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Homérica Mireia

La nadadora catalana suma su segunda plata, un logro épico, en una emocionante carrera de 800m libre ● Nadie había conseguido dos podios olímpicos en la natación española

Mireia Belmonte, durante la final de los 800m libre. Ampliar foto
Mireia Belmonte, durante la final de los 800m libre. EFE

España ya tiene a su soberana olímpica. En un día épico, Mireia Belmonte se colgó su segunda medalla de plata. Un hecho homérico para el deporte español, legendario por lo que supone de inédito y por tratarse de la natación, que forma parte de la trinidad de los Juegos junto al atletismo y la gimnasia. Toda medalla tiene valor, pero estas de Mireia son verdaderamente patrimoniales. Jamás ningún nadador español había logrado dos podios. Una fantasía que se ha retrasado más de un siglo. En la prueba de los 800 libre, esta catalana de 21 años hizo una carrera titánica, inteligente, de menos a más, con el depósito bien regulado. Una de esas citas que quedan ya enmarcadas en el álbum de diamantes del deporte español. “Una pasada”, como dijo ella, risueña como nunca, la sonrisa que necesitaba la irrelevante natación española, foco de penurias sin la sincro y el waterpolo.

Precisamente, las chicas del waterpolo también se baten a lo lindo en estos Juegos que, por ahora, tienen el mejor foco en las mujeres. Las españolas superaron a Hungría en un combate durísimo y ya están en cuartos. Y del mismo modo fue ejemplar la actuación de Lidia Valentín en la final de -75kg en halterofilia. Quinta en Pekín, ayer fue carta, a cuatro kilos del bronce. Esta mujer de Ponferrada levantó 265 kilos, más del triple de su propio peso.

Toda medalla tiene valor, pero estas de Mireia son verdaderamente patrimoniales. Jamás ningún nadador español había logrado dos podios

Por si no fueran pocos los honores, Belmonte sucedió en la piscina a Michael Phelps, el infinito Phelps, desde anoche ya con 21 medallas como rosquillas. Su última gesta: oro en 100 mariposa.

Mientras la natación despide a sus héroes, el tenis se ha convertido en uno de los principales depósitos de emociones de estos Juegos. En el santuario de Wimbledon se multiplican los sofocos, con partidos maratonianos, extenuantes. Si a Tsonga le costó el martes 180 minutos cerrar su tercer set con Raonic (48 juegos), el argentino Del Potro llevó más allá del límite a Federer. El partido a tres mangas más largo de la historia concluyó con el suizo en la final tras 4h26mn (3-6, 7-6 y 19-17). Le espera Murray, ganador de Djokovic. En uno de esos retos sin fin, Feliciano López y David Ferrer se quedaron a un dedo de la final de dobles tras perder con los franceses Tsonga y Llodra por 18-16 en el tercer set. Aún tienen opción para el bronce.

Las chicas del waterpolo también se baten a lo lindo en estos Juegos que, por ahora, tienen el mejor foco en las mujeres

Si el tenis tiene cuerda, al que no se vislumbra solución es al atletismo español, que está por los suelos, como acabó ayer Ángel Mullera, foto fija de la mancha que anega a una federación atrapada en el pasado más tenebroso del deporte, principal fuente de guiñoles adictos a las insinuaciones de dopaje sobre España. Mullera, que presuntamente trazaba planes dopantes, se coló por un atajo que le sirvió la federación, o sea, José María Odriozola, amo y señor del cortijo atlético, y se dio un paseo olímpico de 8m38,07s, lo que tardó en recorrer los 3.000 metros obstáculos, en los que se dio de bruces con una valla. Acabó el 30º. Lo mismo daría que una conjura divina de lo imposible le hubiera conducido al podio. España, por la salud de su deporte, no puede permitirse la más mínima tolerancia con casos así. El muro de la RDA cayó hace tiempo. Eso sí, Odriozola es diez meses anterior al derrumbe berlinés. Llegó a la presidencia del atletismo el 14 de enero de 1989. Y hasta hoy, de espaldas al Comité Olímpico y al Consejo Superior de Deportes.

A rebufo de Mullera, la jornada de atletismo dejó un reguero de españoles al fondo de la clasificación. Sin rastro de ninguno. También en los obstáculos, Abdelaziz Merzougui, que en noviembre de 2006, con 15 años, pagó 600 euros por una plaza en una patera marroquí con rumbo a Lanzarote, donde llegó con los pies destrozados, fue 37º. Víctor García, abandonó desfondado, vacío; Borja Vivas fue 31º en peso; Aauri Lorena Bokasa, 35ª en 400; Patricia Sarrapio, 29ª en triple salto; y Javier Cienfuegos, 16º en martillo. En 1.500, antaño un vivero de éxitos, ninguna mejora, todos caídos a la primera: David Bustos, 23º, Diego Ruiz, 27º, y Álvaro Rodríguez, 28º. Este es el paisaje de Odriozola. Una pesadilla eterna. Un horroroso paréntesis en el día mayor de una reina: Mireia. Memorable. Grandiosa.

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