desde que arrancó el campeonato por no meterse en líos y asegurarse llegar al tramo decisivo de la temporada con opciones de pelear por el título, como pocas veces le ha ocurrido. En realidad, solo completó sano y salvo 2004, cuando ganó su primer título de 250cc; y tuvo opciones al título en 2007, su segundo año en MotoGP. “Puedo ser más agresivo ahora que en la primera parte de la temporada. Ese era el plan, ser más conservador al principio e intentar no cometer errores. A partir de ahora seré lo que pueda ser en la pista”, indica.

Sobre la firma

Nadia Tronchoni

Redactora jefa de la sección de Deportes y experta en motociclismo. Ha estado en cinco Rally Dakar y le apasionan el fútbol y la política. Se inició en la radio y empezó a escribir en el diario La Razón. Es Licenciada en Periodismo por la Universidad de Valencia, Máster en Fútbol en la UV y Executive Master en Marketing Digital por el IEBS.

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