Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Activar a Messi, llegar a Múnich

Tras dos derrotas seguidas, el Barça precisa recuperar la naturalidad para remontar al Chelsea

Guardiola, ayer en rueda de prensa. Ampliar foto
Guardiola, ayer en rueda de prensa. EFE

Acostumbrado a contar títulos —13 de 16 desde 2008—, las derrotas son difíciles de digerir últimamente en el barcelonismo, máxime cuando se producen contra un rival como el Madrid de Mourinho en la Liga. Ni siquiera los mejores clubes pueden elegir perder a la carta. Tampoco al Barcelona, que hoy afronta un partido trascendente, ahora en la Champions. El Barça aspira a clasificarse para la cuarta final de la Copa de Europa en siete años, una marca sensacional y un motivo de celebración si se atiende a su currículo —campeón en 1992, 2006, 2009 y 2011; subcampeón en 1961, 1986 y 1994— y de preocupación si se tiene en cuenta su actuación en el clásico y los antecedentes de Pep Guardiola y Messi contra el Chelsea. Al único equipo que no ha conseguido batir el técnico azulgrana de los 52 con los que se ha enfrentado ha sido el de Stamford Bridge y Messi no ha logrado batir todavía a Cech.

Activar a Messi, llegar a Múnich
Activar a Messi, llegar a Múnich

El partido ha adquirido una sorprendente carga dramática. No solo se disputa una plaza para Múnich, sino que también parece estar en cuestión la salud futbolística del plantel de Guardiola, destronado prácticamente en la Liga por el Madrid. Resulta imposible encontrar el punto medio en una institución extremista como la azulgrana. No es que el equipo se vea obligado a una heroicidad ni tampoco que pueda competir con las manos en los bolsillos. El asunto es remontar en el Camp Nou el 1-0 encajado en Stamford Bridge. El problema es que los barcelonistas han encadenado dos derrotas y que su adversario ha recuperado las esencias más mourinhistas con Di Matteo. La duda vuelve a ser la de siempre: cómo atacará el Barça a un rival tan bueno defensivamente como el Chelsea. Ante el Madrid sorprendió el tono del equipo, apagado individual y colectivamente, estresado o excesivamente responsabilizado, bien contrarrestado por el contrario. Necesitan los azulgrana recuperar la naturalidad y, sobre todo, activar a Messi, que salió lastimado de Londres y acusa una gastroenteritis: lleva dos partidos seco y no es fácil encontrar a sus mejores acompañantes.

El control emocional del partido, por otra parte, se presenta tan importante como afinar la puntería después de que en la ida ninguno de los 24 tiros a la portería acabara en la red. A favor de los azulgrana, a menudo lineales y faltos de un plan B, puede jugar la amplitud del Camp Nou y su manifiesta capacidad para sobreponerse a situaciones adversas como pasó hace dos cursos después de ser eliminado de la Champions por el Inter y perder la final de la Copa con el Madrid. Aunque el lema en el vestuario es inspiración y paciencia, se supone que puede ser necesario el arrebato de futbolistas como Piqué, Cesc y Alexis.

Necesita reactivos el Barça, exigido y vencido por el Madrid, mientras que el Chelsea llega descansado después de que ocho titulares descansaran ante el Arsenal (0-0). Recuperado Drogba y lesionado David Luiz, Di Matteo podría repetir el equipo que va por delante con un gol de Drogba. No se rinde la vieja guardia blue, consciente de que afronta su última ocasión de ganar el trofeo tras ser cinco veces semifinalista. “La diferencia la puede marcar un gol”, dijo Cech; “necesitaremos jugar un partito tácticamente tan bueno como el de la ida y tener la misma suerte”. Asintió el entrenador. “No creo que podamos repetir el 0-0 de hace tres años. Habrá que meter un gol para resolver una eliminatoria que ahora está al 50%”, afirmó Di Matteo, que podría recurrir a Torres. “No siempre gana el mejor”, aseveró El Niño, a gusto en un equipo con una dinámica positiva; “habrá que luchar y aguardar el talento. Vuelvo a disfrutar del juego”.

Es la hora de los jugadores. Dejadme pensar que pasaremos”

Guardiola

La Pulga lleva dos citas sin marcar y no es fácil encontrarle los mejores acompañantes

“Nos aguarda un partido parecido a los del Levante y el Madrid”, respondió Guardiola; “el Chelsea es fuerte, va bien al espacio y sus transiciones son peligrosas. Hay que encontrar el equilibrio entre la intensidad y la paciencia y meter las ocasiones que tengamos”. “Es la hora de los jugadores”, enfatizó el técnico para revindicar después la actuación de los jóvenes en el clásico: “Hicimos un buen partido. Atacadme a mí y a los veteranos, pero no a Tello, que hizo un partido que te cagas, ni a Thiago, que aguantó al equipo en la segunda parte”. ¿El resultado influirá en su continuidad”, se le preguntó. “No”, respondió Guardiola, tan convencido como está del éxito de su equipo: “Dejadme pensar y sentir que pasaremos”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.