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El efecto Arda

El golazo de chilena del turco vitamina a sus compañeros y a la grada del Calderón

Arda Turan celebra su primer gol, segundo de su equipo el Espanyol
Arda Turan celebra su primer gol, segundo de su equipo el Espanyol EFE

Un gesto técnico virtuoso bien ejecutado puede descargar una tormenta emocional contagiosa. Un virguero como Arda Turan, en un día inspirado es capaz de generar un reguero de endorfinas que vaya directo a la autoestima de sus propios compañeros y de la grada. "El ruido de la gente muchas veces responde a lo que se ve en el campo", aseguró Diego Pablo Simeone, que no quiso centralizar solo en Arda esa frase que confirma que el fútbol entra por los ojos. La chilena de El Cabezón destapó un mar de bufandas rojiblancas en las gradas del Calderón cuando el Atlético andaba dudoso. A partir de esa acrobacia algunos de sus compañeros se envalentonaron y el partido se llenó de arabescos.

A partir de su genialiad, el encuentro se llenó de arabescos

Un eslalon de Juanfran, otro maradoniano de Salvio, un caño de Adrián y hasta una ruleta de Mario Suárez como ejemplo de ese efecto mariposa que causó la silueta acerillada de Arda haciendo diabluras, rematada con el gol que puso a Raúl Rodríguez y a Héctor Moreno mirando a las vallas publicitarias. A este último con ese recorte con el tacón muy del rumano Hagi, el espejo infantil del mediapunta turco. "Un equipo, para ser competitivo necesita hacer goles de todas las línea, volvimos a marcar de pelota parada, contra el Valencia fue Miranda y ahora Godín. La presencia de Arda de cara al gol era una necesidad que pedíamos a gritos. Nos dio un segundo tiempo fantástico, es un jugador que táctica y técnicamente es muy importante para nosotros", aseguró Simeone, que sí quiso señalar a Mario Suárez como clave: "Tras el empate el Espanyol jugó mejor y la entrada de Mario Suárez en el segundo tiempo nos dio fuerza para recuperar el centro del campo". Tampoco Pochettino quiso justifican en la actuación de Arda la derrota de su equipo, aunque lo dejó caer: "La capacidad individual del Atlético es muy grande". Ayer, las individualidades decisivas fueron las de un futbolista que llenó de fútbol los ojos de los atléticos en un día que había más de 12.000 niños en el campo, al ser el día escogido por el club para la muchachada.

La hinchada, feliz, coreó al unísono el nombre de su nuevo ídolo con una entonación que se está convirtiendo en un grito de guerra. También una tonadilla muy especial para Diego, al que la afición presiente que va a perder por los cinco millones de euros que tiene de salario. "Diego quédate, Diego quédate", clamó el Manzanares. La fiesta siguió con Falcao, que no marcó, pero que ayer heredó la entonación del "Radomir te quiero" con el que se premiaba a Antic. "Hoy fue Arda, el otro día Falcao, otro es Diego o Adrián, la gente está entendiendo que este equipo lo da todo, que lo de los jugadores es heróico, están dando el alma, pero no podemos detenernos a disfrutar, no tenemos espacio para eso. El jueves tenemos otro partido importante ante el Valencia. Sólo podemos descansar, comer y dormir", concluyó Simeone.

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