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El exótico triunfo de Pablo Abián

El aragonés se convierte en el primer español en ganar un partido olímpico en bádminton

Abián celebra su victoria ante el checo Petr Koukal.
Abián celebra su victoria ante el checo Petr Koukal. EFE

Es la gloria de los pioneros, ese rédito que se mantiene en la posteridad cuando alguien asoma la cabeza en medio de una lista desconocida. Pablo Abián (Calatayud, Zaragoza, 1985) no ha ganado una medalla pero ya tiene su pequeño sitio en la historia. Su victoria ante el checo Petr Koukal (2-1) en la primera ronda del campeonato de bádminton en Londres le ha bastado para erigirse como la referencia de este deporte en España. Nadie había logrado el triunfo en una disciplina considerada como exótica, un mero eufemismo que esconde el desconocimiento general sobre esta modalidad minoritaria. Mañana a partir de las 10.00 se medirá al indonesio Taufik Hidayat, oro en Atenas 2004, por una plaza en los octavos de final, en un emparejamiento único en los 27 años de historia del bádminton en España. El de Abián fue el quinto partido que un español disputaba en los Juegos, después de los de David Serrano y Esther Sanz en Barcelona 92, Sergio Llopis en Atenas 2004 y el mismo Llopis con José Antonio Crespo Ortiz en dobles también en Atenas.

El de Abián fue el quinto partido que un español disputaba en los Juegos

“Lo más difícil ya está conseguido”, declaró antes de viajar hacia Pekín hace cuatro años en los que serían sus primeros Juegos. Partía entonces como lo que hoy ya es, el único nombre español capaz de inmiscuirse en un baile de raquetas en el que chinos (8 oros), coreanos (5 oros) e indonesios (5 oros) llevan marcando el paso desde el siglo XIX, momento en el que los británicos decidieron reglamentarlo. Abián, bilbilitano de 27 años y licenciado en Educación Física, se empeñó desde pequeño en romper barreras en un deporte extendido en su familia. Con seis años empezó a sostener entre sus manos una raqueta, guiado por su padre, Antonio Abián, quien acababa de fundar el Club de Bádminton de Calatayud. “Era complicado hacer un remate mirando hacia arriba”, recuerda Pablo entre risas acerca de aquella época.

Abián celebra uno de los puntos ante Koukal.
Abián celebra uno de los puntos ante Koukal. AFP

Cuando sus dos hermanos mayores, María y Javier, comenzaron a jugar, a él le picó rápido el gusanillo. “Es un deporte que si lo pruebas, te engancha”, resume sobre aquel primer paso. Pronto empezó a deshacerse de jugadores mayores que él y a los 18 años se trasladó a la residencia universitaria madrileña Joaquín Blume. Número 20 del ránking mundial, actualmente forma parte de Club de Bádminton Pitiús. Es un jugador físico, con un juego sólido basado en el control de los puntos por encima de jugadores más rematadores como el chino Dan Lin, número uno del mundo, y rival a batir en el torneo. Seguidor del escritor Dan Brown (Ángeles y demonios) y del grupo manchego Despistaos, Abián posee el mejor palmarés del circuito español. Campeón de España en cuatro ocasiones (2007-2010), se alzó con el Campeonato Internacional de Estocolmo tras hacer lo mismo en 2010 en el disputado en Polonia y Eslovenia.

Para Abián el objetivo está cumplido, tiene lo que buscaba, que no es poco, aunque lo siguiente sería agrandar su hazaña. Puede que ya haya empezado a contagiar ese aroma al resto de la expedición. Carolina Marín derrotó a la peruana Claudia Rivero en su segundo partido (2-0) y se coloca en la segunda plaza del Grupo L. Es el recorrido de una historia que empieza a escribirse, aun sin punto final.

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