Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Viviendo un sueño

Las españolas superan a Gran Bretaña (9-7) y alcanzan la semifinal con el espíritu que alimenta su portera suplente

El equipo de waterpolo festeja el pase a la semifinal. Ampliar foto
El equipo de waterpolo festeja el pase a la semifinal. REUTERS

Ana Copado no juega un minuto, pero sin ella, sin su enseñanza, sin su madurez, sin su referencia, la selección española de waterpolo no sería lo que es en los Juegos Olímpicos, semifinalista después de derrotar a Gran Bretaña por 9-7. “Su ilusión es contagiosa”, sostiene Jennifer Pareja, la capitana de un equipo que está haciendo historia. Con unas 5.000 personas en contra, derrotó a Gran Bretaña y jugara la semifinal de los JJ.OO contra Hungría, el martes.

“¡Cómo hemos sufrido!” explica ella, Ana Copado Amoros, la número 13 de la selección, todavía bajo los efectos de un partido enormemente emotivo, difícil y que se le atragantó un buen rato al equipo español, que estuvo 7 minutos y 40 segundos sin marcar un gol. De Rubí, aunque nació en Terrassa, la veterana del equipo, 32 años, empezó a jugar de portera básicamente por vaga. “Me daba una pereza enorme entrenarme a las seis de la mañana haciendo largos, así que pensé que lo mejor para escaquearme era jugar de portera”, explica. Y no es que sea fácil de llevar: “Los balonazos duelen, pero soy masoca”, dice entre risas, en la Villa Olímpica a la que tanto le ha costado llegar. “Es un ejemplo. ¡Si la vieras entrenar! Se merece lo que estamos viviendo más que nadie, por lo mucho que ha peleado por ello”, dice Laura Ester, que añade. “Me ha enseñado mucho, es una compañera excepcional”.

ESPAÑA, 9 – GRAN BRETAÑA, 7

España: Ester Ramos (p); Pareja (1), Espar (2), Ortiz Reyes, Meseguer Flaque (1), García (1) y López Ventosa (1) —siete inicial—; Bach Pascual, Tarragó Aymerich (1), Miranda Dorado (2), Pena Carrasco, Blas Martínez y Copado (p).

Gran Bretaña: Morris (p); McCann (1), Painter-Snell (3), Leighton, Gibson, Gibson-Byrne (2) y Clayton —siete inicial—, Wilcox, Rutlidge, Musgrove (1), Winstanley, Kershaw y Nicholls (p).

Parciales: 3-2, 3-0, 2-3 y 1-2.

Árbitros: Williams (Nueva Zelanda) y Pinker (Sudáfrica).

Water Polo Arena: 5.000 espectadores.

Por su sueño olímpico, que refleja en su twitter (“Viviendo un sueño” , describe en su perfil) la Copado, hija de modista y constructor, ha dejado todo, hasta el trabajo como técnica de previsión de recursos laborales. Pero ha valido la pena: al fin, lo ha conseguido, así que en dos semanas se hará un tattoo con los aros olímpicos. “Llevo toda mi vida esperando: el tobillo está preparado”, dice.

Ella, que lo ha logrado y viene de lejos, se acuerda de las Ramírez, Soto, Domínguez, Ribera o Ana Pardo, de aquellas que pelearon a su lado por un sueño compartido y se les escapó el pasaporte para los Juegos del 2004 y del 2008. “Sin ellas, este equipo no existiría”, dice convencida de que detrás, en cada defensa y en cada ataque, compiten por mucha gente. “Esto ha sido un proceso de mucho trabajo y de mucha paciencia hasta formar este grupo maravilloso”. Puestos a buscar razones, la veterana del equipo habla de “esfuerzo, talento y humildad”.

A Ana, que ha pasado por más sinsabores que todas las demás juntas, vive los partidos con el casco puesto, y con el chándal. No juega, pero es el referente del equipo

Copado es la veterana del equipo y algo más. “Tiene un nivel de compromiso brutal. Va muy bien tener este tipo de figuras que representan unos mensajes importantes para el grupo, me gustaría que la gente viera el respeto que se le tiene en el equipo”, explica Jordi Valls, miembro del cuerpo técnico. Con matices: a sus 30 años, soltera y sin compromiso, las chicas bromean con su edad y la llaman “Abu”. “Sí, es lo que hay: Jenny es la mami y yo la abuelita” dice y se ríe. “El respeto te lo ganas cada día. No creo que sea superior el que me tienen que el que yo les tengo a ellas”.

“Si, es lo que hay: Jenny es la mami y yo la abuelita”

Ana Copado

A Ana, que ha pasado por más sinsabores que todas las demás juntas, vive los partidos con el casco puesto, y con el chándal. No juega, pero es el referente del equipo. “Es profesional tiene experiencia, es trabajadora y arropa a las más jóvenes. Siempre está pendiente de ellas, de que estén cómodas. Ana es un lujo, el punto de equilibrio en el grupo”, dice de ella Jordi Valls, que ayer cubrió la baja de Oca, ausente del banquillo al ser expulsado en el último encuentro de la fase de grupos. “Es el mejor ejemplo de las jóvenes. Trabaja más que nadie sin esperar nada a cambio”, añade. “Su actitud es nuestro ejemplo. Nos ayuda, nos cuida… No juega pero este equipo la necesita”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.