El subidón de Javi Martínez

Pellegrino se mide al nuevo Bayern con el recuerdo del penalti fallado en la final de 2001

Javi Martínez en su presentación en el Allianz Arena
Javi Martínez en su presentación en el Allianz ArenaGUENTER SCHIFFMANN (AFP)

Casi se respiraba euforia en Mestalla ante los rivales en la primera fase de la Liga de Campeones. El Valencia da por descontada la superioridad del Bayern Múnich, su verdugo en la final de la Champions de 2001, en Milán, en la que el actual entrenador valencianista, Mauricio Pellegrino, falló el penalti decisivo. Pero, al mismo tiempo, se considera por encima tanto del Lille, francés, como del BATE Borisov, bielorruso. A pesar de caer eliminado en la ronda liguera en el pasado ejercicio (derrota en Stamford Bridge ante el Chelsea por 3-0), el club de Mestalla recaudó 22 millones de euros, la quinta parte de su presupuesto anual. La Liga de Campeones es un lugar ineludible en el empeño del presidente, Manuel Llorente, por recortar la deuda (370 millones).

Bayern: un paso adelante. Entre los rescoldos, en Múnich, de la pasada final, perdida en su estadio ante el Chelsea, el Bayern ha dado un paso adelante: primero con la contratación de Mattias Sammer como director deportivo y, a continuación, con el fichaje del centrocampista Javi Martínez como jugador bandera para los próximos años. “La situación me recuerda a cuando llegué al Athletic desde Osasuna”, dijo ayer el navarro en su presentación, acompañado de Sammer y del entrenador, Jupp Heynckes; “el Athletic había pagado seis millones y yo tenía 17 años, pero eso no fue una presión, sino una motivación”. Sobre su posición en el campo, Martínez recordó que siempre ha actuado en la línea medular, salvo algunos encuentros de defensa en la pasada campaña. “Queríamos a este jugador y ese, 40 millones, era el precio. Punto”, dijo Sammer. “En cuanto a su sueldo, él hizo concesiones que demostraban firmemente su deseo de venir al Bayern”, añadió el exdefensa del Borussia Dortmund. Martínez lucirá el 8, el dorsal de un histórico como Breitner. La fuerte cantidad pagada al Athletic indica que el club alemán va a por todas una vez más, harto de ser sometido en los dos últimos años por el Dortmund en la Bundesliga y batido también en las dos finales de la Champions disputadas en los tres últimos años ante el Inter y el Chelsea. Los otros refuerzos van en esa línea ambiciosa: el delantero croata Mandzukic, tras su aparición en la pasada Eurocopa; el fino centrocampista zurdo suizo de ascendencia albanesa Saquiri, de 20 años, y el experimentado goleador peruano Pizarro.

Lille: menos sin el artillero belga Hazard, que ahora despunta en el Chelsea. El equipo del técnico francés de ascendencia española Rudi García ha perdido parte de la fuerza que lo llevó a conquistar la Liga francesa en 2011. Primero se marchó Rami, el defensa central ya del Valencia desde la campaña pasada, y este verano ha traspasado también a su principal figura, el mediapunta belga Hazard, al Chelsea. También el hábil delantero inglés Joe Cole ha regresado al Liverpool. Para compensar, el Lille ha fichado al extremo marfileño Kalou, del Chelsea, y al pequeño centrocampista Martin, del Sochaux. El Lille, además, estrena campo: el Grand Stade Metropole, cuya capacidad es de 50.000 espectadores.

BATE: Hleb y poco más. Hleb, aquel centrocampista escurridizo que fracasó en el Barcelona tras triunfar en el Stuttgart y el Arsenal, ha regresado este verano, a los 31 años, al club en el que inició su carrera en 1998, a los 17. Vuelve a casa, al BATE de Borisov, al norte de Minsk, la capital de Bielorrusia. Creado en 1973 y refundado en 1996, este club es el único del país presente en diversas ediciones de las competiciones europeas, aunque nunca pasó de las primeras fases. BATE es un acrónimo referido al sector del automóvil y el equipamiento eléctrico del tractor en Borisov.

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