OBITUARIO

Claudio Carudel, nuestro campeón

Fallece el jinete que más éxitos cosechó el pasado siglo en los hipódromos españoles

Claudio Carudel, en el hipódromo de La Zarzuela en 1980.
Claudio Carudel, en el hipódromo de La Zarzuela en 1980.BERNARDO PÉREZ

Aunque nació en Chantilly, una de las localidades francesas de mayor raigambre hípica, Claudio Carudel fue una leyenda española: el mito de los aficionados más veteranos del hipódromo de la Zarzuela y de Lasarte, nuestro campeón de campeones, cuyo nombre era conocido y admirado en todo el país incluso por quienes jamás habían asistido a una carrera de caballos. Montó por primera vez en Madrid a mediados de los cincuenta del siglo pasado, con diecinueve años, sobre Abe de Fuego; ahora, a los setenta y cuatro, se ha apagado definitivamente esa llama que iluminó durante décadas la época dorada de nuestro turf.

Mito del 'turf' español

EL PAÍS

Claudio Carudel fue el jinete que más éxitos cosechó en las carreras hípicas españolas a lo largo del pasado siglo: logró millar y medio de victorias, entre ellas 12 triunfos en el Gran Premio de Madrid.

De origen británico pero nacido en Francia en 1938, debutó en las pistas españolas en 1957 y al poco tiempo se estableció definitivamente en España. Su carrera se prolongó hasta 1988, año en el que se retiró como jockey, aunque siguió ejerciendo como preparador hasta 1996. Más adelante fue asesor de la sociedad del hipódromo madrileño.

Por aquel entonces en los estadios triunfaba Di Stéfano, pero Carudel fue la Saeta Rubia de quienes íbamos al hipódromo. Mostraba una elegancia de normando frágil, casi angélico, aunque con férrea voluntad de triunfo en la pista. No solo tenía destreza sino también carisma: ganaba enamorando a quien le veía ganar, incluidos los que perdían su apuesta con tal victoria. Montó para los tres grandes propietarios que encumbraron nuestro turf: el conde de Villapadierna, Ramón Beamonte y Antonio Blasco. Y alternativamente con ellos y contra ellos lo ganó todo, porque fue jinete campeón de la estadística en 18 ocasiones, quedó segundo otras 12 y también pasó el primero una docena de veces la meta en Gran Premio de Madrid. Después fue durante años preparador para la cuadra Rosales y entrenada por él la gran yegua Teresa llegó a participar en el Arco de Triunfo de Longchamp. En la etapa actual del hipódromo de La Zarzuela ofició como asesor hípico y cada temporada de primavera entregaba el trofeo del gran premio que lleva su nombre.

Ahora cierro los ojos y vuelvo a tener 11 años. Es verano y estoy con mi padre en la tribuna de Lasarte, esperando que comience la carrera. Pasan trotando los participantes, camino de la salida: ahí va Román Martín, cuidado con Román, ahí va Delcher, y Simón Figueroa, y Carlos Díez…y desde luego Carudel. ¡Hala Carudel! ¡Venga Carudel! Claudio, ahora ya siempre serás el joven rubio de tu primer día de triunfo y pronto yo seré para siempre el niño que ese día te vio ganar.

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